hospimedica2

La Guardia Civil en La Línea de la Concepción (VIII)

Ficha estadistica Puesto Atunara 1341476387 97258873 667x375

El coronel Jesús Núñez repasa los 175 años de presencia ininterrumpida en la ciudad. Este octavo capítulo está dedicado al puesto de la Atunara (1910-1940).

En La Línea de la Concepción existe desde muy antiguo, un pequeño núcleo de población sito en la costa que se denominaba La Tunara. De pequeña entidad, fue el primer asentamiento urbano de dicho municipio. Con el paso del tiempo pasó a llamarse La Atunara. Hoy día es una barriada más de la ciudad, estando integrada sin solución de continuidad. No hace muchas décadas estaban distantes unos dos kilómetros unidos por un camino.

Desde principios del siglo XX La Atunara había ido creciendo también en viviendas y vecinos, motivando, al igual que ocurrió con la barriada limítrofe de El Zabal, la necesidad de establecer un puesto de la Guardia Civil. Hasta entonces las parejas de infantería del puesto de La Línea, se desplazaban diariamente a pie hasta allí. Dos meses y medio después de crearse el puesto de El Zabal Bajo, lo fue el de La Atunara, por real orden de 17 de junio de 1910, siendo ministro de la Gobernación, Fernando Merino Villarino. Bien seguro que algo influyó el insistente alcalde Bartolomé Lima Ortiz.

Por aquel entonces estaba en La Atunara, la cabecera de la 1ª compañía de Carabineros, con su acuartelamiento, mientras que frente a la Aduana de La Línea se encontraba la 2ª compañía. La 3ª en Puente Mayorga, la 4ª en Algeciras y la 5ª en Tarifa. A estas cinco compañías de infantería se sumaban dos escuadrones de caballería de Carabineros, en San Roque y Los Barrios, todo ello encuadrado en la Comandancia de Algeciras que mandaba el teniente coronel Bernardo de Ecenarro Montejano. Ello puede dar idea que el principal problema en la zona era el contrabando procedente de la colonia británica de Gibraltar.

Si bien no se ha podido concretar todavía la primera casa-cuartel de La Atunara, sí hay constancia de que el Ayuntamiento de La Línea, en sesión de 10 de agosto de 1922, acordó facilitar acuartelamiento gratuito, “y en las condiciones que el servicio exija”, por el plazo de diez años, a la fuerza del citado puesto de la Guardia Civil. Muy probablemente el mal estado del anterior edificio habilitado como casa-cuartel, sufragado también por la corporación municipal, debió motivar su desalojo y la ocupación del ahora anunciado.

Tras las gestiones pertinentes se procedió el 8 de octubre de 1922 a la firma del correspondiente contrato de arrendamiento. Fue suscrito por el propietario del inmueble, Melchor Campoy Cervantes, vecino de La Línea; por el alcalde José Cayetano Ramírez Galuzo; y por el teniente de la Guardia Civil Enrique Benito Gómez. También firmaron como testigos Sebastián Seliva y Manuel González.

La renta anual fue fijada en 1.800 pesetas anuales a abonar por el consistorio municipal, aprobándose por el Ministerio de la Gobernación mediante real orden de 27 de noviembre siguiente, siendo su titular Vicente Piniés Bayona. La fuerza del puesto era de infantería y estaba compuesta por 1 cabo y 5 guardias de 2ª clase, existiendo pabellón de casados para todos así como cuadra para dos caballos.

Casi dos meses después, el 3 de diciembre, el coronel Rafael Bernal Pastor, jefe del 16º Tercio (Málaga), dio cuenta al teniente general Juan Zubia Bassecourt, director general de la Guardia Civil, que la fuerza del puesto de El Zabal se había trasladado al de La Atunara. Ambos puestos pertenecían, junto al de La Línea de la Concepción y el de San Roque, a la línea, valga la redundancia, de La Línea de la Concepción, mandada por el citado teniente Benito. Dependía a su vez de la 8ª compañía de Algeciras cuyo jefe era el capitán Enrique Buscató Ventura, encuadrada en la Comandancia de Cádiz a cuyo frente estaba el teniente coronel Antonio Lozano Díaz.

Las otras dos líneas de la compañía, cuya demarcación territorial era el Campo de Gibraltar, tenían sus cabeceras en Tarifa, liderada por el teniente José Sánchez Pavón, que pronto sería relevado por Esteban Gómez Martín, y de la que dependían los puestos de la residencia, Facinas, Los Barrios y Algeciras; y en Jimena de la Frontera, mandada por el teniente Manuel Cuadrado Díez, con sus puestos de la residencia, Buceite, Tesorillo y Almoraima.

Según la tarjeta estadística del puesto de La Atunara, cumplimentada el 9 de junio de 1928, cuya primera hoja ilustra este artículo, el censo de población en la barriada era de 365 vecinos y 1.714 habitantes. Aparte de quienes se dedicaban a la pesca y agricultura, la única industria establecida allí era una fábrica de cerámica.

De la demarcación territorial del suprimido puesto de El Zabal se había hecho cargo el de La Atunara. Éste y los puestos de La Línea de la Concepción, San Roque, así como el reciente de Campamento, creado el 28 de septiembre de 1925 en la aldea de Campamento de Benalife, pedanía sanroqueña, estaban bajo el mando del teniente que tenía su jefatura en la casa-cuartel linense de la calle Jardines.

A medida que se fueron implantando los avances tecnológicos en La Línea, la Benemérita también se benefició gracias a la corporación municipal. Así, por ejemplo, el 9 de julio de 1930, el teniente general José Sanjurjo Sacanell, director general de la Guardia Civil, aceptó la instalación con cargo al Ayuntamiento, “atento siempre a las necesidades para un mejor servicio”, de un aparato telefónico en la sala de armas y tres lámparas eléctricas exteriores en la casa-cuartel, expresando su público agradecimiento mediante publicación en el boletín oficial del Cuerpo.

El 12 de enero de 1931 se incorporó como comandante de puesto el cabo Calixto Sanz López, algecireño, permaneciendo casi toda la década al frente. Allí conoció y contrajo matrimonio con Mª Catalina Barranco Rodrígez, natural de Jimena de la Frontera y vecina de La Línea.

A principios de enero de 1934 cumplimentó al general de brigada Cecilio Bedia de la Cavallería, inspector general de la Guardia Civil, que acudió a La Línea para comprobar personalmente el lamentable estado de habitabilidad e higiene en que se encontraban las casas-cuarteles de la calle Jardines y de La Atunara.

Hubo una reunión con el alcalde José Agüero Baro, donde se trató la imperiosa necesidad de construir un nuevo acuartelamiento para agrupar ambos puestos, pero ni el ayuntamiento ni el Ministerio de la Gobernación disponían de presupuesto.

Un informe del coronel Ricardo Salamero Ortiz, jefe del 16º Tercio, de 3 de marzo siguiente, desaconsejó suprimir el puesto de La Atunara, “por ser aquella una barriada de pescadores donde son muy frecuentes las riñas y conflictos, que precisa la rápida intervención y personal que conozca bien sus habitantes”. Aquella casa-cuartel continuó hasta la reorganización que experimentó el Cuerpo tras la desaparición de Carabineros por ley de 15 de marzo de 1940, cuyo acuartelamiento pasó a ser de la Guardia Civil, pero eso es otra historia que se contará otro día.

JESÚS N. NUÑEZ CALVO

CORONEL DE LA GUARDIA CIVIL y DOCTOR EN HISTORIA


Imprimir   Correo electrónico