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ALOCUCIÓN DEL TENIENTE CORONEL PRIMER JEFE DE LA COMANDANCIA DE BURGOS, D. ALFONSO MARTIN FERNÁNDEZ

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El Jefe de la Comandancia, Teniente Coronel Martín Fernández, se ha dirigido a los invitados y guardias civiles presentes en este acto, en el que ha recordado como fue la creación del Cuerpo y en el que además ha querido destacar "su reconocimiento a las familias de los guardias civiles, a los homenajeados y un recuerdo para los que nos precedieron y perdieron la vida en servicio de España y los ciudadanos". Por su interés pubñicamos integramente la alocución citada.

Excelentísimo Sr. Subdelegado del Gobierno de España en Burgos

Excelentísimo Sr. General de División Jefe de la División San Marcial

Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades Civiles y Militares

Señores Oficiales, Suboficiales, Cabos y Guardias Civiles.

Estimados Familiares y Amigos del Cuerpo de la Guardia Civil.

Señoras y Señores.

Llegadas estas fechas, dentro de la Guardia Civil resulta preceptivo celebrar nuestro Aniversario, para lo cual se organiza este sencillo pero solemne acto.

Quiero agradecerles a todos Vds. el esfuerzo de hacer un hueco en sus apretadas agendas para acompañarnos en esta celebración. Permítanme hacer una mención especial para los responsables de Caja Círculo y de su Fundación, que amablemente nos ceden siempre este magnífico espacio para desarrollar nuestro Aniversario. Y también quiero expresar mi gratitud a todos los medios de comunicación, con quienes trabajamos continuamente a lo largo del año, y que contribuyen a difundir el trabajo diario que realiza la Guardia Civil, conformando así, en gran medida, la imagen externa que proyectamos hacia nuestros ciudadanos.

Como hemos podido ver en el primero de los videos mostrados, tal día como hoy, hace exactamente 175 años, se aprobó el Real Decreto presentado por el Presidente del Gobierno y Ministro de la Guerra, D. Ramón María Narváez, que se considera el auténtico documento fundacional de la Guardia Civil. En una época convulsa de España, en la que ninguna de las Instituciones existentes era capaz de aportar la seguridad necesaria, se creó ese “ser grande, eficaz y de robusta vida”, que describía el ilustre D. Benito Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales.

Hubo reiterados intentos de las Autoridades para crear un Cuerpo que fuera capaz de afrontar, de forma solvente, la grave situación de inseguridad existente en aquellos tiempos en todo el territorio nacional. Muchos de estos Cuerpos, ni siquiera llegaron a desarrollarse por falta de acuerdo político, otros, no supieron abordar una estructura organizativa adecuada que ofreciese una respuesta al problema, e incluso alguno de ellos, tuvo que ser abolido como Institución, por actuar de forma corrupta y apartarse por completo de la misión inicial encomendada, de protección a los ciudadanos.

Sin duda el gran acierto de los Gobernantes de la época, fue elegir al Duque de Ahumada para llevar a cabo la difícil tarea de crear el nuevo Cuerpo. Nuestro Fundador, con su acreditada visión estratégica, supo ver la necesidad de organizar una nueva Institución, basada en la disciplina y valores militares, pero dependiente funcionalmente de las Autoridades civiles, y con un despliegue territorial sin precedentes que les permitiera el cumplimiento de la misión encomendada de “proveer al buen orden, a la seguridad pública y a la protección de las personas y de las propiedades, fuera y dentro de las poblaciones”.

El Duque de Ahumada sentó las bases de la Guardia Civil: una selección exigente de sus candidatos, una presencia y unidad de acción en todo el país, y un compromiso incuestionable al servicio de los ciudadanos. Pero, a diferencia de los múltiples intentos fallidos anteriores de otros, para lograr engranar todo ello y alcanzar el éxito, nuestro Fundador, tuvo que crear la que debe ser considerada su obra magna: la Cartilla del Guardia Civil. En este documento, fue capaz de condensar el auténtico código de comportamiento que debía regir todas las actuaciones de los Guardias Civiles. Es indudable que consiguió su objetivo, pero consiguió incluso mucho más que él nunca pudo llegar a ver. Logró alumbrar un Cuerpo que, 175 años después, cuenta con una idiosincrasia propia entre todos sus componentes; logró que todos los miembros del Cuerpo -ingresen con mayor o menor vocación- en muy poco tiempo sientan un orgullo inmenso de pertenecer a esta Institución; logró que entonemos juntos nuestro himno con el vello erizado y un nudo en la garganta; logró que el 12 de Octubre se engalanen todos los Cuarteles y sean punto de encuentro entre Guardias, familiares, vecinos y amigos; logró que sintamos una tristeza amarga cuando alguno de nuestros compañeros cae en cumplimiento del deber, y logró también que nos embargue una alegría inmensa con cada éxito del Cuerpo; logró que el tricornio y la capa, transmitan tranquilidad, seguridad, y que sean un “pronóstico feliz para el afligido”; y por supuesto, logró que el honor ocupe un lugar privilegiado en nuestras almas, y dirija siempre nuestra actuación al servicio de los ciudadanos.

La singladura vital del Cuerpo ha discurrido paralela a la de España, y no ha sido fácil. Varias guerras y numerosos problemas de inestabilidad han azotado a nuestro país. El bandolerismo, el terrorismo, o la delincuencia, entre otros, podrían haber hecho descarrilar el firme proyecto inicial, pero gracias a su capacidad de adaptación infatigable, la Guardia Civil ha sabido mutar en cada momento para cumplir con la misión encomendada. En el segundo video proyectado, hemos podido ver, la Guardia Civil actual, adaptada a las necesidades presentes. Externamente muy diferente a la que el Duque de Ahumada formó, medios muy modernos, otros uniformes y nuevas misiones; pero internamente, perduran inmutables todos los valores recogidos en su Cartilla, confiriéndonos ese carácter diferenciador y único, respecto al resto de Instituciones militares y policiales que conforman nuestro entorno nacional e internacional.

En la actualidad gozamos de un gran reconocimiento social, posiblemente uno de los mayores de nuestra historia. Resulta claro que este éxito es fruto del esfuerzo constante y discreto de todos, actuando siempre conforme a los valores institucionales heredados. El futuro no será fácil, como nunca lo fue el pasado. Pero somos totalmente capaces de afrontar cualquier reto que se nos plantee, como tantas veces hemos acreditado a lo largo de la Historia.

Una muestra de cómo encarar el futuro, nos la han ofrecido hoy, nuestros compañeros condecorados. En ellos residen esos valores de nuestra Cartilla, y son un modelo de comportamiento a seguir para todos nosotros. Nada hay más satisfactorio para un auténtico Guardia Civil, que el reconocimiento público a su trabajo, ante sus compañeros y ante los ciudadanos y las Instituciones públicas, que son los auténticos destinatarios de nuestro servicio, y por tanto, los más capacitados para valorar la calidad del mismo. A todos los que hoy se os ha distinguido con una condecoración, quiero felicitaros, deseando que lo celebréis en armonía con vuestros seres queridos.

Hoy también hemos podido ver como se rendía homenaje a tres de nuestros más veteranos compañeros de la provincia. Se trata de una deuda histórica que teníamos pendiente con ellos, y que a partir de ahora, prometo continuar. Ellos son la correa transmisora imprescindible que ha permitido que todas las enseñanzas de nuestro Fundador, lleguen a nosotros. Vivisteis tiempos muy difíciles sin duda, pero haciendo gala de esa capacidad de adaptación, supisteis salir adelante. Representáis la esencia de la Guardia Civil, sus valores, y sois nuestros maestros. Despertáis un profundo respeto y admiración entre los que hoy prestamos servicio activo en el Cuerpo, y sois el objetivo que algún día, todos esperamos alcanzar. No se me ocurren las palabras adecuadas que sean capaces de expresar todo el agradecimiento que siento hacia vosotros. Solo acierto a decir: ¡Muchísimas gracias por vuestro servicio, Compañeros!

Como siempre, no puedo olvidarme de nuestras familias, que claramente forman parte de la Guardia Civil. No en vano, también viven en los Cuarteles, participan del desasosiego que nos invade cuando se pierde a un compañero, y en ocasiones, padecen nuestras ausencias en casa a consecuencia de algún servicio urgente. No es fácil asumir una forma de vida que puede hacer que tengas que residir en lugares en los que jamás te planteaste vivir. Tampoco admitir que a veces, el trabajo se anteponga momentáneamente a la familia. Por eso, quiero ofrecer un merecido homenaje a nuestras familias, expresando públicamente mi reconocimiento a su labor impagable como soporte moral de todos los que componemos la Institución.

Por último quiero finalizar mi intervención, recordando a quienes lo dieron todo al servicio de España y de los españoles. Nuestros compañeros caídos merecen nuestra más alta estima y reconocimiento. Fueron los mejores. No se puede ofrecer más. Nos han mostrado el mayor sacrificio, y lo han hecho de forma altruista, siempre al servicio de los demás. Tenemos que recordarlos siempre, porque esa es la manera de mantenerlos vivos en nuestros corazones. Vaya para todos ellos, un auténtico deseo de paz y gloria eterna, y para sus familias un cariñoso abrazo y nuestro más sincero apoyo.

Dado lo reciente del trágico suceso, permítanme que tenga un especial recuerdo para el Guardia Civil D. JUAN LUIS VARA LORENZO fallecido el pasado sábado en accidente de tráfico, mientras prestaba servicio en una prueba deportiva. DEP.

Muchas gracias.


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