hospimedica2

Un Gafe (¿el presidente Pedro Sánchez?)

hervas

Un gafe es un ser peculiar que posee varias características. En primer lugar, un gafe se cree siempre en posesión de la verdad – su verdad – y eso atrae siempre enfrentamientos con el resto de los individuos, porque la verdad no es algo personal o de un pequeño grupo, sino que lleva aparejada la universalidad. El gafe se cree en posesión de la verdad universal y, como no es así, la consecuencia de ello es que se miente incluso a sí mismo tanto como a los demás, lo cual deriva de manera usual en desgracias para quien cree y secunda tales mentiras, ya que las mentiras tienen las patas muy cortas, porque la verdad es la verdad, dígalo Agamenón o su porquero (que dijera Antonio Machado, en su Juan de Mairena). Alguien que cree poseer la verdad absoluta, suele ser un incompetente, desde luego, y un gafe.

Por tanto, el gafe induce a los demás a la desgracia. Todos aquellos que le siguen, acaban con problemas, acaban en un fracaso. El gafe induce a la desgracia porque sus argumentos suelen ser poco racionales y la barbarie solo engendra desastres, enfrentamientos y sufrimiento. Veamos un ejemplo, esta vez en versión femenina, que a lo mejor no toda la gafería es del presidente y puede que se la transmita aquella a quien se arrima: el 20 de septiembre de 1911, el transatlántico Olimpic tuvo un accidente importante al colisionar con un buque de guerra inglés. Allí estaba Violet Jessop, la gafe, trabajando de azafata. Del Olimpic pasó a formar parte de la tripulación del Titanic, con el tremendo y trágico final que conocemos. Pero aquí no acaba la cosa. En 1915 fue llamada a trabajar como enfermera en el Britanic, tercera embarcación de la White Star Line, convertido en buque hospital tras el estallido de la primera guerra mundial. El 21 de noviembre de 1916 colisionó con una mina en el mar Egeo. El barco se hundió rápidamente y ella consiguió ser rescatada en un bote. A pesar de tanto naufragio, Violeta siguió trabajando en la misma compañía, esta vez, de vuelta en el Olimpic.

Por otra parte, el gafe da importancia a aquello que no la tiene para él, pero que es nefasto para el resto de sus circundantes y afines. Y es que siempre el gafe barre para su terreno, sin mirar en derredor, lo que provoca desgracias en quienes le acompañan y, en general, en todos cuantos se cruzan con él. Al gafe le pasa un poco lo que a quien es víctima de la locura del ego insaciable, que “su locura nunca cura y si cura, poco dura”.

Y finalmente, el futuro del gafe es siempre incierto, porque su argumento es combatir el azar sin siquiera saber lo que es ni por qué. Le domina el absolutismo mental personal y eso se vuelve siempre contra quien lo ejerce. Porque el gafe es un iletrado, en el fondo, una persona que pretende triunfar en aquello para lo que no vale, no solo por falta de preparación, sino por incapacidad manifiesta. Por eso, destroza todo aquello que toca y, en primer lugar, hace un gran daño a todos los que le rodean. Como a propósito de ello dijera William Faulkner, que lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia. No está bien tildar de mala suerte lo que es indiferencia y flojera (esto lo puntualizó Renny Yagosesky), porque la preparación requiere una atención y un esfuerzo que el gafe no suele realizar. Y terminamos con Jean de la Fontaine, para quien la mayor desgracia es merecer la desgracia. Pedro Sánchez, tome nota usted y luego se la pasa a su socio Pablo Iglesias

Pues sí, nuestro presidente por la puerta de atrás, Pedro Sánchez, es claramente un gafe y lo peor para quienes le apoyan es que se expresa muy bien en ellos en forma de desgracias personales. Lo acabamos de ver con doña Susana, presidenta en funciones de la Junta de Andalucía, a la que ha hundido con el apoyo a la campaña electoral. Y mucho me temo que lo seguiremos viendo en otros lugares con motivo de las elecciones municipales, autonómicas y probablemente en las generales. Pero igualmente se está cargando también a ese ¿partido apócrifo? Denominado Podemos y a la ínclita Izquierda Unida. Mal hacen en apoyarle, pues por ese camino acaban en entelequia no resuelta. Ahora bien, donde ya se sale de gafancia es en Cataluña. A este paso, como sigan un poco los CDR y sus valedores, en Cataluña acaban cantando el Cara al Sol. Es cuestión de tiempo. Y Navarra se la está

cargando de paso, como el País Vasco, por aliarse con ese peligro caminante. Las acciones de nuestro “gafe super-star” son primero cargarse la economía, pues suma con dificultad. No le hablemos de logaritmos o de análisis de conglomerados, por ejemplo. Es obvio que es un cateto numérico; basta con mirar los datos económicos. Lo segundo es incitar al odio para que lo poco que quede se lo gaste en su persona, mientras que los demás se entretengan peleándose. Igual que Pablo Iglesias, conocido como “el coletas”, que no anda mal de casoplón, mientras incita a los ocupas a invadir las restantes viviendas (no suyas, por supuesto). Vamos, que en una competición de hipócritas ganaría con mucha probabilidad, seguido muy de cerca por su amigo el gafe Sánchez.

No hay ministro que se salve de la gafancia. Los va a dejar machacados a todos. No sé a qué esperan para salir corriendo, porque a esos los machaca como dure un poco más. Y a los separatistas catalanes los va a convertir en usuarios de frenocomio, pues se están volviendo locos por momentos, pues se han convertido en amplificadores de la sandez, multiplicadores del efecto gafe. De la cárcel al hospital de agudos, van a tener que ir. Los psiquiatras se frotarán las manos. Bueno, ya lo están haciendo. Además, en muchas empresas actualmente, nacionales e internacionales (sobre todo), cuando dices que eres español te preguntan de dónde y a los catalanes ni en broma los contratan en puestos de responsabilidad. Antes era todo lo contrario, pero desde que está Pedro Sánchez es un hecho. La gafería, que se extiende.

Ya solo le queda cargarse el PSOE, que no tardará mucho a este paso. Muchos de sus antiguos cargos se han dado de baja. Así no se puede gobernar, con el sí pero no, en un arrepentimiento perpetuo de las sandeces que jamás debieron iniciarse o proponerse.

Y mientras tanto, Vox se frota las manos, pues un gafe contamina a todos cuantos se acerquen a él. Y eso no le viene mal. Ojo con pactar con Sánchez, PP o Ciudadanos, que os veo en el mismo saco de mal fario.

Espero que la Guardia Civil esté al tanto, no vaya a ser que se le ocurra opinar en ella y acabemos disolviéndola y creando otra vez ese cuerpo inútil republicano llamado guardias de asalto. Bueno, me queda el consuelo de que un día de estos, al mirarse al espejo le dé un ataque de heliofilia a nuestro presidente y su cónyuge, marchándose al desierto del Sahara a tomar el sol, previa dimisión recomendada. Porque si no, le van a hacer dimitir por las bravas y eso es muy desagradable. Váyase y llévese del brazo a toda la borriquería inculta que le arropa.

Mira que Zapatero tenía y tiene fama de gafe (de hecho nadie en el mundo quiere saber nada de él excepto Maduro, en Venezuela, otro gafe de cuidado); pues bien, al lado de Pedro Sánchez es un aprendiz. Muchas “gracias”, señor Rajoy, por habernos facilitado el acceso por by-pass de esta alhaja, gafe donde los haya. Que usted también tiene lo suyo…

Francisco Hervás Maldonado

Coronel Médico (r)


Imprimir   Correo electrónico

Escribir un comentario