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DISCURSOS VALIENTES, MOSSOS CON LA PIEL MUY FINA Y VERDADES QUE OFENDEN

MOSSOS ABANDONAN ACTO GUARDIA CIVIL

Quede claro que no es mi intención hacer una nueva crónica de la huída, del supuesto desplante de la cúpula de los Mossos al responsable de la Guardia Civil en Cataluña o al propio Director General de la Benemérita, de eso ya se han ocupado otros medios.

En realidad lo que pretendo es transmitir mi percepción personal, que seguramente se corresponde con la de muchos otros guardias civiles, y la de muchísimos ciudadanos, sobre la situación cada vez más insostenible y disparatada, sobre todo disparatada, que vive el Cuerpo de Mossos d’Esquadra, cada vez más politizado y cada vez con la piel más fina, ya que esta situación revierte en todos los catalanes, pero sobre todo en los guardias civiles y sus familias destinados en la Comunidad Autónoma de Cataluña.

Cuando hablo del supuesto desplante, me refiero en realidad a la huida protagonizada por el secretario general de Interior, Braulio Duart, el director general de la Policía, Pedro Ferrer, y el comisario jefe de los Mossos, Eugenio Sallent, una huida provocada por unos discursos valientes, protagonizados por el General de Brigada Pedro Garrido, Jefe de la Zona de la Guardia Civil de Cataluña y del director general del Cuerpo, Félix Azón.

Y es que la cúpula de los Mossos se ha mostrado molesta, y han sacado su “dignidad” a pasear, no por la falta de profesionalidad y de dignidad policial de la propia cúpula política y policial de la policía autónoma catalana y de algunos o muchos de sus agentes durante el 1-O.

Al parecer les ha molestado, que el Director General Félix Azón, haya insinuado que Guardia Civil y Policía Nacional carecieron de apoyos el 1-O, no que los Mossos se abstuviesen de cumplir las órdenes judiciales recibidas, no que permitiesen que los radicales, en su presencia, intentasen obstruir la misión encomendada por la Justicia a Guardia Civil o Policía Nacional ante la ineptitud y la incapacidad, ante la desidia y la negativa a cumplirlas de los Mossos, no porque se enfrentasen directamente a guardias civiles y policías nacionales para impedir que realizasen las funciones encomendadas, no, se han sentido indignados porque Felíx Azón se lo ha recordado, se han sentido ofendidos porque citase la resolución aprobada por el Parlamento catalán que pide la retirada de la Guardia Civil de Cataluña, y que les recordase que nunca tendrá "trascendencia alguna" porque este Cuerpo, la Guardia Civil, cuenta con "el cariño y la admiración" del conjunto de la ciudadanía, cosa que los Mossos perdieron, junto con el respeto al cuerpo policial autonómico catalán de esa misma ciudadanía, gracias su cúpula política y policial.

Tienen la piel tan fina estos dirigentes políticos y policiales de los Mossos que se han indignado y han protestado porque en los discursos se hiciesen referencia al mayor José Luís Trapero, cesado, o a la intendente Teresa Laplana, ambos investigados por la Audiencia Nacional. No sintieron vergüenza antes, ni la tienen ahora, ya que se molestan cuando les recuerdan las traiciones a la dignidad policial, que ambos agentes protagonizaron durante los sucesos del 1-O, a lo que hicieron o más bien dejaron de hacer como policías, no les molesta tener a estos personajes que suponen lo que un policía nunca debería ser, cómplices de supuestos delincuentes, permisivos con quienes se saltan la legalidad vigente, policías que además faltan al juramento hecho al acceder a sus cargos, de defensa y respeto a la Constitución y al Estado de Derecho, en su caso también al Estatuto de Cataluña, en definitiva de defender y respetar las leyes.

Por eso se fueron durante el desfile, aunque cuentan algunos medios que se despidieron de las autoridades presentes, al menos son educados, sin dignidad, pero educados. Imagino, yo lo hubiese pensado con este tipo de personajes incoherentes, faltos de escrúpulos, de piel demasiado fina, politizados, que alguna de esas autoridades de las que se despidieron pensarían, “Tanta paz lleves como descanso dejas”, y es que a nadie le sorprende esta espantada, que tiene más que ver con la política que con la propia dignidad ante la inminente sentencia del procés y el papel que nuevamente deben jugar los Mossos, es decir ninguno.

Además se marcharon tras acabar los discursos, sin esperar al aperitivo oficial, es decir, al “vino español”, que se ofrece en estos casos, no sea que les siente mal o que encima la Guardia Civil, además de airear sus vergüenzas, les obliguen a oír el Himno Nacional, el de la Guardia Civil o los vivas al Rey y a la Constitución tras los brindis preceptivos. Hay que evitar el sarpullido.

Les ha molestado que el General Garrido destacase y felicitase a los guardias civiles tras la última operación policial realizada por la Guardia Civil contra personas vinculadas a los CDR y que estaban preparando actos terroristas, operación a la que no fueron invitados los Mossos hasta última hora, -cualquiera se fia-, les ha molestado, no que algunos mossos, antes y después de las detenciones apoyen a estos terroristas desde sus cuentas de Facebook o Twitter, no les molestan que mossos llamen a la violencia, les ha molestado que Garrido indicase que "la pretendida revolución de las sonrisas", sea ahora "un rictus que disimula el odio y la mezquindad capaz de generar destrucción, dolor y sufrimiento". No les ha molestado que esto sea cierto y que los Mossos no hayan hecho nada en estos años para evitar ese odio, para investigar y encontrar a los terroristas que pretenden atacar a la sociedad catalana que ellos deberían defender, les ha molestado que alguien con sentido común les haya dejado en entredicho, cosa por otra parte no tan difícil últimamente.

Les ha molestado que el general les recordase que hay quien busca, incluidos algunos de sus mossos, la secesión por el "camino del terror", les ha molestado que asegurase que la Guardia Civil combatirá estas acciones "sin tregua", como siempre ha venido haciendo en su lucha contra el terrorismo de cualquier tipo. Les ha molestado que Garrido destacase que la Guardia Civil ha contribuido a la "cimentación" de la sentencia del procés, y que lo haya hecho con "un trabajo de investigación objetivo, riguroso y exhaustivo", les ha molestado que con estas palabras recordase nuevamente la inacción de los Mossos contra quienes han intentado subvertir el Estado de Derecho, contra quienes se vienen saltando las leyes en Cataluña.

Les ha molestado que Garrido haya recordado que sus agentes "no se sienten concernidos por el resultado concreto" de la sentencia porque "ni la venganza, ni la adecuación a la demanda social, ni la resolución negociada de controversias son expectativas o condicionantes de las sentencias judiciales". Les ha molestado que los Mossos no sepan separar sentimientos, política, que los pongan, incluidos rencores y venganzas por encima de sentencias judiciales.

Les ha molestado además, que se les recuerde públicamente que la sentencia tratará sobre "actuaciones criminales supuestamente cometidas por personas relevantes de las instituciones autonómicas, para llevar a cabo un proyecto secesionista para Cataluña", personas e instituciones a los que ellos pertenecen y a los que defienden por activa y por pasiva.

No les ofenden los sermones del odio y el llamamiento a la desobediencia civil del Joaquín Torra, de las llamadas a la violencia del Alberto Donaire, del doble rasero del departamento de Asuntos Internos de los Mossos, ofende que nos digan las verdades, molesta que nos recuerden donde estamos cada uno, a qué lado de la Ley, se encuentra cada cuerpo policial.

ANTONIO MANCERA CARDENAS

Guardia Civil (R)


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