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Dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana

Albert Botran

Existen personajillos que se atreven a utilizar el lenguaje de las emociones y la empatía, para intentar contentar a sus intransigentes y fervientes seguidores, dando la impresión, o al menos intentándolo para su propia parroquia, de ser auténticos líderes de movimientos democráticos, pero que en cuanto abren la boca, les asoma su verdadero yo, el suyo, el de los que siguen su argumentario y el de los que se lo creen, tiranos violentos y radicales, con un ego que no les permite admitir crítica alguna, un ego que en cuanto no se les da la razón, les critican o intentan dialogar con ellos, se vuelven agresivos, y no sólo en su discurso, llegando a envalentonarse como si tuvieran la verdad absoluta y la razón.

Auténticos indigentes intelectuales, sociales y políticos, que no ven más allá de su propia realidad, que llegan a cuestionar todo aquello que no les es favorable, tergiversando y cambiando incluso la propia historia o el tiempo, si ello les favorece, sin entender que el propio tiempo les colocará en su verdadero lugar y la historia será la que dejará que sus imbecilidades queden en la memoria colectiva de todos nosotros.

Impresentables que les llega a importar una mierda las instituciones, en las que desempeñan o deberían desempeñar su trabajo, quien les facilita el salario con el que comen y subsisten. Narcisistas que sin el Estado madre, que paga sus excentricidades y desvaríos, serían unos parias sociales, por muchos estudios que tengan o digan tener.

Una auténtica lacra que no deberíamos tomarnos a la ligera, una plaga que por donde pasa provoca problemas, problemas de convivencia, problemas que solo ellos ven y provocan, pero que en realidad solo existen en sus calenturientas cabezas. 

Uno de esos indigentes intelectuales, de esos políticos nescientes, que últimamente pululan por la política española, para desgracia de todos nosotros, es el diputado de la CUP Alberto Botran, dicen que es historiador, escritor y político español, español lo tiene acreditado por su lugar de nacimiento, político e historiador solo se le supone, escritor que opinen los que hayan leído alguna vez un libro suyo,, ya que hasta ahora ha evidenciado lo contrario, y me refiero a lo de político y a lo de historiador, ya que dicen que está doctorado en historia catalana, que es algo como tener primero de una carrera normal, teniendo en cuenta la larga historia catalana inventada anteayer, pero me voy a centrar en lo que nos importa, en su faceta política, donde ha demostrado ser una joyita, una auténtica eminencia, un iletrado, que se permite utilizar la tribuna del Congreso, la cuna de nuestra democracia, para mentir y arremeter contra la Guardia Civil, y no por lo que es o representa, por sus valores y principios, que posiblemente también, sino porque los guardias civiles han puesto en evidencia con sus investigaciones toda la mentira del independentismo catalán.

Botran, que representa todo aquello que no es o no debe ser un político, o peor, que por desgracia lo representa, decidió subir a la tribuna del Congreso de los Diputados para escupir literalmente su odio contra la Guardia Civil y la Policía, algo que tal y como está la cosa por lo del coronavirus, escupir aunque sea de forma figurada, debería estar penado, como penado debería estar los insultos y mentiras vertidas por sus señorías en sede parlamentaria, pero claro, entonces tendríamos que detener a 350 diputados, pues bien, Alberto, escupió y mintió en sede parlamentaria, ya que según sus propias palabras, guardias y policías llegaron a poner “Vendas en los ojos a los detenidos”, a proporcionar “drogas para manipular sus declaraciones”, y que además “filtraron sumarios para que se hable de terrorismo y explosivos”, concluyendo que "España es Turquía", lo que demuestra en principio lo fácil que le es a un político mentir, y después lo poco viajado del sujeto, si confunde lugares de esa forma, o eso o que es un auténtico paranoico.

Dicen que era la primera vez de Alberto, el auténtico debut de un personaje con un delirio de libro, acomplejado, que intenta romper con la realidad, que vive con absoluta convicción ese delirio, a pesar de que existen evidencias que demuestran lo contrario, incluso evidencias judiciales, que tiran por tierra todo su planteamiento, más bien parece que ha llegado al Congreso, con el razonamiento, el recuerdo de los hechos, el pensamiento y hasta la forma de actuar afectados, vamos, lo que entenderíamos con ideas y discurso propios de una persona con delirio.

Alberto ha demostrado que tiene delirios de persecución, el mismo que al parecer tienen todos los independentistas catalanes que se sienten perseguidos y oprimidos, pero que son los que más chupan de la teta de mamá Estado, en detrimento del resto de los españoles, y que les hace ver lo que no existe, auténticos paranoicos  de manual, y es que por mucho que le expliquen a Alberto, o a quienes le votaron, que lo que dice es simplemente mentira, y se lo demuestren, por muchas sentencias absolutorias para guardias civiles y policías, por mucho que el propio ministro de Interior le diga, también en sede parlamentaria, que en España existe la Justicia, por mucho que le recuerde que “olvida que hay jueces y fiscales que resuelven aplicando la ley y que la Guardia Civil, la Policía o los Mossos practican entradas y registros porque un juez dicta una resolución y realiza seguimientos para respetar las limitaciones transitorias", por mucho que Marlaska insista en dar datos con los que demostrar que “España es el país menos demandado y condenado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos”, Alberto Botrán, ya ha sentenciado y condenado a guardias civiles y policías, incluso a la “seva policia” si no se ajusta al modelo de “republíqueta” de ocho segundos con la que sueñan, y todos ellos, guardias, policías e incluso los propios mossos serán considerados “forces d'ocupació”, hayan nacido, se hayan criado, hayan llegado y se hayan adaptado a la singularidad de la sociedad catalana, simplemente por acatar y defender la Ley, el Estado de Derecho y la Constitución.

Presenta Alberto síntomas de delirio tan claros, que se le vio desorientado, no sabía en que Parlamento estaba, si en el español o en el catalán, donde despotricar y que te rían las gracias, donde denunciar sin aportar pruebas de lo que dices y sin que nadie rebata tus mentiras está permitido, sufre cambios de ánimo y de personalidad, hoy es un digno representante del parlamento español para aquellos que le votaron y ayer y mañana, dejará de ir al Parlamento del Estado opresor español, también de cara a aquellos que le votaron, pero eso sí, jamás renunciará al sueldo que ese estado opresor, antidemocrático y malvado, le paga todos los meses, es la coherencia personificada, se le vio con excesiva ansiedad, severamente irritado, con verdadero odio hacia los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Lo mejor es que este personaje, personificación andante o sedente, de los Ojos del Guadiana, que aparece y desaparece del Congreso de los Diputados según le salga de los mismísimos, tras su delirante debut y junto a su compañera de la CUP, Mirella Vehí, presentaron una moción en el Congreso para que se investigue quién filtró el sumario de la “Operación Judas” de la Guardia Civil contra los terroristas de los CDR en septiembre del año pasado y que se quiten medallas y ascensos a los responsables de las cargas del 1-O.

¿Almas de cántaro!, si estuviesen en lo que tienen que estar, en lugar de salir a la puerta del Congreso a ponerse un cogollo de marihuana en el ojal, cual ramito de violetas castizo, se podrían haber ahorrado el esfuerzo de andar por esos pasillos españolazos del Congreso, y sabrían que el pasado 21 de febrero, que no hace tanto para no enterarse, el magistrado del Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid, que investigaba la denuncia presentada por varios miembros de los CDR imputados por terrorismo en la Audiencia Nacional, tras haberse publicado los datos sustanciales del sumario por varios medios de comunicación, archivó dicha investigación, la causa fue el no ver revelación de secretos porque la causa, cuando se publicaron dichos datos, ya no era secreta, y en cuanto a las medallas y ascensos por las cargas del 1-O, los guardias civiles lo tienen claro, y entre nosotros y sin que salga de aquí, algunos rieron, otros, los más, se desternillaron de risa, con y de su Señoría.

Son las cosas de esos políticos mediocres, tirando a malos, que no se enteran de la Misa la media, perdón, perdón, perdón, del mitin la mitad, que desconocen, porque solo leen panfletos de desinformación, que no han condecorado a ningún guardia civil, no se ha ascendido a nadie por esos hechos, aunque lo merezcan.

Al llegar al final de este artículo de opinión, “sin saber yo a cuenta de que”, va y me viene una frase a la memoria, que incluso ha hecho que modifique el título, “Solo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana. Y no estoy tan seguro de la primera”, que se  atribuye a Albert Einstein, que si bien de momento no se ha acreditado que fuera catalán, y hasta que llegue el día, en que algún doctor en Historia catalana, que pueda difundirlo en sus libros y que como político lo lleve a su parlamento regional  descubra que si lo es, no hay que quitarle el mérito, ya que algo sabría Einstein del universo, pero sobre todo de estúpidos.

En fin, tenemos lo que nos merecemos, ni más, ni menos.

 

Antonio Mancera Cárdenas

Guardia Civil retirado por accidente en acto de servicio


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