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Más murga de Coronavirus

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La gente está asustada. Verdad es que la gestión sanitaria y social de esta epidemia en España está siendo… no mala: peor. Sin embargo, nosotros solo conocemos lo que nos dicen y hay mucho más que no nos dicen.

Por una parte, los bulos que circulan por los medios e internet son tremendos. La primera mentira es que es un virus “escapado” de un laboratorio. Bien, pues eso no es posible. Por dos razones: hoy en día nadie que esté en su sano juicio trabaja con animales en investigación en virología, sino con líneas celulares –generalmente fibroblastos, pero no siempre– en cultivos sobre distintos medios y que yo sepa, las placas de Petri no tienen patas y menos los cultivos en tubos cerrados, que además hoy en día se hacen de material plástico irrompible, por si se caen, y con tapón de plástico sellado y un segundo tubito incrustado en el mismo con un filtro o directamente en el tapón dicho filtro, para mantener un cierto nivel de oxígeno. No es posible que salga nada. Luego, cuando termina el trabajo, se introducen los tubos o placas en un contenedor que se cierra y se esteriliza, generalmente por incineración con filtrado de humos, seguida de nueva incineración de esos microfiltros. Puede haber otros sistemas. Total, un cuento. Segundo cuento: que se ha diseminado el virus entre la población como agresivo biológico. Nadie que esté en su sano juicio lo haría, pues se corre el riesgo del retorno y que dicho virus agreda también al agresor. O sea, que no.

El enfoque de este problema ha de ser triple: económico, político y sanitario. Desde el punto de vista económico estamos viendo que se ralentiza, si es que no es negativo, el crecimiento económico de China, mientras que se promueve el crecimiento de los estados Unidos, lo cual hace que disminuya su altísima deuda externa. Además, las empresas van a cambiar de manos en muchos casos. No hay más que mirar a la bolsa, que baja, baja y baja. Quien necesite financiarse ha de “regalar” una buena parte de sus acciones, lo que va a hacer que cambien de manos muchas propiedades. Por tanto, las recientes inversiones a corto y medio plazo se irán al garete y solo van a resistir las inversiones hechas a un plazo superior a los seis meses, pues una epidemia de este tipo tiene una duración media de entre 3 y 5 meses. A corto plazo, lo sensato es invertir en países del tercer mundo, pero no a medio y largo plazo, pues cuando les llegue el Coronavirus a ellos, las van a pasar moradas. Yo esperaría al menos dos tres semanas para invertir en bolsa, pues resulta arriesgado hacerlo hasta que no veamos que se alcanza la cima de la epidemia y comienza a disminuir sensiblemente el número de casos.

La segunda cuestión a tener en cuenta es la de la política. Una epidemia de este nivel suele acabar con todos los gobiernos, máxime cuando se lleva mal la gestión de dicha epidemia, bien por exceso o bien por defecto. En nuestro caso, inicialmente –como en Italia– se ha tardado demasiado tiempo en tomar medidas. Además, las que se toman no son siempre sensatas. Por ejemplo, el cierre de colegios y llenar los parques de niños jugando con todo lo que se les pone por delante, como es propio de su edad y es por otra parte una alegría, pero no en estas circunstancias. Lo único eficaz es que se queden en casa, o en los colegios bajo vigilancia sanitaria constante. También es importante la formación del personal sanitario y muy especialmente del personal de limpieza. Esto último apenas si se ha hecho. No se pueden retrasar las medidas de contención para poder realizar una manifestación feminista, porque el Coronavirus no es feminista ni machista: es un virus. Que se lo pregunten a la ministra Irene Montero y su cónyuge. Ha sido un error tremendo por parte del presidente del gobierno, influenciado nefastamente por el vicepresidente Pablo Iglesias. Y del ministerio de sanidad… ¡qué decir! La actuación de todos estos políticos que padecemos me hace recordar un refrán antiguo: “el que nunca ha sido nada / y de pronto cosa le hacen, / como nunca ha sido nada… / ¡Jesús qué cosas que hace!” Y claro, la consecuencia de todo esto va a ser, como no se enmienden a toda velocidad (cosa que ni saben ni pueden hacer), unas elecciones anticipadas con un giro radical en la votación a favor de la oposición. Si, parece que vamos a cambiar de gobierno para el otoño. Ya digo, si no sucede un milagro, aunque estos no son muy religiosos. En la intimidad puede que tal vez lo sean, no sabemos…

Finalmente está la cuestión sanitaria, en la cual tenemos que abordar inicialmente los dos aspectos de la prevención, el individual y el colectivo, así como los modelos de tratamiento y, principalmente, de diagnóstico. Vayamos por partes.

Prevención Individual.

La higiene es la base de la prevención. Antes de salir de casa y al volver a ella, lavarse las manos con agua y jabón durante unos 20 segundos. No hace falta un jabón especial ni es preciso un gel desinfectante. Lo único importante, es secarse después bien las manos con papel de cocina, en el lavado realizado al volver a casa. En los otros lavados nos basta con la toalla. Mientras estemos fuera de casa no deberemos tocarnos la cara: nariz, ojos, orejas o boca. Si precisamos hacerlo, utilizar un pañuelo de papel desechable, tipo kleenex, y después guardarlo en una bolsita de plástico autosellable, que no está de más llevar, o simplemente, si no se tiene, echarlo a una papelera, que tampoco importa. Conviene no estar pegados unos a otros, sino que deberemos respetar una separación de metro y medio, más o menos, entre personas que no sean de la familia. Si vamos a utilizar durante mucho tiempo el transporte público, no está de más el utilizar unos guantes que sean lavables. Con meterlos en casa durante unos cinco minutos en una solución de lejía al 5% es suficiente. Después se aclaran y se dejan secar. Y por supuesto, ducharse y cambiarse de ropa a diario. Por otra parte, si se está resfriado, utilizar los pañuelos de papel desechables y taparse la boca con ellos al toser. Procurar no estrechar la mano ni dar besos a otras personas y no está de más utilizar preservativos (condones) en relaciones sexuales con gente no conocida. Eso si, en tales casos, ambos han de ducharse antes de tener relaciones sexuales. En cuanto a las mascotas, procurar tenerlas limpias y evitar que salgan de casa sin correa, de manera que no campen por sus respetos. Será cosa de un mes o así solamente. Esto es básicamente lo que hemos de hacer.

Prevención Colectiva.

Hay protocolos no muy bien hechos en su conjunto, pero el contenido es evidente. Si alguien da positivo a Coronavirus, cuarentena en casa y con su familia. Si en una empresa o local hay más de un positivo, cierre temporal y cuarentena en su casa de los afectados y sus familiares, con controles a las dos semanas de los restantes sin síntomas y directamente de los que tengan síntomas y no hayan sido estudiados aún. Si aumentan mucho los casos, supresión de transportes públicos, prohibir todo tipo de reuniones y control de accesos y salidas de la ciudad o población afectada. Existe un teléfono distinto en cada región al que recurrir en caso de necesidad. Procurar no ir a urgencias del hospital si no se encuentra uno mal. Con ese teléfono podemos reclamar una revisión en el propio domicilio por expertos. Tampoco se debe machacar al médico de familia, sino acudir a él exclusivamente por motivos de enfermedad ajena al Coronavirus o Para solicitar la baja médica, a lo cual puede ir cualquier familiar con el justificante que el médico que haya visto al presunto enfermo le de para ello. Además de eso está la restricción de entrada a gente que proceda de zonas de riesgo, a los que habrá que someter a la oportuna cuarentena de dos semanas.

Diagnóstico.

En un 83% hay solo fiebre y en otro 82% solo tos, pero en un 90% se dan ambos síntomas. Bueno, tras un periodo de incubación habitual de 2 a 7 días, aunque en casos excepcionales se prolonga algo más. En un 30% hay dificultad respiratoria, lo cual puede ser un índice de gravedad. En menor medida (11%) puede haber un rash (coloración cutánea repentina rojiza), mialgias (dolores musculares), a veces diarrea y adenopatías (ganglios marcados, sobre todo en el cuello). La radiografía de tórax es normal inicialmente en el 50% de los casos. Puede haber algún pequeño foco, lo que antes se llamaba “una mancha” en el pulmón. El patrón típico en los casos más graves es el de una neumonía bilateral (75%) o puede que unilateral (25%). En la resonancia magnética o tomografía axial de tórax, es de un infiltrado por zonas en los casos iniciales, con afectación de uno o más lóbulos e incluso derrame pleural en casos avanzados. Los análisis son importantes. En la hematología celular lo único destacable es la bajada de linfocitos a menos de 1200 y cuanto más bajos, mayor gravedad. Las enzimas hepáticas (GOT y GPT) suelen estar elevadas, así como la Proteína C Reactiva y a veces la Calcitonina. En la coagulación, el Dímero D está elevado. Y por supuesto, lo que confirma todo es la RT-PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa con el método de la Retro Transcriptasa). Es importante ese método de PCR, pues hay cinco o seis métodos diferentes que no son eficaces o al menos no tan eficaces.

Tratamiento.

El tratamiento mejor es enemigo del tratamiento bueno. En los casos leves, tratamiento sintomático en casa (antitérmicos, analgésicos, mucolíticos si procede y antisépticos locales en garganta). En los más graves, aislamiento hospitalario y antivirales o cloroquina (que se usó en el paludismo y ha resultado ser eficaz aquí), así como oxigenoterapia e hidratación mediante sueros glucosalinos, además de otras diversas cosas que cada hospital tiene pautadas por expertos. Por supuesto, en los casos más graves procede un ingreso en la correspondiente unidad de cuidados intensivos, diseñada al efecto. La mortalidad, en los pocos casos que sucede, se da en personas de edad avanzada y/o con patología previa, con una mayor frecuencia circulatoria, respiratoria y de enfermedades crónicas, especialmente diabetes tipo I (insulinodependiente) o nefropatías crónicas avanzadas. Pero en algún caso raro, se evidencia una patología no comprobada previamente y es la que produce el mal desenlace. Sin embargo, la mortalidad es muy pequeña, casi ínfima.

Finalmente animarnos por varios motivos. En primer lugar, están ya terminadas varias vacunas y se encuentran en fase de ensayo con voluntarios, de manera que en poco tiempo (dos o tres meses) estarán ya disponibles para su fabricación masiva y distribución. Las casas se dan de bofetadas por comprar las patentes, lógicamente. Por otra parte, están igualmente en fase de ensayo clínico diversos antivirales específicos para el coronavirus. Esos van a estar disponibles bastante antes. Y bueno, para terminar, decir que todo virus epidémico –y cuanto más global es, en mayor medida– tiende a integrarse en el ADN del huésped en forma fraccionada, así como a atenuarse en su presunta gravedad. Vuelvo a decir que la experiencia previa de epidemias dice que duran de 3 a 5 meses por lo general. En consecuencia, estamos a mitad de epidemia y a partir de abril empezarán a bajar los casos nuevos. Ahora que nos alarmamos por el vuelo de una mosca, no estaría de más que leyéramos nuevamente ese libro de Albert Camus: “La Peste”.

Así es que no engordemos la epidemia con angustias y seamos felices, que esto pasará. Solamente que algunos se habrán vuelto más ricos y otros más pobres, así como unos políticos se irán y otros vendrán. Ánimo y adelante, que somos geniales

  • FRANCISCO HERVÁS MALDONADO
  • Coronel Médico (R)
  • Ex-jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Central de la Defensa

 


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