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Los policías italianos agredidos por inmigrates no pueden defenderse

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Por Magdi Cristiano Allam, 15 de diciembre, en Miluto Digital

“Ya es hora de decir “¡Basta!” ¡Basta! a los tratamientos reservados a las fuerzas del orden, que por un lado son agredidos por inmigrantes o trabajadores sociales, y por el otro no tienen el derecho de reaccionar para proteger el patrimonio público y sus propias vidas.

 Ayer por la tarde, en Roma, seis carabineros han acabado en el hospital tras haber sido agredidos por un grupo de cerca de 15 extranjeros en la zona de la Plaza Vittorio, en el barrio Esquilino, que se ha convertido en una zona fuera de la ley donde los inmigrantes campan a su aire.

Los policías militares estaban colocando un servicio para luchar contra la inmigración ilegal y el tráfico de drogas, cuando un extranjero, un magrebí que iban a controlar intentó fugarse. Los agentes lo detuvieron y entonces una quincena de personas se han abalanzado sobre ellos y los han apaleado a puñetazos y patadas. Seis de ellos han resultado heridos y ingresados en el hospital San Giovani para ser atendidos. Les han diagnosticado contusiones, excoriaciones y diversas fracturas.

Varios extranjeros, entre ellos dos marfileños y un ciudadano de Nueva Guinea han sido detenidos. Los demás agresores han logrado darse a la fuga por las calles adyacentes.

Las fuerzas del orden tienen las manos atadas por “reglas de reclutamiento” cada día más rigurosas impuestas en una circular emitida por el Ministerio del Interior. Actualmente, una nueva propuesta de ley está en estudio en el Senado. Esta ley impondría a los policías tener un número especial en sus cascos para poder ser identificados fácilmente y, si fuera necesario, denunciados.

Las nuevas “reglas de reclutamiento” imponen a los policías el no utilizar la porra más que para golpear los brazos o las piernas con la prohibición de tocar las articulaciones. Lo que es concretamente irrealizable en la práctica. Se impone también a las fuerzas del orden de mantener una “área de respeto” de 15 metros entre ellos y sus eventuales agresores. Pero en esas nuevas reglas, no hay nada previsto si esa distancia es franqueada por delincuentes que atacan a los policías. Estos deben simplemente pasar del estado de “reposo” al de “alerta”…

Hay algo todavía más ridículo: la nueva regla prevista en el caso de que las fuerzas del orden se encuentren frente a alguien presa de alucinaciones debidas a problemas siquiátricos o a la ingesta de drogas. En esta caso, las reglas prescriben a los policías “acercarse con precaución y desplazarse poniéndose de acuerdo y sincronizándose.”

Esas nuevas reglas también prevén que en caso de “agresividad potencialmente elevada del sujeto, en una situación en la que los policías estén en una posición desfavorable evidente”, los agentes deberán avisar el centro de operaciones y después “congelar la escena a la espera del personal médico”…

Resultado de todos estos desvaríos: en un año, 6.000 agentes de las fuerzas del orden han resultados heridos. Estas personas al servicio del Estado ganan entre 1.300 y 1.500 euros al mes arriesgando su vida todos los días.

Es tiempo de decir ¡BASTA!”

MINUTO DIGITAL


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