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Operaciones Especiales: listos para la «barra libre de violencia» de Bangui

 

OPERACIONES-ESPECIALES

Hace una semana, la Alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Catherine Ashton, se sentía «alarmada por la escalada de violencia en Bangui», la capital de República Centroafricana.

Poco después, ACNUR avisaba: «Hay que actuar antes de que suceda una tragedia». Así que la UE aceleró el proceso y dio luz verde al lanzamiento de la misión «EUFOR RCA» para tratar de estabilizar la capital y poner fin a sucesos como el ocurrido hace pocos días, en el que once personas fallecieron y 20 resultaron heridas por la explosión de varias granadas en el barrio de Kokoro, en uno de los distritos en el que se desplegarán 55 militares del Mando de Operaciones Especiales (MOE), quienes tienen claro que lo que allí ocurre es «una barra libre de violencia».

Desde diciembre, la lucha entre los grupos cristianos «Anti-Balaka» y los rebeldes musulmanes de «Seleka» ha dejado más de 1.100 muertos y casi un millón de desplazados. «Se trata de un país inexistente, con un Gobierno que no alcanza y sin Fuerzas de Seguridad». Quien habla es el teniente coronel Jesús Díez Alcalde, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, y se dirige a los efectivos del MOE que a final de mes llegarán a Bangui como parte de «EUFOR RCA». A ellos, que deberán contribuir a la estabilización, les manda un mensaje: «La violencia no ha cesado y han de empeñarse en que haya seguridad».

Al mando, un teniente coronel

Y ése es el escenario en el que trabajarán estos 55 militares. La mayoría pertenece al Grupo de Operaciones Especiales «Legionario Maderal Oleaga XIX» (GOE XIX) y se complementan con personal de apoyo en comunicaciones y mantenimiento reforzado del Cuartel General del MOE. Al mando, el teniente coronel J. L. S., quien, al igual que sus compañeros, prefiere mantenerse en el anonimato. Conoce el riesgo: «la zona está sometida a mucha tensión, es un área inestable con picos de violencia muy fuertes y atrocidades», pero apunta que «no somos el objetivo». Eso sí, «asumes riesgos al llevar a cabo una misión».

¿Por qué ellos?

Pero ¿por qué ellos? «El escenario es delicado y voluble, y ha de ir una Fuerza muy polivalente. Ofertamos muchas capacidades siendo muy pocos», afirma J. L. S. Aun así, hasta que no lleguen, no sabrán cuáles serán sus misiones y ellos mismos decidirán qué hace falta. «Hay que hacer un gran trabajo de campo», comenta el capitán J. A. C., jefe del equipo de tiradores de precisión. «El problema es que a lo mejor pasan semanas y no se ven resultados porque estamos viéndolas venir, valorando los problemas, si me puedo fiar de éste...», explica. El segundo jefe de este equipo, sargento 1º R. B., hace hincapié en que «una de las razones de enviarnos es el desconocimiento o el caos que pueda haber. Nuestra gente tiene mucho control propio y es muy madura, algo fundamental».

Si bien en el plano táctico no serán los primeros, «no sabemos hasta dónde llegan los franceses –con la operación «Sangaris»–, por lo que tendremos que estudiar por dónde patrullamos, con qué horario, con qué actitud...», afirma J. A. C. Y añade que ellos serán los que tendrán que valorar si «hace falta que vayamos a pie y con armamento, en blindado, de noche, si interesa pasarse por este barrio, dar protección a las iglesias...».

A la espera

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«No sabemos cómo reaccionará cualquiera de las dos facciones si ven que presionamos en una u otra dirección. Tienes que ir probando e irte adaptando. Que no funciona, pues cambiamos», comenta el capitán L. C., jefe de la unidad operativa. Su compañero, el capitán J. A. C., deja claro que «no se trata de ir a pegar tiros, es hacerte respetar».

Para ello, ponen a disposición de la misión todo el espectro de capacidades de Operaciones Especiales: acción directa, reconocimiento especial, escolta, tiradores, asistencia militar, rescate y recuperación de personal... «y lo que el mando considere que debe cumplir alguien con una preparación diferente al resto de unidades», explica el jefe de operaciones, comandante A. M. N. Pese a ello, «no nos asusta ir sin tareas definidas. Somos muy adaptables», destaca L. C.

Así que «llevamos la capacidad de tiradores de precisión, que nos da la capacidad de la vigilancia y de discriminación –comenta el capitán J. A. C.–, porque esto no es una guerra convencional», y puede que tengan que actuar contra un objetivo concreto que, por ejemplo, está cometiendo atrocidades en un campo de refugiados. El capitán L. C. cuenta con «una entidad superior, porque necesito poner el músculo y tenemos capacidad para constituir patrullas a pie, en vehículo (tendrán 10 «Lince») o cualquier otra misión de la doctrina de Operaciones Especiales». Su discreción –por seguridad– hace que no quieran dar demasiados detalles.

Carta abierta

Eso sí, de momento hay carta abierta para cualquier operación. En su opinión, es «de las misiones con más factor de riesgo».

Actualmente «Sangaris» se despliega en el aeropuerto M'Poko, pero una vez lleguen, los franceses se irán y ocuparán lo que dejen, en espacio y en misiones. Se establecerán en el aeródromo, pero inmediatamente, el teniente coronel J. L. S. explica que pasarán «a lo que llamamos el campo de fútbol», una fábrica diáfana cercana, como una gran explanada donde se levantará el campamento de EUFOR RCA. Su área de responsabilidad abarca los distritos 3 (Usé) y 5 (Oku), con más de 230.000 habitantes. Pese al riesgo, no pierden el humor y se ríen al explicar que «vamos a estar todo el día andando y mojados. Y eso no es problema».

LA RAZON

 


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