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Caral, una gran civilización en el norte de Perú

edificio piramidal visto desde un dron

En octubre de 2019 se cumplen 25 años del inicio de las excavaciones arqueológicas en el yacimiento peruano de Caral, capital de una brillante civilización que se desarrolló en esa zona hace casi 5.000 años y que terminó desapareciendo a causa de un cambio climático devastador.

 Una de las culturas más importantes y, sin embargo, poco concocidas del continente americano, se encuentra en Perú. Se trata de la cultura Caral, cuya capital fue la ciudad del mismo nombre de la que ahora se celebran veinticinco años de excavaciones. Hemos hablado con la doctora Ruth Shady, directora de la zona arqueológica de Caral, quien nos ha contado muchas cosas sobre este lugar, situado en el valle del Supe, en la costa norcentral de Perú, un yacimiento que es, con sus 66 hectáreas, uno de los más grandes de América, y sobre la civilización que lo construyó, la cultura Caral, considerada la más antigua del continente americano.

Agricultura, pesca, comercio

Los Caral basaron su economía en la agricultura y la pesca en el litoral del océano Pacífico, en el denominado puerto Supe. En la región, empezaron muy pronto a desarrollarse pequeños asentamientos entre los años 3000 y 2700 a.C., que interactuaron entre ellos e intercambiaron productos, incluso con otras poblaciones más alejadas. Se formaron sociedades más complejas y entre los años 2700 y 2550 a.C. se construyó la gran ciudad de Caral, un lugar con una arquitectura monumental. Fue en ese momento cuando empezaron a aparecer nuevos centros urbanos en el valle de Supe y en el valle vecino de Pativilca, entre 2550 a 2400 a.C. La influencia de la cultura Caral fue tal que llegó hasta el norte de Perú, como se aprecia en el yacimiento de Ventarrón, en Lambayeque, o en otros sitios del sur, como en los valles del Chillón, Rímac, Asia....

La cultura Caral basó su economía en la agricultura y la pesca en el litoral del océano Pacífico, donde empezaron muy pronto a desarrollarse pequeños asentamientos entre los años 3000 y 2700 a.C., que interactuaron entre ellos e intercambiaron productos

Avances tecnológicos

Como nos explica en exclusiva Ruth Shady, los Caral fueron una sociedad avanzada que desarrolló grandes conocimientos científicos y tecnológicos que transmitieron a otras culturas vecinas. No vivieron en ciudades amuralladas ni manufacturaron armas, pero sí intercambiaron recursos, bienes y conocimientos con poblaciones de la sierra y la selva. Asimismo, tuvieron acceso al molusco Spondylus, muy característico de las aguas tropicales del Ecuador y que tuvo un importante papel en las sociedades andinas; también obtuvieron sodalita, un mineral que proviene de Bolivia, e incluso replicaron, en el entierro de un niño, el tratamiento que se daba a los muertos en la cultura Chinchorro de Chile, lo que demuestra que los Caral se relacionaron con otras culturas muy alejadas geográficamente.

Los Caral fueron una sociedad avanzada que desarrolló grandes conocimientos científicos y tecnológicos que transmitieron a otras culturas vecinas

Una arquitectura monumental

Como arqueóloga, la doctora Shady insiste en que la importancia de Caral queda reflejada en los elementos de su arquitectura, de significado simbólico –asumidos a su vez por otras culturas–: plazas circulares hundidas, hornacinas, puertas de doble jamba, tecnología resistente a terremotos, plataformas escalonadas... Caral fue un complejo urbano formado por distintas construcciones. Carece de recinto amurallado y se encuentra ubicado sobre una terraza que lo protegía de posibles desastres naturales.

La ciudad de Caral carece de recinto amurallado y se encuentra ubicada sobre una terraza que la protegía de desastres naturales. Se conservan seis pirámides, cada una de ellas con una escalera central y un altar con un fuego central

Los edificios se construyeron con piedra y madera de árboles caídos. Se conservan seis pirámides, cada una de ellas con una escalera central que se orienta hacia determinadas estrellas. Todos estos edificios disponían de un altar con un fuego central (de forma circular o cuadrangular) y conductos subterráneos que canalizaban la energía del viento. En estos complejos se debían llevar a cabo ceremonias religiosas que incluían la incineración de ofrendas a las divinidades. Pero unas de las construcciones que resultan más llamativas son sus dos enigmáticas plazas circulares, situadas frente a dos edificios piramidales. Muy posiblemente relacionadas asimismo con ceremonias religiosas.

Desastre ecológico

La doctora Shady y su equipo arqueológico trabajan en 12 asentamientos de esta cultura con el objetivo de "conocer el sistema social de la civilización Caral y los cambios que se fueron dando a lo largo de los mil años, de gran prestigio y desarrollo alcanzado, hasta que entró en crisis y colapsó por un intenso cambio climático, que transformó el valle productivo de Supe en tierras arenosas con dunas, afectado por una prolongada sequía. Condiciones que hicieron que las poblaciones abandonaran los centros urbanos". De hecho, y a pesar de su armoniosa relación con la naturaleza, la cultura Caral sucumbió a un duro cambio climático, catastrófico por sus efectos. Los arqueólogos han identificado una serie de fenómenos meteorológicos extremos, como terremotos y lluvias torrenciales que anegaron la bahía de la ciudad pesquera.

También se ha documentado una sequía extrema que se prolongó durante varias décadas: el río Supe se secó y los campos de cultivos se llenaron de arena. Al final, tras diversas y devastadoras hambrunas que acabaron con esta brillante civilización, Caral y las poblaciones aledañas fueron abandonadas hacia 1900 a.C., sin que se sepa que fue de sus habitantes...

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