ORIGEN MILITAR DE EXPRESIONES COLOQUIALES

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Con asiduidad utilizamos frases hechas que nos sirven para describir nuestro estado de ánimo o pensamientos,  pero casi nunca reflexionamos sobre el porqué de ellas. Si navegamos por la historia descubriremos que muchas provienen del mundo castrense, ya que a lo largo de los tiempos tuvo una gran importancia, tanto cultural como vital para todos los soldados en sus quehaceres diarios y, en sus relaciones con la vida civil; no entrando en etimologías sino más bien pasar de soslayo sobre las mismas y tener un somero conocimiento de sus orígenes y pervivencia en el idioma.

         A continuación se muestra el origen de algunas de las más conocidas:

¡ALTO! : Cuando alguien grita esta palabra todos entendemos claramente que nos manda detenernos. Pero si buscamos la etimología de esta palabra nos lleva al latín, altus, que significada elevado. Entonces de donde procede el significado de detenerse, pues de los Tercios Italianos del siglo XVI. Cuando éstos avanzaban con sus famosas picas al hombro los oficiales daban orden a los primeros de la columna para que elevasen sus armas como señal de parada, “Arriba la pica”. Los italianos a esta orden la denominaban “Alto il legno” que con el tiempo se redujo a ALTO.

CHAQUETERO: apodo que damos a las personas que cambian de bando fácilmente. El origen viene de la Europa del siglo XVII durante las Guerra de Religión. Los soldados vestían uniformes muy similares ya que los forros eran todos iguales y solo las casacas diferenciaban a unas unidades de otras. Por lo que era muy fácil cambiar de bando dando la vuelta a su ropa o quitándose la casaca.

CON CAJAS DESTEMPLADAS: la solemos utilizar para referirnos a cuando te echan de un sitio con malos modos, de forma brusca y sin contemplaciones. Se remonta a la época de la milicia, durante los siglos XVII y XVIII, cuando se expulsaba de la compañía de un regimiento a todo soldado que había cometido un “delito ruin o infame”. Para escenificar el acto, se acompañaba al soldado indisciplinado a la puerta del cuartel haciendo sonar las cajas de los tambores, previamente destempladas, hasta “echarlo del lugar”.

SER UN VIVA LA VIRGENSegún el consenso actual tenemos una posible doble procedencia:

Una la empleamos cuando a alguien le gusta la fiesta y poco el trabajo. En los antiguos navíos de guerra españoles los marineros formaba para la asignación de las guardias, estas se daban en razón al orden de llegada. Al cantar su turno respondían con su nombre mientras que el último en llegar a demás de su nombre gritaba “Viva la Virgen”. Casi siempre en los barcos eran los mismos lo que llegaban los últimos a formar ya que eran más holgazanes o despistados por lo que se fue uniendo esta expresión a este tipo de persona. Acepción recogida también por Fernando Villamil en su viaje de circunnavegación  de la corbeta “Nautilus”.

La otra versión procedería de la época en que las costas americanas eran atacadas por piratas ingleses y holandeses, los españoles armaron a los indígenas para que montaran guardia en las playas y zona de acantilados. Cuando los corsarios ponían pie en las playas los indios “recién bautizados” les atacaban briosamente al grito de ¡Viva la Virgen!; pero como los ataques eran muy infrecuentes, los vigilantes se pasaban largas temporadas tumbados “a la bartola”, por lo que se dio en llamarles ¡viva la Virgen!.

IR DE TIROS LARGOS: cuando alguien va muy elegante se suele emplear esta expresión. Los tiros eran las correas que sujetaban el sable a la cintura y en aquellas ocasiones en los que el soldado deseaba ostentar dejaba el sable más suelto, es decir de tiros largos. El porqué es lógico ya que en combate si estaba demasiado suelto era incómodo y en la vida civil al contrario.

METERSE EN CAMISA DE ONCE VARAS: intentar hacer algo demasiado complicado para nosotros. La camisa o cortina es la denominación medieval de un lienzo de muralla, espacio entre dos torres. Y las varas eran una unidad de medida por lo que once varas son unos diez metros lo que implicaba una muralla demasiado alta para ser tomada.

SE ARMÓ LA DE SAN QUINTÍN: una gran pelea o un gran alboroto. El origen se refiere a la célebre batalla de 1557 donde los ejércitos españoles de Flandes derrotaron a los franceses siendo saqueada la ciudad con una furia incontrolada.

SE TE VE EL PLUMERO: Cuando a alguien se le ve sus verdaderas intenciones o pensamientos. En el siglo XIX durante las guerras entre absolutistas y liberales, estos últimos crearon una unidad conocida como Milicias Nacionales en defensa del régimen liberal que lucían unas llamativos penachos en sus morriones. Tras ser disuelta en 1820 por los absolutistas se comenzó a emplear para señalar a los liberales ocultos.

TRAER AL PAIRO: la usamos cuando algo no nos importa o nos es indiferente  es decir quedamos como estábamos. En náutica "poner al pairo" o "pairar" es una maniobra en la que se mantiene la embarcación estática con respecto al fondo, con marea de arrastre implicaría mantenerlo cara a proa y con poca superficie de velas para contrarrestar el impulso y así quedarse en la misma posición.

TRATAR A LA BAQUETA: la empleamos cuando alguien se porta mal con otro pero ¿qué es la baqueta?. Exactamente era la varilla que se empleaba para cargar la pólvora en las armas de avancarga. Uno de los castigos más duros era la “correr las baquetas” que consistía en que los soldados se ponían en dos filas y el reo con el torso desnudo pasaba entre ellos mientras  le azotaban con la baqueta sus propios compañeros, con un claro antecedente, aunque no tan cruento en la Decimatio, severísimo castigo en los ejércitos romanos.

VETE AL CARAJO: Cuando alguien quiere cordialmente “mandarnos a la ...” suele emplear este sinónimo. El carajo en el castellano era un sinónimo de pene,  pero obviamente no procede de este órgano. Los marineros solían llamar así al mástil de los navíos por razones obvias por sus similitudes fálicas, según diría el insigne S. Freud. En lo alto del mástil se encontraba la cofa, una canasta desde donde se observaba el horizonte, las peores guardias eran estas ya que se encontraba sin protección ante las inclemencias.

VETE A LA PORRA: en los campamentos militares tradicionalmente se utilizaban los tambores. Todos los regimientos disponían de un gran tambor que sonaba gracias a un gran bastón conocido como porra. Solía estar adornado con los colores de la unidad y se situaba en la plaza de armas, cuando un oficial debía castigar una sanción leve enviaba al sancionado a la porra en espera de que decidiese el castigo a imponer.

Una vez más, nuestro maravilloso idioma castellano no deja de sorprendernos, su riqueza es incuestionable como queda demostrado en el origen de estas bellas expresiones netamente españolas y de un uso más cotidiano de lo que a priori podríamos suponer.

Fuentes:

“Origen militar de expresiones coloquiales” Francisco García Campa.

Diccionario de Autoridades.

Otras abiertas.

Por Antonio Sánchez, Historiador y miembro de la Guardia Civil (A)

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Redacción
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