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Historia de los Alanos en España

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En el 417 un ejército visigodo al mando de su rey Walia, entra en Hispania con el único fin de parar los ataques de vándalos y alanos. Y es en ese mismo año, cuando en una escaramuza misteriosa y poco documentada, el caudillo silingo Fredbal es derrotado y capturado por las tropas de elite godas. Hidacio lo cuenta en sus textos.

Siguiendo con su campaña militar, Walia se enfrenta en el 418 a los jinetes Alanos. Los alanos ocupaban un territorio que comprendería la Lusitania y la Cartaginensis. Si bien es cierto que no hay datos arqueológicos de su asentamiento, es sabido y se baraja la posibilidad de que el grupo étnico alano, operara desde alguna zona próxima a Toledo.

Desde allí podrían desplazarse con rapidez a defender cualquier frontera de su reino. A diferencia de los vándalos, la batalla entre visigodos de Walia y Alanos de Addax, supuso el fin absoluto de estos. Su caudillo murió en combate, y los alanos restantes escaparon hacia el norte uniéndose a los vándalos de la meseta superior.

Hay que destacar el detalle del paganismo alano, y es que estos jinetes se enfrentaron a los godos de Walia siendo aun herejes. Su religión aun cuando se desconoce, estaría muy posiblemente emparentada con la de los primitivos pueblos germánicos. Se sabe que adoraban a un dios guerrero cuya iconografía era representada por una espada clavada en la tierra. Esto recuerda muchísimo a su vez, a una tradición goda ancestral relacionada con el dios Tius (Tyr).

Los guerreros alanos que sobrevivieron a la batalla contra los godos de Walia, (donde murió su caudillo Addax). Escaparon hacia la meseta norte, uniéndose con el rey de los Asdingos Gunderico. En poco tiempo la población de los asdingos se disparó, añadiendo a su pueblo, a los últimos silingos y alanos de Hispania.

Gunderico se proclamó como rey de los vándalos y los alanos (Rex vandalorum et alanorum). Se desconoce completamente donde se corono el rey de los vándalos, pero todo apunta hacia algún lugar próximo a Palencia, zona de influencia directa del reino vándalo en la meseta norte. Posiblemente y según la aún viva tradición germánica ancestral, Gunderico fue aclamado y alzado como rey sobre un escudo como muestra de fidelidad. Esta tradición sobrevivió hasta la batalla de Covadonga (718), donde el Rey godo Pelayo fue coronado como rey de Asturias de igual forma.

Gunderico era ahora rey de los vándalos, dominando un territorio explotado desde hacía largo tiempo y sin demasiados recursos para tanta población. Las noblezas militares asdingas, y las espadas y las hachas de sus nuevos guerreros, volvieron sus miradas hacia la vecina Gallaecia nuevamente, donde el naciente intento de reino de los suevos, se perdía en constantes etnogenesis.

Historias de los alanos en Hispania

Si seguimos el derrotero de vándalos y suevos en la Península Ibérica (la entonces Hispania) en 409, los alanos se asentaron en las provincias de Lusitania y Cartaginense: "Alani Lusitaniam et Carthaginiensem provincias, et Wandali cognomine Silingi Baeticam sortiuntur" (Hidacio).

Los vándalos silingos se asentaron en la Bética, los suevos en la Galicia costera y los vándalos asdingos en el resto de Galicia.

En 412, el rey alano Atax o Attaces conquistó la ciudad de Emérita Augusta (Mérida) y estableció en ella su corte durante seis años, hasta que en 418 murió en una batalla contra los visigodos y esta rama de los alanos, por consiguiente, apeló al rey vándalo asdingo Gunderico para que aceptara la corona alana. Aunque algunos de estos alanos permanecieron en Iberia, la mayoría se dirigió al norte de África con los vándalos en 429. Los posteriores reyes vándalos de esta zona se hacían llamar Rex Wandalorum et Alanorum (Rey de los vándalos y de los alanos).

En la Galia, los alanos en un principio conducidos por Goar se asentaron en diversas áreas, sobre todo cerca de Orleans y Valence. Bajo este rey se aliaron con los burgundios de Gundahario (Gunther), con quienes entronaron al emperador usurpador Jovino. Con el sucesor de Goar, Sangiban, los alanos de Orleans desempeñaron un papel crucial al repeler la invasión de Atila en la Batalla de Chalons.

Tras el siglo V, sin embargo, los alanos de la Galia se sumieron en las luchas territoriales de los francos y los visigodos y dejaron de tener la independencia de antes. Flavio Aecio congregó a numerosos alanos en la región de Armorica para reprimir los levantamientos. El nombre bretón de Alan (antes que el francés Alain) y muchas poblaciones con nombres relacionados a "alano", como Alanville, son considerados popularmente como evidencias de que un contingente de este pueblo se asentó en la Bretaña.

En la Península Ibérica se centraron en las provincias romanas de Lusitania y Cartaginense. Llegaron a ser conocidos más tarde por sus cacerías masivas y sus perros de pelea, que aparentemente introdujeron en Europa. Una raza de esos canes, que sobrevive en el País Vasco, aún lleva el nombre de "alana". Normalmente los utilizaban en las cacerías de osos y para guardar el ganado.

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