hospimedica2

La Armada Española "en la perla de África", la presencia española en Guinea Ecuatorial

slider sanfernando

Evocadora mirada a la poco conocida presencia hispana en la actual Guinea Ecuatorial

 Dos años después de su inauguración oficial por parte del rey Felipe VI en 2016 y uno más desde que estrenara su actual sede, el Museo Naval de San Fernando (Cádiz) mantiene el rumbo en pos de nuevas rutas y puertos. Así, este verano y hasta el 28 de septiembre, la institución propone a sus visitantes viajar en el tiempo y embarcarse hacia el golfo de Guinea —en la vecina África— de los siglos XVIII y XIX. En concreto, al período comprendido entre 1778 y 1883, delimitado por las expediciones del conde de Argelejos y el teniente de navío Francisco Romera.

EXPEDICIONARIOS Y POBLADORES

Ambos son protagonistas en la exposición En la perla de África (1778-1883). La presencia de la Armada española en Guinea Ecuatorial, junto a otros marinos que arribaron a aquellas tierras y la población local, con sus costumbres y tradiciones. Y, para más de uno, será una sorpresa hallar aquí a un joven guardiamarina

LA ARMADA ESPAÑOLA «en la perla de África»

Evocadora mirada a la poco conocida presencia hispana en la actual Guinea Ecuatorial llamado Casto Méndez Núñez, futuro nombre ilustre de la Armada española. Además, con esta muestra se estrena la sala de exposiciones temporales del museo isleño, por lo que su inauguración reunió a numerosos invitados.

CELEBRACIÓN

La cita, al caer la tarde del pasado 28 de junio, estuvo presidida por el almirante jefe de la Flota, Juan Rodríguez, quien, en su intervención, reveló a los presentes que él mismo podría formar parte de la exposición porque había vivido, eso sí, décadas y décadas después, en la todavía Guinea española. Corresponde en este punto indicar un rasgo más de esta muestra. El próximo 12 de octubre se celebrará el 50 aniversario de la independencia de la actual Guinea Ecuatorial y con ella se quiere recordar ese pasado común así como sumarse a la efeméride, comentó el conservador del Museo Naval de San Fernando, capitán de navío Fernando Belizón, en su turno de palabra, durante su intervención, el responsable de la institución isleña recordó la participación en la muestra de los museos de América, Antropológico, de Pontevedra y Naval de Madrid. Tales aportaciones, junto a fondos de la propia colección gaditana, suman un total de 53 bienes culturales. Todos dan cuerpo a la presencia hispana En la perla de África. Algunos, además, lucen su mejor aspecto después de haber recibido individualizados tratamientos de limpieza y conservación.

INÉDITAS EN UNA EXPOSICIÓN

Las cinco decenas largas de piezas, entre las que destacan 14 fotografías del Museo de América y que se exhiben por primera vez en una exposición, esperan ya al visitante, a ese viajero en el tiempo interesado en acercarse a una poco conocida parte de nuestra historia. La aventura empieza en la nueva sala de exposiciones temporales. Un espacio a pie de calle con acceso desde el recibidor de entrada del museo, donde llama la atención un modelo de notables dimensiones, el trasatlántico Cristóbal Colón, buque estrella en su época, los principios del siglo XX. Casi a su lado, el cartel de la pionera muestra, que reproduce una de las instantáneas protagonistas del proyecto, augura un evocador mundo en blanco y negro o, mejor descrito, en sepias y grises, con imágenes a las que, a veces, incluso les falta algo de nitidez, propias de la «novedosa» fotografía del XIX.

PRIMEROS PASOS

La exposición se divide en áreas temáticas y arranca explicando sus límites temporales (1778-1883), así como el contexto geopolítico en el que se desarrolla. «Sitúa en él los territorios de la entonces Guinea española, especialmente sus islas —Fernando Poo, Annobón, El Príncipe... —», apuntó en el recorrido inaugural la comisaria de la muestra y directora técnica del museo, Alicia Vallina. Ambos parámetros quedan fijados en dos mapas, el primero, en la pared, con referencias coetáneas al período expositivo y «anteriores a la conferencia de Berlín de 1885, que estableció el reparto colonial de África», recordó Vallina, quien destacó el segundo de los mapas.

Este documento gráfico, resguardado en una vitrina, data de 1902 y es uno de los fondos importantes del museo. «Ha sido intervenido con ocasión de la muestra», precisó José M. Gálvez, de su Área de Conservación preventiva y Restauración y autor de dicha labor. A continuación, la comisaria esbozó los antecedentes portugueses e hispanos de esa parte del mundo descubierta por los lusos (1472-1473) y, definitivamente, adjudicada a España en los tratados de San Ildefonso (1777) y el Pardo (1778), durante el reinado de Carlos III.

Tras asumir Fernando Poo, las islas de su entorno y la costa correspondiente entre los ríos Níger y Oogué, Madrid se planteó explorar sus tierras y recursos. Una nueva estrategia que se presenta en la exposición a través de, entre otros fondos, el modelo de un vapor construido en 1854 en el Arsenal de La Carraca, también vecino de San Fernando, y buque típico de las travesías hacia el golfo africano.

LAS EXPEDICIONES

Pero, sobre todo, la muestra aborda ese interés mediante las expediciones más relevantes que se pusieron en marcha para conocer y asentarse en las nuevas tierras. La primera fue en 1778 y estuvo comandada por el brigadier Felipe de los Santos, conde de Argelejos. Partió de Montevideo, al otro lado del Atlántico. Establecido el primer contacto, más calado tuvo la empresa liderada por el gaditano Juan J. de Lerena y Barry (1842-1843). «Un singular personaje conocido, por otra parte, por patentar el telégrafo óptico», comentó Vallina. Su misión fue organizar la administración del territorio. Hasta allí y con él viajaron ya los primeros jesuitas para evangelizar a las poblaciones locales,

Arriba, única cruz acreditativa de las expediciones de la Armada a Guinea que se conserva. Abajo,  pipa típica de la tradición local como los bubis, etnia mayoritaria pero no la única. Entre los expedicionarios figuraba el joven guardiamarina Casto Méndez Núñez, de quien se exhibe un retrato, así como facsímiles de documentos relativos a su carrera profesional en la Armada y otros objetos.

PIEZA SINGULAR

Aquí y entre los nombres propios apuntados, la directora técnica del museo puso el foco en la que puede ser la pieza más pequeña del montaje: «la única cruz que se conserva en España de las campañas que hizo la Armada en Guinea». La siguiente parada de la muestra es frente al cuadro del capitán de navío Carlos Chacón, quien casi tres lustros después llegaría a estas tierras para ser el primer gobernador residente (1858). Ahora, la exposición emprende ya su tramo final y, a la vez, se encuentra con el germen de esta iniciativa: las ya citadas 14 fotografías procedentes del Museo de América. Estas «inspiraron la muestra», aclaró Alicia Vallina, doctora en Historia y autora, además, de una investigación sobre la materia objeto de la actividad divulgativa aquí presentada. Esas imágenes forman parte del legado de la última de las expediciones a Guinea que acotan el período expositivo, la liderada por el teniente de navío Francisco Romera (1883). En esta ocasión y a instancias del entonces gobernador José Montes de Oca, Romera se adentró en la isla de Fernando Poo en compañía del fotógrafo nigeriano W. J. Sawyer, de quien se recoge su firma —presente en el reverso de todas las imágenes expuestas— junto a las instantáneas tomadas durante su misión, Sawyer y Romera retrataron a los bubis, su día a día, las plantaciones... La razón para todo ello fue la celebración, en ese 1883, de la primera exposición internacional etnográfica en Amsterdam y a la que la colección iba a acudir, explicó Vallina.

ETNOGRAFÍA

En 1887, Madrid acogería —esta vez dedicado a Filipinas— otro encuentro de idénticas características. Ambos aunaron la curiosidad europea «por el otro» de la época con una incipiente Antropología y, hoy, todo ello, conforma un patrimonio documental único. Para una mejor comprensión de las costumbres retratadas, la exposición reúne también una selección de objetos cotidianos del Museo de Antropología. Son casi una veintena de piezas originales para las que se han preparado soportes específicos acordes con sus necesidades de conservación preventiva y que van desde objetos de adorno personal hasta útiles domésticos e instrumentos musicales, ya que «los bubis daban mucha importancia a la música», aclaró la comisaria de la muestra.

Esther P. Martínez / Fotos: Hélène Gicquel

Revista Española de Defensa

Julio/Agosto 2018


Imprimir   Correo electrónico

Escribir un comentario