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Balmis, el héroe español que da nombre a la operación militar contra el coronavirus

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El 30 de noviembre de 1803 el navío María Pita salió desde el puerto de La Coruña hacia el Nuevo Mundo. Dentro, 22 niños de tres orfanatos distintos, 22 huérfanos con Isabel Zendal Gómez, la rectora de la Casa de Expósitos de la ciudad, encargándose de ellos y llevando a su hijo hacia una vida mejor.

En aquel barco, también se encontraba Francisco Javier Balmis, reconocido cirujano, con dos asistentes y tres enfermeras. Se trata de la primera expedición de la era moderna: partió de La Coruña con cuatro facultativos, seis enfermeros y 22 niños de un orfanato. Los pequeños eran la propia vacuna y por ello eran conocidos como niños vacuníferos.

Zarparon de España para cruzar el Atlántico con el beneplácito moral y económico de Carlos IV, que acababa de perder a su hija, la infanta María Teresa.  Se hizo cirujano militar y, al volver de México, trajo un remedio contra la sífilis.

Llevaban la vacuna contra la viruela, la enfermedad que había acabado con ella y que estaba masacrando a la población de América Latina que había sido contagiada por los colonos, aunque no como todos nos imaginamos que se traslada una vacuna. Fue llamado por la corte del Rey Carlos IV, al que Balmis explicó que se necesitaban niños para llevar la vacuna de brazo a brazo. Para el cuidado y control de los pequeños, Balmis se llevó a Isabel Zendal Gómez: hija de campesinos, aceptó ir a la expedición para poder salvar a su hijo enfermo.

Balmis, hijo de un cirujano de Alicante, estudió medicina y quiso convertirse en médico de los que eran aceptados incluso en la corte de los Reyes. Su interés por la vacuna de la viruela le llevó a ser el mejor vacunador de Madrid.

Aquella expedición histórica de 1803 fue conocida como Real Expedición Filantrópica de la Vacuna de la Viruela desarrollada entre 1803 y 1814. Francisco Javier Balmis e Isabel Zendal Gómez, llevaron la vacuna desde España hasta Latinoamérica, lo que aseguró que también llegase al resto del mundo.

La expedición comenzó con un trayecto hasta Canarias, desde donde partió hasta el continente americano. Josep Salvany perdió la vida al llevar el suero salvador por todo el continente. Balmis, por su parte, siguió hacia Filipinas y China.

La viruela mató a cientos de millones de personas durante milenios.


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