Un tratamiento para pacientes que han sufrido un infarto, en tela de juicio

Categoría de nivel principal o raíz: Cultura y Sociedad Salud Visto: 259

001 TRATAMIENTO TELA JUICIO

Los betabloqueantes se usan hace 40 años, pero no hay evidencia de sus beneficios en todos los tipos de ataque al corazón. Un estudio con 8.500 pacientes analiza sus efectos adversos. El infarto agudo de miocardio es la primera causa de mortalidad mundial, según la Organización Mundial de la Salud.

Muchas personas sin embargo sobreviven y tras su recuperación pueden llevar un ritmo de vida normal gracias a los tratamientos disponibles. Los fármacos betabloqueantes son uno de ellos. Desde hace 40 años se prescriben a pacientes que han sufrido un ataque al corazón pero su uso está ahora en tela de juicio. El Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y la Sociedad Española de Cardiología (SEC), con el apoyo del Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Cardiovaculares, ha presentado este viernes un ensayo clínico para evaluar si es preciso mantener un tratamiento con betabloqueantes en un paciente que ha sufrido un infarto agudo de miocardio.

El estudio, bautizado como REBOOT (de TREatment with Beta-blockers after myOcardial infarction withOut reduced ejection fracTion), pretende analizar si la administración o no de este tipo de fármacos, cuando el infarto no deja como secuela una contracción cardiaca poco alterada, influye en la incidencia de muerte, reinfarto o ingreso por insuficiencia cardiaca.

Debido a que el tratamiento se administra de por vida, los efectos adversos también pueden acompañar al paciente de forma permanente: "Muchos son jóvenes y tienen muchas décadas por delante, por lo que la calidad de vida es un factor muy relevante a tener en cuenta", ha subrayado Borja Ibáñez, investigador principal del estudio.

beta470

En España, cada año se padecen cerca de 100.000 infartos sin disfunción sistólica ventricular izquierda. Estos pacientes son dados de alta generalmente con dos fármacos antiagregantes (un inhibidor de P2Y12 y aspirina), IECAS, estatinas, betabloqueante y un protector gástrico. Además, se prescriben de por vida todos los medicamentos, excepto el inhibidor de P2Y12 y el protector gástrico.

Teniendo en cuenta estos datos, Borja Ibáñez ha estimado que los resultados de este estudio beneficiarán a dos millones de personas.

Calidad de vida

Los betabloqueantes son unos fármacos que consiguen reducir la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la contractilidad (fuerza del corazón), favoreciendo la diástole cardiaca (llenado), mejorando la función del corazón y el flujo de sangre a las arterias coronarias.

Pese a tener un perfil de seguridad muy alto y ser muy baratos (están fuera de cualquier patente puesto que llevan administrándose desde hace 40 años), no están exentos de posibles efectos adversos que pueden limitar la calidad de vida de los pacientes como: astenia, debilidad y en algunos casos disfunción eréctil.

"Es muy importante conocer si realmente son necesarios. Si no se mostrasen eficaces en este tipo de pacientes post-infarto, no se prescribirían y esto podría desembocar en un aumento de la adherencia a medicaciones que sí son eficaces y, además, no limitan la calidad de vida", ha subrayado el especialista.

La mayor parte de la evidencia, ha destacado Ibáñez, proviene de una época donde no se realizaba reperfusión a los pacientes (restauración del suministro sanguíneo al tejido cardiaco que está isquémico). A pesar de esto, los betabloqueantes están aprobados en las guías de práctica clínica, tanto europeas como americanas, para el tratamiento tras un infarto agudo de miocardio.

Asimismo, el diseño del estudio es muy innovador, "se trata de un ensayo pragmático muy cercano a la vida real, es decir, sin grandes restricciones en cuanto a criterios de inclusión", ha explicado Anguita. Además, lo más novedoso es que se trata del primer ensayo, con tal envergadura, que se realiza en nuestro país sin estar relacionado con la industria; algo que sí es frecuente en países como Suecia o el Reino Unido.", ha destacado Ibáñez.

80 hospitales

El ensayo, que comenzó a finales del año pasado, ya cuenta con 600 pacientes adscritos de forma voluntaria de los 8.500 que conformarán el total. Estos serán escogidos de forma aleatoria para recibir o no betabloqueantes. Durante un mínimo de dos años y un máximo de tres, se les someterá a un seguimiento con tres puntos de control, el primero a los tres meses, el siguiente a los 15 y el último a los 36. En una submuestra de 1.000 pacientes se evaluará también la calidad de vida de los pacientes durante el seguimiento.

En total, el ensayo ya cuenta con la colaboración altruista de 55 hospitales españoles y 25 italianos, aunque desde la presentación, Anguita ha hecho un llamamiento para que sean aún más centros españoles los que se sumen a este extenso proyecto, con la meta de llegar a los 80 centros adscritos.

ACCESO FUENTE

Imprimir
Redacción
Redacción