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Los informes complementarios de la autopsia de Laura Luelmo ratifican las conclusiones finales de la Guardia Civil

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Finalmente los informes complementarios de la autosia de Laura Luelmo ratifican las conclusiones de la Guardia Civil, en este caso de la UCO, la unidad que llevó a cabo la investigación del asesinato de la joven profesora.

Cuando los responsables de la investigación, en rueda de prensa, daban los detalles de la investigación, asegurando que Bernardo Montoya raptó y asesinó a Laura Luelmo el mismo día de su desaparición, afirmando, tras la recogida de pruebas e indicios durante su investigación, que Montoya la golpeó “en su casa” y la violó “en el campo”, tras transportar el cuerpo en el maletero de su coche envuelto en una manta, arrojándolo en un paraje boscoso a cinco kilómetros del pueblo, para posteriormente limpiar la casa para eliminar los restos del brutal ataque. Los forenses pusieron el grito en el cielo, ya que estas declaraciones ponían en entredicho las conclusiones preliminares de la autopsia que databan la muerte de la profesora dos o tres días después de su desaparición.

Tras esa rueda de prensa, desde algunos medios de comunicación y por parte de ciertos forenses, algunos de ellos muy mediáticos, aseguraron que la Guardia Civil se equivocaba y que asumía competencias que no le correspondían al contradecir el informe forense preliminar que decía que Laura Luelmo “murió en algún momento entre el día 14 y 15 de diciembre y sufrió agresión sexual”, lo que desató las sospechas de una larga agonía de la joven, este informe forense preliminar daba a entender que Laura podría haber muerto entre el segundo y el tercer día después de su desaparición, en contraposición a los informes de los especialistas de la Guardia Civil, poniendo en entredicho y cuestionando la propia actuación de los investigadores en este caso.

Tras los análisis complementarios de tejidos del cadáver de la joven asesinada en Huelva, se ha demostrado, tal y como figura en este nuevo informe, que la joven profesora, "Es agredida, golpeada y, sin evolucionar mucho las heridas, se produce el fallecimiento", es decir que estos estudios forenses, ratifican las tesis mantenidas por la Guardia Civil, que revelaban que Laura Luelmo murió antes de cumplirse ocho horas desde la agresión, concretamente en este nuevo informe forense se dice que "Los estudios realizados en los tejidos son muy precisos y muestran que apenas hubo supervivencia, murió casi en el acto, desde luego antes de que transcurrieran las primeras ocho horas desde que sufrió la agresión", añadiendo además que "apenas hubo supervivencia, ya que los tejidos afectados por las lesiones apenas han evolucionado, es decir, no hubo apenas ningún intento de su organismo para reparar las graves heridas hemorrágicas que sufría", por lo que concluye que "Todo indica que la agresión fue muy cercana en el tiempo al fallecimiento", e insisten que "Así lo indican los tejidos obtenidos de las diversas lesiones que presentaba el cadáver". contradiciendo y ajustando los resultados preliminares de la autopsia, que daban un margen de hasta dos días para datar la muerte de la joven zamorana que desapareció el 12 de diciembre y fue hallada muerta, semidesnuda y con signos evidentes de violencia el día 17 del mismo mes entre unos matorrales.

Estos resultados cierran la polémica creada por algunos forenses, que llegaron a emitir una nota desde la Sociedad Española de Medicina Legal Forense, en la que pedían "respeto" hacia sus compañeros y hacia las conclusiones que habían emitido en sus primeros informes que daban dos días de margen en la data de la muerte, añadiendo que “Los análisis complementarios, que se deben emplear, no suelen corregir de modo sustancial la primera predicción, raramente supondrán una rectificación importante a las conclusiones obtenidas a partir del examen del cadáver”, contradiciendo y poniendo en duda las tesis reveladas por la UCO tras la investigación, y ponen en entredicho a algunos medios de comunicación que inmediatamente salieron a cuestionar el trabajo y las conclusiones ode la Guardia Civil tras resolver el caso.

Y es que los agentes siempre defendieron que Montoya, asesino confeso, le propinó golpes mortales en la cabeza a su víctima en su propia casa, ubicada justo enfrente de la que tan solo tres días antes había alquilado la profesora en El Campillo, hoy los informes complementarios de la autopsia de Laura Luelmo les dan la razón.


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