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Dos guardias civiles prepararon el biberón a un bebé en plena autovía

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Al conductor se le había averiado el vehículo; era de noche, hacía frío y estaba solo con su niña a bordo

Hace algunas semanas la imagen de una guardia civil de Abadín dando un biberón a un bebé en una carretera de Canarias emocionaba a toda España. Pero días antes, dos guardias civiles de Vilalba se vieron en un caso similar. Eran las once menos cuarto y la noche caía gélida en A Terra Chá.

Los guardias civiles Víctor González (Vilalba, 1975) y Javier Saavedra (Vilalba, 1977), pertenecientes a la unidad de seguridad ciudadana del Cuartel de Vilalba, llevaban casi una hora de servicio cuando fueron requeridos por el COS (la oficina de la Guardia Civil que recibe las alertas) sobre un coche, en el que viajaban un conductor y un bebé, estacionado en el arcén del kilómetro 41,700 de la autovía AG-64, en dirección Ferrol, por una avería.

El lugar exacto era Cabreiros, una parroquia de Xermade, concretamente al pasar el desvío a Viveiro. «Cuando llegamos, el condutor estaba en el  interior del vehículo, parado y con las luces de emergencias puestas. El bebé estaba con el sistema de retención infantil, dormindo, y en la zona había un fuerte olor a gasóil porque tenía un manguito roto y vertía líquido», explican los dos agentes.

El conductor, que conducía un Mercedes Clase C, había parado la marcha al percibir la avería y tras llamar a emergencias, telefoneó a un taxi y a la grúa. «El taxi llegó antes que la grúa, y entonces el conductor cogió a la niña en el regazo para transferir la silla de su vehículo al taxi y otras pertenencias. La niña estaba dormida, pero al cogerla se despertó y comenzó a llorar. Caía una gran helada y la niña, que no tenía más de seis meses, no dejaba de llorar. El padre comenzó a cambiar las cosas del automóvil al taxi y atribuyó las lágrimas de la niña al hambre. Dijo que iba a hacerle un biberón, así que le dijimos que estuviese tranquilo, que lo preparamos nosotros».

El guardia Javier Saavedra, padre de un niño de nueve años y acostumbrado a preparar biberones, cogió los bártulos y preparó el biberón mientras el hombre calmaba a la niña. «Le pregunté la cantidad, tomé el termo, la leche y preparé un biberón de 33 centilitros mientras él calmaba a la niña. Después de hacerlo, le ayudamos a cambiar las cosas y a poner bien el sistema de retención infantil. El comenzó a darle un poco de leche en el camino y la niña se calmó», explica Javier, que se dedicó más a la preparación del biberón, mientras su compañero Víctor, también papá de una chica de 23 años, se centró más en regular la circulación.

Víctor González, natural de Vilalba, ingresó en la Guardia Civil en 1993. Estuvo de eventual en Foz, Burgos, Santa Eulalia de Oscos y Abadín. En el 2006 se fue a San Vicente para prestar servicio en Tráfico y en el 2011 llegó a Vilalba. Javier Saavedra, también vilalbés, ingresó en la Guardia Civil en 1998 y pasó por Castropol, el País Vasco y Abadín. Desde el 2007 está en Vilalba.

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