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La Guardia Civil en La Línea (XV)

Detalle bandera Comandancia Cadiz Diputacion

Esta entrega está dedicada a la adhesión del Ayuntamiento al homenaje a la Benemérita (1935)

Por decreto de 6 de octubre de 1934, el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora Torres declaró, a propuesta del presidente del Gobierno, Alejandro Lerroux García, “el Estado de Guerra en todo el territorio de la República Española”.

La huelga general iniciada el día anterior se había transformado en un movimiento insurreccional, principalmente en Asturias y Cataluña, iniciándose un proceso revolucionario y extremadamente violento contra la legalidad republicana vigente. Ello provocó a su vez una durísima represión gubernamental para restablecer el orden y la ley en la que se emplearon fuerzas del Ejército.

Respecto a la Guardia Civil y sus casas-cuarteles, se convirtieron en las provincias más afectadas, en el objetivo principal de los revolucionarios, siendo uno de los colectivos que más bajas sufrió: 111 muertos y 182 heridos.

La magnitud de la tragedia impactó profundamente en el seno del benemérito Instituto. Por ello, en los meses siguientes se proyectó desde el gobierno una estrategia de potenciación de sus capacidades humanas y materiales, así como de fortalecimiento moral. Esto último se materializó a través de solemnes homenajes y reconocimientos, institucionales y públicos, por toda la geografía nacional.

La primera medida efectiva que tuvo proyección normativa fue la creación de la Corbata de la Orden de la República, mediante decreto de 30 de octubre de 1934: “Con ocasión del último movimiento revolucionario se han registrado en los Institutos y Cuerpos armados, casos de verdadero heroísmo, no sólo de alguno de sus individuos, sino de sus unidades en masa, contribuyendo con ello de manera eficacísima a la defensa de la Patria y a la mayor exaltación y gloria de la República”.

La Orden de la República, de carácter civil, había sido creada por decreto de 21 de julio de 1932, “con el propósito de que puedan recibir honrosa recompensa por sus especiales merecimientos los ciudadanos que más se distingan en el servicio de España y de la República”. Es decir, era una recompensa de carácter individual.

Por tal motivo, se creó la categoría de la Corbata, “destinada a premiar, como recompensa colectiva, los actos heroicos de institutos armados o de colectividades civiles en el cumplimiento de su deber, o que hayan prestado excepcionales y especialísimos servicios de carácter cívico, humanitario, etc.”

En realidad, dicha ampliación se realizó, en palabras de Eduardo Benzo Cano, subsecretario del ministerio de la Gobernación, “para premiar de manera relevante los grandes servicios que la Guardia Civil ha prestado”, estando “en proyecto la creación de la Orden del Mérito de la Guardia Civil, cuyas condecoraciones premiarán los servicios distinguidos dentro de los peculiares del Instituto”.

Consecuente con aquello el gobierno dictó el decreto de 11 de febrero de 1935: “Vengo en conceder la corbata de la Orden de la República al Instituto de la Guardia Civil, para premiar como recompensa colectiva los innumerables actos heroicos llevados a cabo por el personal del mismo y los relevantes servicios de carácter cívico y humanitario que ha rendido a España y a la República en el cumplimiento de sus deberes”.

Se trató de la primera y única Corbata de la Orden de la República que se concedió. Pero no fue la primera que ostentaron las enseñas del benemérito Instituto, pues ya contaban con la correspondiente a la gran cruz de la Orden de la Beneficencia, con distintivo negro y blanco. Ésta le había sido concedida por real decreto de 4 de octubre de 1929, “por los innumerables actos y servicios abnegados, humanitarios y heroicos que los individuos pertenecientes al mismo han realizado con motivo de incendios, inundaciones y salvamento de náufragos”.

Como hasta entonces poco más de una docena de unidades de la Guardia Civil tenían concedido el derecho de uso de enseña nacional, se dispuso a partir de 1935, su concesión a tercios y comandancias, estando entre estas últimas la de Cádiz.

Así, el 29 de abril, la comisión gestora de la Diputación acordó rendir un homenaje a la Guardia Civil por todos los municipios de la provincia, “donándole una bandera con su vitrina, como tributo de simpatía a los indiscutibles merecimientos de dicho Cuerpo que con una abnegada labor y espíritu de sacrificio viene constituyendo en todos los instantes de la vida pública de los pueblos, el sostén y base firmísima del mantenimiento del orden y la paz social”, según palabras de su presidente Pedro Icardi Blanca.

Dicho acuerdo fue tomado por unanimidad con el apoyo de los vocales, Manuel Caramé Pineda, alcalde de San Fernando y representante del distrito de San Fernando-Chiclana de la Frontera, de quien partió la iniciativa; Pedro Porras Jurado, alcalde de Setenil y representante del distrito de Olvera-Grazalema; y José Soto Revolo, representante del distrito de Algeciras-San Roque, por el Campo de Gibraltar, habiendo excusado justificadamente su ausencia el vocal Manuel Narváez Ortega, alcalde de Jerez de la Frontera y representante del mismo distrito.

Consecuente con ello, el Ayuntamiento de La Línea de la Concepción, en sesión ordinaria celebrada el 22 de mayo siguiente, trató dicha propuesta. Fue presidida por el alcalde Rogelio Espinosa Álvarez y asistieron los tenientes de alcalde Manuel Hernández Canelas y Juan Bas Enríquez, así como los concejales Tomás Jiménez Cortés y Pedro Moreno Morales. Estuvo presente el interventor José Hermoso Ruiz y levantó acta el secretario Francisco Martín de Rosales Lozano.

Punto 2º del orden del día: “Se da lectura a un oficio de la Diputación provincial por el que se requiere a esta Corporación para que contribuya al homenaje que se ha de rendir al benemérito Instituto de la Guardia Civil, donándole una bandera con su vitrina, como tributo por su abnegada labor y espíritu de sacrificio de que da muestra en todos los instantes de la vida pública, constituyendo el sostén y base firmísima en el mantenimiento del orden y de la paz social. A propuesta del Sr. Alcalde se acuerda por unanimidad adherirse al expresado homenaje y que por la Comisión Municipal de Hacienda se informe sobre la aportación con que puede contribuir al mismo, esta Corporación”.

Casi dos semanas después, en la primera sesión celebrada en junio, se acordó por unanimidad en el punto 7º, “contribuir con 50 pesetas”. El sueldo mensual de un guardia civil entonces no llegaba a 300 pesetas.

El emotivo homenaje a la Guardia Civil se celebró el 8 de diciembre siguiente en la plaza de España de la capital gaditana, ante el monumento a la Constitución de 1812, asistiendo junto a numerosísimo público las autoridades civiles y militares de toda la provincia. Entre ellas se encontraba el entonces alcalde de La Línea, Antonio Ortega González.

Los padrinos de la bandera fueron Carmen Oliver Cobeña, esposa del gobernador civil, Luis de Armiñán Odriozola, y el filántropo gaditano Elías Ahuja Andría, gran benefactor de los huérfanos de la Guardia Civil. La enseña fue entregada al teniente coronel Sebastián Hazañas González, jefe de la Comandancia de Cádiz, acompañado del general de brigada Federico de Santiago Iglesias, jefe de la 2ª Zona en Córdoba.

JESÚS N. NUÑEZ CALVO

CORONEL DE LA GUARDIA CIVIL

DOCTOR EN  HISTORIA


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