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El beso de dos canallas

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Cerca de la Isla de los Museos, en Berlín, hay un mural que reproduce el beso de Brezhnev y Honecker en Berlín, algo tan repugnante como obsoleto.

Bien, pues algo así está sucediendo ahora, pero en muchísimo más cutre. Un comunista iletrado y pícaro, disfrazado de populista, se tima con un ambicioso y cursi, disfrazado de socialista. Repugnante.

beso

Y claro, lo peor de dos incompetentes es que no se les ocurre nada sensato, pues aparte de llenar sus bolsillos, no aspiran a gran cosa. Este último Consejo de Ministros ha batido un récord de incompetencia y sandez. Quieren echar a los Monjes Benedictinos del Valle de los Caídos, quieren convertir la basílica en un cementerio civil y -ya el remate- estudian el posible derribo de la cruz del Valle de los Caídos. Eso lo proponen con el Cristo Redentor de Rio de Janeiro y, solamente por el hecho de proponerlo, estalla una revuelta en medio Brasil.

Es la tontería más grande que jamás se le ha ocurrido a un gobierno del mundo. Es pretender destrozar la historia, cosa que es imposible. Bueno, en realidad la que destrozan es su propia historia. Esa misma tontería se le ocurrió al jefe de las tropas de Napoleón en Granada: destruir La Alhambra. Y por poco si lo consiguen. Se puede ser distraído, avaricioso, pícaro, tunante, etc., pero ser tan tonto… es que asombra a varias generaciones. Evidentemente no tenemos gobierno, sino solo una alianza de pícaros sin seso. Y todo ello para pretender tapar su incompetencia con una cortina de humo.

Es obvio que sin trampas no duran dos telediarios. Por eso han corrompido las televisiones estatales y pseudoestatales, las fuerzas y cuerpos de Seguridad del estado, la fiscalía, las cámaras legislativas, la legislación, los medios de gestión económica, etc. Y ahora al Valle de los Caídos, porque eso distrae mucho -según ellos- de lo fundamental, cosa que no es cierta ni por asomo. Por este camino van a tener que explicar muchas cosas en el más allá el día en que mueran, que morirán y todo lo que hayan obtenido, aquí se quedará. No me extrañaría nada que alguna generación futura los sacase de sus tumbas y se los llevase a sepa Dios donde. Porque mucha ley de memoria histórica y mucho cuento, pero de la ETA, nada de nada. A esa no se le investiga en la memoria histórica porque sus esbirros de Bildu les votan.

Tampoco investigarán a los ladrones del oro del Banco de España, en la segunda república, a los que crearon las checas y campos de concentración en España, a los que fusilaron a sacerdotes y monjas, algunas de ellas de paso violadas, a los que hacían las sacas, por ejemplo, en Madrid y fusilaban a inocentes en Paracuellos del Jarama, como a Don Pedro Muñoz Seca o a mi tío abuelo, Don José López de Coca y Hervás, a la sazón arquitecto y jefe de bomberos del ayuntamiento de Madrid. Mi padre, sin ir más lejos, estuvo encarcelado en una checa de Ciudad Real, más de dos años, y al final lo iban a fusilar, pese a que ninguno de sus trabajadores quiso declarar contra él, pero precisamente uno de ellos le dijo a los otros milicianos que se lo llevaba él en un coche a matarlo en una cuneta. Al salir de la ciudad, lo desató y llorando le dijo que se perdiera. Tal vez por eso mi padre contrató después a uno de sus captores. Cuando yo, de niño, lo veía, siempre me hablaba con un cariño y emoción extraordinarios de mi padre. No todos hemos tenido un padre así. Y por supuesto, no llevamos coleta los que lo hemos tenido. Aquella cárcel era repugnante. Mi padre se tuvo que hacerse los cubiertos como pudo -no les daban- y afortunadamente una prima suya le llevaba la comida, pues los guardias se orinaban casi todos los días en el puchero del que daban de comer a los presos. Repugnante. Pero de eso no se habla.

Los pobres monjes benedictinos han luchado por conservar esa basílica sin apenas presupuesto, han creado una escolanía de fama mundial y han rezado y ayudado a las familias de muchos de los que allí reposan.

Si yo fuese uno de los que pretenden desacralizar el Valle de los caídos, estaría temblando, pues de eso y de muchas otras cosas van a tener que rendir cuentas en este mundo y en el otro. Y conste que los perdono, porque son tan inútiles que no saben lo que hacen, la gravedad tremenda que eso tiene. Pero la historia es sabia y no hay precedente de que alguien haya hecho tropelías y no haya recibido su merecido, él o sus descendientes, en el mundo y él solito en el más allá.

En fin, creo que debemos rezar por ellos. Lo necesitan, no son nada. Y menos que van a ser.

  • Francisco Hervás Maldonado
  • Coronel Médico (r)

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