Carta a Don Manuel Sánchez Corbí

Categoría de nivel principal o raíz: Actualidad Opinión

hervas

Querido compañero, hoy quiero dedicarte unas palabras especiales, pues no siempre se tiene el honor de poder cambiar impresiones con una persona de tu talla moral. Esto en nuestra querida España empieza a ser semi-milagroso. Ello se debe a la incultura general reinante, que se acompaña de la ausencia o postergación de principios morales entre muchos –demasiados– miembros de nuestra sociedad española.

Hoy en día casi nadie valora cosas tan elementales como la justicia, solidaridad, esfuerzo personal, generosidad, honor, disponibilidad, firmeza, etc. La gente vive de la mentira y de la trampa. Bueno, no todos, pero si demasiados. Estos individuos, más falsos que una moneda de 3,27 euros, se basan en que mientras no los pillen todo es válido. Están alentados por los partidos políticos, especialmente los “progresistas”, cuyo epónimo es tan falso como ellos: Marx (no, no es Groucho sino Karl, ese indeseable que mató de hambre a su familia, gandul como pocos). Pero esto no es tan común en determinadas instituciones, entre las que destaca nuestra benemérita Guardia Civil.

corbi

Tal vez el haberte criado en ese ambiente de limpieza moral y honor haya hecho posible tu progresión en estos dos referentes. Tu abuelo, tu padre y tu sois un ejemplo. Pero me voy a centrar en tu trayectoria. Hay que tener una fortaleza extraordinaria para superar el mayor dolor que un padre puede tener: la pérdida de un hijo, en tu caso de una de tus dos hijas. Hay que tener una inteligencia y constancia extraordinarias para perseverar en la localización de José Antonio Ortega Lara, una gran persona cuya vida y libertad recuperó gracias a ti. Hay que tener una libertad ideológica y sentido de la justicia muy notables para llevar a cabo con constancia e independencia –sin dejarse sobornar– una operación antifraude como la Púnica. Hay que poseer un sentido especial de la investigación para resolver brillantemente los casos de Diana Quer y Gabriel Cruz. Y esos son los más conocidos, que en tu curriculum hay muchísimos más.

El estudio, la constancia y… (por qué no decirlo) la capacidad personal (esta última es fruto del esfuerzo, pero también posee un importante componente genético), son la base de toda una carrera de éxitos. Cuando uno va teniendo años, los triunfos pasan a un segundo plano. Al menos eso me ha pasado a mí. Y entonces lo importante es el cariño, verdadero motor de vida. Pues debes saber que lo tienes, porque durante toda tu carrera lo único que has hecho es el bien a nuestra sociedad española, luchando las más veces entre incomprensiones de una población envenenada de odio y de unos dirigentes políticos obsesionados con el yo-mi-me-conmigo. De manera que estos entes apócrifos –no me atrevo a llamarles personas, pues carecen de personalidad– no han sido capaces de comprender que además de ellos mismos hay otros seres vivos: animales, vegetales e incluso humanos, aunque el disfraz de estos últimos, en determinados casos, no nos engaña a muchos, pues son solo semovientes de etiología confusa.

Existe una ley paleontológica que dice que cuando una especie aumenta mucho de tamaño, tiende a su extinción. ¿Será que nos estamos extinguiendo? Porque eso es lo que parece: LGTBI (anormales sexuales, sin duda) que no se reproducen, aborto (por si se descuidan y quedan embarazadas), eutanasia (para quitarse de en medio al coñazo de los abuelos), expropiaciones (de lo tuyo ahora comemos los dos, que de lo mío siempre como solo yo), ocupaciones de viviendas, vacías o no (no te vayas a quedar, que te tengo que “okupar”), etc. Mucha gente por el mundo. Claro, que los chinos –que son el futuro– prohíben tener más de dos hijos por familia, aunque al menos dejan dos, no como aquí, que pronto se impondrá el capado automático del varón neonato. Bueno, los islámicos no pasan por ahí. Para ellos la mujer es ganado y los hijos se pasaportan en pateras hacia Europa. Y oye, que no les pía nadie. Tal vez se deba a su agilidad manejando el cuchillo o poniendo bombas por doquier. Pero a esos no se les puede tocar.

2 corbi

Y frente a esta barbarie, Elon Musk –el multimillonario dueño de Tesla– ha decidido marchar al planeta Marte en cuanto pueda. No me parece mala idea. Es más, le voy a ofrecer mis servicios como mayordomo, pues preparo unos canapés de fábula. No me desagradaría abandonar este cochino mundo lleno de autodestructores. Lo malo es el cinturón de asteroides entre Júpiter y Marte, sobre todo el llamado Cinturón Principal, el del planeta Ceres, que te puede soltar un asteroidazo en toda tu vivienda. pues el Cinturón de Kuiper o la Nube de Oort son mucho más baladíes. En fin…

Por eso, ante este tremendo cisma ideológico, destructor de la lógica y la unidad de nuestra Patria, encontrar gente como tú refresca la confianza en el futuro, que de momento tirita con nuestros dirigentes. Entre tanto, el coronavirus se ríe de la legislación vigente. Además, se ríe con una soltura y agilidad extraordinarias. Uno, que sabe de qué va, se asombra de las sandeces que escucha acera de ello. Incluso a presuntos investigadores del CSIC, masculinos y femeninos. A esta gente, que se afana en defender causas políticas con más o menos disimulo, yo le diría lo que Don Quijote recomendaba a Sancho Panza, cuando iba a gobernar la Ínsula Barataria: no pongas pasión en causa ajena, pues pudieras perder tu honra e incluso parte de tu hacienda. Bien, pues cuando se carece de presupuesto, de medios y de personal, pretender investigar acerca del SARS-CoV2 es meterse en camisa de once varas para dar gusto a los efímeros políticos y no llegar a ninguna conclusión. Es causa ajena, como escribiera Cervantes.

Y tras estas reflexiones, solo me queda decirte una palabra: GRACIAS. Espero que seas feliz en el futuro, cada vez más. Eres una de esas personas que justifica nuestra existencia humana. En fin, termino como decía cierto alcalde manchego cuando le pedían que diese un discurso. “Solamente dos palabras: más vino”. Pues donde dice vino, pon “gente como tú”.

Francisco Hervás Maldonado

Coronel Médico

Imprimir