Diego Pérez de los Cobos (la historia de un hombre justo)

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No es algo nuevo. Ya con 28 años demostró ante el entonces Director General de la Guardia Civil –el condenado Luis Roldán– que la Justicia es prevalente frente al mal gobierno. Y era un joven teniente con poca experiencia, pero con una solidez moral excelente: Don Diego Pérez de los Cobos, un ejemplo de valor, fortaleza y honradez en el benemérito cuerpo de la Guardia Civil. Tuvo el gran valor de negarle el nombre de un confidente de la Guardia Civil en tiempos de ETA.

Se aproximaban los Juegos Olímpicos de Barcelona y la Exposición Universal de Sevilla. Los canallas de ETA pretendían liarla y era imprescindible pararles los pies. Para ello era fundamental contar con confidentes integrados en la banda terrorista, confidentes cuyo nombre no debía saber nadie, excepto el contacto. Pero especialmente era muy importante que los políticos no conocieran los nombres, pues ni saben guardar secretos, en muchos casos, ni son plenamente de fiar cuando la vida de seres inocentes está por medio, ya que bastantes de ellos dan prevalencia a las ideologías sobre la Justicia y la Verdad. Bien, pues el Teniente Pérez de los Cobos no se arredró. Y lo cesó el más tarde condenado por mangancia, Luis Roldán. A comienzos de mayo de 1992 fue cesado por el propio Roldán, el de los “dedos ágiles”, a la sazón Director General de la Guardia Civil.

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Roldán le pidió insistentemente el nombre del confidente. Y nuestro valeroso teniente le contestó que no podía dárselo. Tras su cese, uno de sus confidentes llamó a la “Unidad de Fuentes Vivas”, de la que acababa de ser cesado y encargada de la inteligencia y protección frente a ETA. Quiso hablar solo con él, por lo que le obligaron a volver al País Vasco durante 20 días y, gracias a ello, la Guardia Civil logró detener a los miembros de un comando de ETA, dispuestos a cometer barbaridades con motivo de los eventos internacionales que venían.

Y casi 30 años después, la Directora de la Guardia Civil, María Gámez, lo cesó como Jefe de la Comandancia de Madrid, por negarse a darle el informe que había enviado la Guardia Civil a la Magistrada del Juzgado de Instrucción nº 51 de Madrid, tras la investigación penal abierta por causa de la manifestación feminista del 8 de marzo del 2020, en pleno inicio de la pandemia, ya clara y evidente. Por si esto fuera poco, el Ministro ex juez Marlaska (je ne comprends pas) le ha puesto el veto para el ascenso a General. Bueno, no se puede disparatar más cuando se actúa como algunos políticos nos están demostrando desde hace años.

Y no es una cuestión de partidos fundamentalmente, sino de decencia y honradez. De hecho, Diego Pérez de los Cobos era muy amigo del Fallecido Pérez Rubalcaba. Eso sí, este era mucho más culto e inteligente que los otros citados. Podríamos citar también su excelente actuación frente al delictivo referéndum catalán sobre la independencia. La cárcel o la fuga ha sido el resultado de aquello para esos políticos inmorales, injustos y afanadores de los bienes del resto de España.

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Pero voy a poner un ejemplo mío, por no comprometer más a nuestro querido Diego. El gran problema de muchos de los políticos actuales (y desde hace varias décadas) es su tremenda, su terriblemente enorme, incultura. No saben nada de nada, mienten con desparpajo, desconocen la historia de España y del mundo, sacrifican la verdad en aras del engrose de sus recursos económicos, destrozan la docencia (la formación escolar pública es detestable, en general, hoy en día), las titulaciones universitarias de todo tipo son torpes y malas, se han cargado la Formación Profesional; van a por la Iglesia Católica (porque defiende la verdad, la justicia y la solidaridad), pero no se atreven contra el Islam, pues les tienen miedo porque son unos cobardes. Destrozan la Sanidad Pública, pues ellos tienen dinero para ir a la privada, quieren reducir la población a todo trance con leyes impresentables y mal hechas: aborto, eutanasia… En una palabra: gentuza.

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Sin embargo, no todos son así, ni mucho menos. Tengo grandes amigos socialistas honrados y otros a los que admiro, como Julián García Vargas o Paco Vázquez, y políticos del Partido Popular a los que admiro, aunque otros me revuelven las tripas. No es un problema de partidos, sino de decencia, de honradez, de Justicia, de Verdad, de Principios Morales rectos y convincentes.

Años antes de pasar a la Reserva y luego al retiro, tuve que padecer en mi hospital a un político –enchufado del Sr. Bono– con una formación muy poco presentable y cuyos destrozos al hospital en materia de gestión todavía persisten. Su formación era mala, muy mala. Prueba de ello es que cuando fue cesado, nadie le quiso contratar, ni siquiera los suyos. Por supuesto, al primer mes de “trabajo” cambió de coche. Una vergüenza. Y claro, me puso el veto al ascenso con la colaboración de un general poco valiente que por entonces padecíamos. No me importa tanto no ascender (al fin y al cabo, yo soy básicamente médico y me conocen por mis escritos en medio mundo, donde he recibido múltiples premios y reconocimientos); lo que verdaderamente me importa es haber tenido que aguantar las decisiones no filtradas de un gran incompetente. Sin embargo, no le deseo mal alguno. Simplemente que se le abran los ojos y comprenda que en este mundo hemos de ser decentes y dignos de vivir en sociedad.

Da igual tener o no tener un nombramiento público. Lo verdaderamente importante es ser merecedor del mismo. O sea: ser Justo, Honrado, Solidario y por encima de todo ello, Culto. Y lo digo porque a este paso, nos acabamos extinguiendo como humanidad.

Mi querido y admirado Coronel D. Diego Pérez de los Cobos: jamás dejes de ser como eres. Es un orgullo que la Guardia Civil tenga gente como tu.

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