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así será el turismo español en los próximos meses

VACACIONES EN LA PLAYA

Vacaciones en el pueblo, playas sin extranjeros y viajes más sostenibles, así será el turismo español en los próximos meses

Con muchas fronteras cerradas y restricción de movimientos en los próximos meses, el sector estima que a España podría llegar un 56% menos de turistas internacionales que en 2019, con pérdidas de hasta 51.708 millones de euros. Pero no todo está perdido: los españoles volveremos a viajar y empezaremos por nuestros pueblos.

La mayor fortaleza de España durante años, ser el segundo destino turístico mundial (por detrás de Francia), se ha convertido desde hace unas semanas en nuestra mayor debilidad. "Más allá del impacto inmediato [por la crisis del coronavirus], la dependencia del turismo en España es una vulnerabilidad especial", afirmaba esta misma semana Poul Thomsen, jefe de la división europea del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Unas declaraciones que ponían la guinda a las de la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, días antes. En una entrevista con el diario alemán Bild am Sonntag, Von der Leyen recomendaba no realizar reservas ni planificar las vacaciones de verano. Sostenía que "nadie puede hacer pronósticos fiables para julio y agosto en este momento".

Con un escenario internacional donde se van a mantener muchas fronteras cerradas y se impondrá la restricción de movimientos en los próximos meses, el sector estima que a España podrían llegar 36 millones de turistas internacionales, un 56% menos que en 2019 y una cifra equiparable a la de 1978. De aplicarse la misma reducción al gasto del turismo extranjero (que fue de 92.337 millones de euros en 2019), los ingresos de esta temporada por turismo internacional serían de 40.628 millones de euros. Traducido: pérdidas de hasta 51.708 millones de euros.

Estas son algunas de las conclusiones del informe En busca de escenarios y recetas para una nueva era en el turismo de la consultora DNA Turismo y Ocio, realizado a partir de una encuesta a más de 600 agentes del tejido turístico nacional para analizar el impacto de la Covid-19 en nuestra industria turística.

GESTOS SOLIDARIOS EN MEDIO DE LA ADVERSIDAD

El sector turístico es uno de los más castigados por la crisis pero también uno de los más solidarios. Comenzó el empresario Kike Sarasola cediendo varios de sus hoteles Room Mate en Madrid para los sanitarios que necesitasen pernoctar fuera de casa y pronto cundió el ejemplo entre los establecimientos del grupo Palladium, la cadena hotelera NH, el grupo Iberostar, Catalonia Hotels & Resorts, Castilla Termal, todas las divisiones de Accor... La lista de hoteles que han cedido sus habitaciones y donado miles de artículos de higiene, ropa de cama y alimentos a los hospitales de toda España es infinita.

Iberia no se quedó atrás y además de participar en el corredor aéreo sanitario ha donado material como mantas y almohadas a los hospitales de campaña. Renfe ha ofrecido billetes de tren gratuitos para los sanitarios además de adaptar varios talgos como hospitales para el traslado de enfermos por Covid-19, al igual que la compañía de autobuses Alsa, que ha puesto a disposición de la UME sus vehículos con este mismo fin.

EQUIPAJE PREPARADO EN AGOSTO

Pero todos parecen coincidir en que volveremos a viajar: el último informe de la consultora Deloitte sobre el impacto económico en los distintos sectores habla de la recuperación del turismo nacional en agosto y del internacional hacia el mes de diciembre de 2020.

En este sentido, son muchos los que sostienen que las actividades y experiencias que más rápido se recuperarán son las de turismo rural y aire libre, donde primará la sensación de soledad, seguridad, contacto con la naturaleza y la no masificación. "Hay dos efectos seguros después de la pandemia: la realidad de un poder adquisitivo menor y el miedo a estar en entornos donde Covid-19 pueda ser aún factor de riesgo. Esto condicionará el número de viajes, así como los destinos, generando una mayor tendencia al turismo local", sostiene Elena Martínez, subdirectora general de la Fundación Codespa.

"Una vez tengamos la posibilidad de viajar de nuevo, priorizaremos aquellas experiencias de viajes aisladas, recónditas y en áreas rurales donde se concentra un gran número de operadores y emprendedores turísticos de pequeña escala", continúa Martínez.

Una tendencia con la que también coinciden las últimas publicaciones de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC): "Es previsible que a corto y medio plazo los viajes de larga distancia se reduzcan. Especialmente los de negocios ante la eficiencia que han mostrado estos días el teletrabajo y la videoconferencia. Pero los de proximidad que generan mayor confianza, sensación de control y menos gasto entre los viajeros pueden recuperarse antes. (...) Ocurrió algo similar en 2001, tras los atentados del 11-S".

DE VUELTA AL PUEBLO

En la misma línea apunta Pilar Manrique, responsable de HomeExchange en España, una de las mayores plataformas de intercambio de casas, quien sostiene que "cuando todo esto pase, será el momento de apostar por lo nuestro y poner en marcha el motor del turismo interno. Además, contaremos con el aprendizaje necesario para replantearnos algunos comportamientos, como el de viajar de manera más sostenible".

Que España cuenta con un patrimonio destacable para satisfacer las necesidades de prácticamente cualquier viajero es una obviedad. Gastronomía, cultura, playas, naturaleza... Tenemos tal variedad y riqueza de oferta que la restricción de movimientos a corto y medio plazo no debería suponer un problema.

En este sentido Turespaña, organismo dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, ha lanzado en las redes sociales la campaña España te espera para estimular el turismo nacional y transmitir certidumbre y confianza al visitante internacional.

También la Asociación de los Pueblos más Bonitos de España (integrada por 94 municipios) ha elaborado un vídeo para recordar a todos "que pronto volveremos a vivir nuestros pueblos, a ver correr a nuestros hijos por sus calles, en definitiva, que pronto volveremos a ser nosotros, un maravilloso país".

¿Y nuestros vecinos? En países como Italia, otra potencia turística duramente golpeada por la Covid-19, se enfrentan a una situación muy parecida a la de España. Según publicaba el Corriere della Sera esta misma semana, estiman una pérdida de 25 millones de turistas extranjeros y para los propios italianos será difícil viajar fuera de sus fronteras porque muchos países lo impedirán o establecerán una cuarentena.

A LA PLAYA EN CUBÍCULOS DE PLEXIGLÁS

Así que en el hipotético escenario de playas abiertas al turismo local, se están sopesando desde disponer las sombrillas con una separación de 15 metros hasta establecer franjas horarias para las personas de riesgo o, en un alarde de fantasía, crear cubículos de plexiglás alrededor de las tumbonas para evitar el contacto entre familias, como ha propuesto la empresa de Módena Nuova Neon Group.

Aerolíneas y cruceros son un capítulo aparte. Mientras compañías aéreas como Emirates ya han empezado a elaborar test rápidos a sus pasajeros, parece que se impondrán otras medidas de prevención: los asientos centrales de cada fila estarán vacíos, no se servirá comida a bordo, habrá que usar mascarilla y lavarse las manos con frecuencia, las almohadas y mantas de cortesía desaparecerán...

En cuanto a los cruceros, aunque ya disponían a bordo de dispensadores de hidroalcohol y su tripulación era extremadamente pulcra, los barcos no dejan de ser espacios cerrados. La mayoría de las navieras ha cesado su actividad hasta finales del mes de junio aunque todo dependerá de las medidas impuestas por cada país en sus puertos, por lo que los viajes en alta mar a medio plazo son una incógnita.

Pero mantengamos la calma. A nosotros, al menos, siempre nos quedará el pueblo.

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