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EL CUARTEL DEL MAR EN CHICLANA DE LA FRONTERA

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Cádiz ha dejado de ser ese "rincón subestimado de España", como titulaba Sebastian Modak en The New York Times cuando el coronavirus todavía no ocupaba nuestros pensamientos.

Al acertado vaticinio de incluir también este único destino español en la lista de Lovely Planet como el lugar perfecto para veranear en 2020 no le faltan razones. Palabra de reyes en hedonismo como el escritor Jesús Terrés, quien ha dedicado a la provincia gaditana sucesivas odas a su comer, su beber y su enamorarse. Imposible no ser feliz en un refugio donde olvidarse de pandemias, y no por la falta de prevención, que siempre debe viajar con uno, sino por su vida lenta donde recuperar la calma, olvidar la incertidumbre que tanto nos preocupa y ocuparse de lo verdaderamente importante: el aquí y el ahora bañados en el terapéutico mar. Si merecemos un verano patrio en el que nuestra toalla no se pise con la del vecino, Chiclana y su gigantesca La Barrosa pueden ser nuestra Habana particular.

El Cuartel del Mar, la sensación de la temporada

Ni un prohibitivo beach club al estilo ibicenco ni el típico chiringuito con mantel de papel y aroma a fritanga. En este viaje al sur para recuperar el norte nos plantamos en El Cuartel del Mar, un híbrido entre ambos conceptos que con tanto gusto ha sabido plasmar Azotea Grupo en un antiguo Cuartel de la Guardia Civil.

Abandonado desde hace años en el mejor emplazamiento de esos ocho kilómetros de costa, el edificio restaurado mantiene el cartel de Todo por la Patria, que hoy es Todo por la playa. No en vano, su lema es "come, bebe y playa".

Hasta los uniformados se sorprenden con el cambio, obra del arquitecto Paula Rosales. "La inspiración del proyecto vino en gran medida del lugar, de los colores y materiales de la zona, y del ambiente ligero pero sofisticado que queríamos conseguir". De modo que el local se confunde con la arena, que permite llegar al cielo a través de una sinuosa y espectacular escalera que conduce a una azotea de avistamiento de estrellas, aves, maravillosas puestas de sol y el famoso torreón de La Barrosa. 

La foto más buscada del estío está en este place to be, que dirían los modernos. Ese lugar donde ver y ser visto tocado por la gracia de la interiorista de moda Alejandra Pombo. "Teníamos clara la línea a seguir y el concepto del proyecto". Que se siente a la mesa en una carta de kilómetro cero cocinada por Manuel Berganza. "El recetario está compuesto por platos de la zona con guiños a sabores internacionales, siempre teniendo en cuenta la mejor combinación". El premiado bartender Luca Anastasio pone la oferta líquida y un DJ la banda sonora que invita a quedarse sin mirar el reloj."Llevamos muchos años veraneando en Chiclana de la Frontera y nuestros hijos están creciendo en esta playa. Le tenemos un cariño muy especial a esta tierra que nos acoge y, cuando surgió la oportunidad, no nos lo pensamos", explica Cristina Lasvignes sobre este cambio de cielo de Azotea Grupo. Era un proyecto muy ambicioso, un verdadero reto arquitectónico que ya está causando sensación. "Queremos seguir haciendo gastronomía y coctelería en lugares singulares".Los cócteles con vistas, uno de los atractivos del llamativo local restaurado.

EL CUARTEL DEL MAR

Coordenadas Dirección: Bajada de la Torre del Puerco, s/n. 11130 Chiclana de la Frontera, Cádiz. Teléfono: 915 30 17 61. Horario: De lunes a domingo de 12:00 a 2:00 horas. Tícket medio: 40 euros. Más información: El Cuartel del Mar.

De Chiclana al cielo

Y del Pantone que cubre el horizonte tardío de La Barrosa en El Cuartel con logo de mar a un salto de esa playa donde detenerse un día completo en familia, a lo largo de ocho kilómetros de desconexión para disfrutar de largos paseos con el castillo de Sancti Petri de fondo, que también es un maravilloso plan para dejarse caer. El Ayuntamiento organiza visitas guiadas y libres a esta esta mítica y singular isla e la costa andaluza del Atlántico.

Hay mucho más que ver en este lugar rebautizado como Euskadiz o Cadifornia, que ofrece infinitas posibilidades. Como la visita a otra de sus joyas minusvaloradas: las prestigiosas bodegas de Chiclana, "la localidad donde se elabora vino de Jerez más al sur de toda la Europa Continental", cuenta Primitivo Collantes, con bodega homónima. "Aquí no sólo playa: esta zona es tanto gastronomía como cultura del vino". Más de un siglo dedicados la elaboración y crianza de vinos con D.O Jerez-Xeres-Sherry y vinagres con D.O Vinagre de Jerez. "Contamos con dos bodegas y tres viñedos que suman más de 50 hectáreas y elaboramos finos, tranquilos, blancos, cream, amontillados, olorosos moscateles y vinagres, para acompañar con los mejores productos de la tierra".En la ruta del enoturismo otra imprescindible es Manuel Aragón, la más antigua activa de Chiclana enclavada en el Marco del Jerez, que ha pasado por diferentes generaciones desde su fundación por Pedro Aragón Morales, nacido en 1815. "Normalmente se visitan más las de Jerez de la Frontera o las de Sanlúcar, pero aquí tenemos botellas de 90 años. Bestias que hacen leyenda", cuenta el actual propietario señalando las barricas firmadas por famosos como el ciclista Miguel Induráin, ganador del Tour de Francia durante cinco años consecutivos.Los viñedos de Primitivo Collantes, bodega emplazada en Chiclana.

Dónde comprar y dormir

Un par de lugares para llevarse un recuerdo. De los que se comen y se beben, que siempre gustan y son los mejores, porque no hay que limpiarlos. Échemosle salero al 2020, que falta le hace llevando un paquete de Las Salinas de Chiclana, "que ofrecen visitas guiadas, cuentan con restaurante propio y el primer spa salino natural de España", desliza el profesor que hoy lleva este multiespacio donde aprender por qué se llama salario al sueldo. Y La Embajada, un coqueto colmado con patio interior e interesarte carta para picar algo. "Amamos lo nuestro, lo auténtico. Apostamos por la cultura, vendemos felicidad y, sobre todo, disfrutamos porque somos más que un bar", proclama Antonio Amado, el propietario de este lugar donde comprar vino, productos de la tierra, del mar y ver exposiciones.

Con el estómago lleno, toca descansar en otro mítico: el hotel Gran Meliá Sancti Petri, recientemente abierto para los viajeros más exigentes en la situación actual, donde también merece la visita su indispensable estrella Michelin Alevante, de Ángel León, y el chiringuito Duna Beach. Con el chef del Mar y en primera línea de playa de La Barrosa se cierra un círculo donde sólo cabe un disfrute con los cinco sentidos. La práctica del Chiclanazo. Para saber en qué consiste, hay que vivirlo.


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