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Coronavirus: más casos, más muertes y más ensayos

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El coronavirus pone a prueba al mundo. Ante la avalancha de contagios, dar respuestas a un 14% de los enfermos más graves se ha convertido en una prioridad para los médicos que prueban desde células madre hasta plasma de pacientes curados

De una crisis, una oportunidad. Bajo esta premisa, la Medicina se ha puesto manos a la obra y busca distintas soluciones para hacer frente a la epidemia de coronavirus. Cumplidos los 50 días desde que la Organización Mundial de Salud (OMS) informara de 44 casos de una neumonía de origen desconocido en la ciudad China de Wuhan, las alarmas han ido saltando de forma vertiginosa y los infectados llegan casi a 76.000. Comparado con otras epidemias que pusieron en jaque a gobiernos y sistemas sanitarios, las cifras hablan por sí solas: no es tan mortal como el ébola de West África o el SARS.

La OMS mantiene la calma, pese a un mundo revolucionado: un país en cuarentena prolongada, cruceros con complicaciones para desembarcar, citas mundiales canceladas, estados que cierran fronteras... Mientras los médicos chinos aprovechan la situación para poner en marcha ensayos clínicos, hasta un total de 80 que van a involucrar a millares de pacientes, sobre todo para ese porcentaje que sufre cuadros graves de neumonía, un 14% según la OMS. Además de antivirales contra el VIH, ébola y malaria, el botiquín de pruebas tiene un poco de todo: células madre mesenquimales, células del cordón umbilical, uso de la microbiota, probióticos, medicina tradicional, plasma del convaleciente...

Quizás, sea este último el que más práctico suene por sus antecedentes con el ébola. Cristina Arbona, de la Sociedad Española de Hematología y Hemoterapia (SEHH), explica que se trata de una «inmunoterapia pasiva». «Con otros virus, ya se ha mostrado cierta actividad en algunos pacientes. Aunque tiene muchas incógnitas: cómo es el plasma que se va a emplear, cómo inactivan el virus y con qué técnicas. No se emplea mucho», detalla Arbona. También, la portavoz de la SEHH subraya las complicaciones de encontrar donantes de plasma. «La donación se pide sólo a los que hayan pasado la infección, dado que con la ventana tan amplia que hay de contagio, antes y después, resulta difícil. Se trata del mismo recurso terapéutico que se empleó contra el ébola».

Una publicación reciente, Chinese Journal of Epidemiology, que ha analizado los datos de casi 72.000 pacientes de la actual epidemia, concluye que el Covid-19 no resulta agresivo, como demuestran las cifras del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (CCDC): el 80,9% de las infecciones se clasifican como leves, 13,8% graves y sólo un 4,7% críticas. Para estos últimos centran los mayores esfuerzos, porque como recoge la Declaración de Helsinki y las pautas éticas internacionales para la investigación relacionada con la salud que involucra a humanos, los pacientes que sufren la peor cara de los brotes de enfermedades tienen el derecho moral de intentar intervenciones médicas no validadas (UMI) y, por lo tanto, no se restringe su acceso a los ensayos clínicos. Y la OMS se mantiene al día de ellos.

La neumonía representa una de las complicaciones más habituales y, al mismo, tiempo más grave. Rosario Menéndez, neumóloga y miembro del Área de Infecciones Respiratorias de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), explica que «dado que hay resultados buenos en casos de sepsis y en modelos animales, resulta normal que empleen células madre en aquellos casos más críticos». Se trata de estudios que escogen bien a los voluntarios y no son muy numerosos, no más de 40, «porque quieren medir: primero, la seguridad, y segundo, la eficacia. Además, según tengo entendido son caros». La teoría en la que se basa el responsable del estudio, Fu-Sheng Wang, jefe del Centro de Tratamiento e Investigación para Enfermedades Infecciosas del Hospital Militar 302 de Beijing, se basa en la reducción significa de los cambios patológicos del pulmón y, al tiempo, inhibir la respuesta inmune inflamatoria mediada por células inducida por el virus de la gripe, como han observado en modelos animales.

Para ellos también importa subrayar el impacto de la medicina tradicional china (MTC) en algunos pacientes en los que no conseguían respuestas con otros recursos. «Es una oportunidad poder reflejar a través de un ensayo clínico, el abordaje más intrínseco a su historia», recalca Menéndez. En el principal hospital de Shanghái, los médicos emplean fármacos antivirales, corticoides (antiinflamatorios), junto a ésta. «Tenemos tratamientos personalizados para los pacientes con enfermedades graves, ya que el estado de salud de cada uno es diferente», subraya Lu Hongzhou, en declaraciones a AFP.

También prueban con trasplantes de microbiota, antaño denominada flora intestinal. ¿Por qué? En el segundo hospital de la Universidad de Medicina de Nanjing han decidido reclutar a unos 40 pacientes para ver su vínculo entre el tracto intestinal y el tracto respiratorio les funciona para trata a los infectados más graves. José María Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica del Centro Jean Mayer de la Universidad de Tufts, en Boston (EE UU), explica que «se piensa que podría actuar también para ofrecer una mayor respuesta inmunólogica». Sin embargo, advierte de que «hay conocer el momento idóneo del tratamiento y la selección de los donantes, ya que habría bacterias inocuas para éste pero dañinas para el receptor. Por ello, quizá limiten la edad a menos de 70 años».

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