Mensaje integro de Navidad de su Majestad Felipe VI

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El Rey Felipe VI reivindica la solidez del Estado y la voluntad de entendimiento refiriéndose a Cataluña como “una seria preocupación”. Sobrevolando la situación de crisis política que atraviesa España pero sin entrar en detalles, el Rey se preocupó sobre todo de reivindicar “el dinamismo de nuestra sociedad y la solidez de nuestro Estado”, basados en los valores de la “concordia, la voluntad de entendimiento, la defensa y el impulso de la solidaridad, la igualdad y la libertad” de los españoles.

El Rey comenzó su tradicional comparecencia navideña (grabada el lunes en el salón de Audiencias de palacio de la Zarzuela y emitida este martes) admitiendo sin ambages que “el mundo no vive tiempos fáciles”, añadiendo que lo son de “incertidumbre, de cambios profundos y acelerados que provocan en la sociedad preocupación e inquietud”. A partir de ahí, el suyo fue un mensaje de motivación –“debemos tener más que nunca una confianza firme en nosotros mismos”– y un constante recordatorio de que los valores de solidaridad y empuje ante la adversidad de los que siempre ha hecho gala la sociedad española son la base para seguir avanzando. “El progreso de un país depende, en gran medida, del carácter de sus ciudadanos, de la fortaleza de su sociedad y del adecuado funcionamiento de su Estado”.

En el grueso de su discurso, el Rey se dedica, a infundir ánimos en la ciudadanía poniendo como ejemplo a las 41 personas que, coincidiendo con el quinto aniversario de la proclamación del Rey, recibieron sus respectivas medallas al Mérito Civil. “Mujeres y hombres en los que pude apreciar su generosidad y espíritu solidario, su capacidad de sacrificio y superación, su disposición para ayudar a los de demás y anteponer el bien común a los intereses particulares, su coraje en situaciones adversas”, dijo el Rey para concluir que todas esas virtudes cívicas son las que inspiran a la mayoría de los españoles.

En ese contexto, recordó que la sociedad española “ha hecho frente –y ha superado– situaciones muy difíciles con una serenidad y entereza admirables, demostrando gran resistencia y madurez”. Y, tras repasar los logros en derechos sociales y políticos y la “posición privilegiada” de España en el ámbito internacional, “gracias a su vocación universal, su historia, su cultura”, reconocida y destacada por “cuantos nos visitan o deciden vivir entre nosotros” , el Rey considera que ante esa realidad “no debemos caer en los extremos, ni en la autocomplacencia, ni en la crítica destructiva que niegue el patrimonio social y político que hemos acumulado”,

Y de los valores individuales, a los colectivos para destacar, de nuevo, la Constitución como marco en el que se sostienen “nuestra convivencia, nuestros proyectos comunes, nuestros sentimientos y nuestras ideas”.

De todos los valores cívicos, el Rey destacó en primer lugar “el deseo de concordia que derribó muros de intolerancia, de rencor y de incomprensión que habían marcado episodios de nuestra historia”. En segundo lugar colocó “la voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a la Constitución que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva, la unidad que nos da fuerza”. En tercer lugar, en el podio de valores, el Rey sitúa “la defensa y el impulso de solidaridad, la igualdad y la libertad, haciendo de la tolerancia y el respeto manifestaciones del mejor espíritu cívico”. El Rey concluyó alertando del peligro de no fortalecer esos valores para evitar que se deterioren.

Entre la enumeración de las preocupaciones y la constatación de los valores de los españoles, el Rey, sin hacer ninguna referencia a las consecuencias de la repetición electoral, ni, como ha hecho en otras ocasiones, a la responsabilidad de los partidos políticos, se limitó a constatar que tras las elecciones del pasado 10 de noviembre, “nos encontramos inmersos en el procedimiento constitucional para que el Congreso otorgue o deniegue su confianza al candidato propuesto para la presidencia del gobierno”. Y en ese punto recordó, en una velada referencia a quienes atribuyen a la Zarzuela la responsabilidad de la acción política, que es al “Congreso a quien corresponde tomar la decisión que considere más conveniente para el interés general de los españoles”.

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Redacción
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