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La Guardia Civil diseña su estrategia para la etapa de desescalada en la crisis sanitaria del coronavirus

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En una orden de servicio para la etapa de desconfinamiento, donde se plantea todos los escenarios posibles, incluidos los más graves, se pide estar atentos por si surgiesen «disturbios» en las calles, «sabotajes» o «altercados puntuales protagonizados por separatistas», sin que en ningún momento se diga, en el documento interno, que los mismos vayan a suceder.

La Guardia Civil ha diseñado ya su estrategia para la etapa de desescalada en la crisis del coronavirus en la que, como es lógico, plantea todos los escenarios, incluidos los más graves, como son disturbios en las calles, sabotajes o altercados provocados por separatistas. Se prevé desde la Institución, entre otras cuestiones, «una alta posibilidad de movimientos de conflictividad social, por lo que se hace necesaria la observación de la actividad de redes sociales, foros, etc».

El documento tan solo llama la atención de los problemas a los que eventualmente se puede enfrentar la Guardia Civil, dentro de sus competencias y en sus demarcaciones, en esta nueva etapa, pero en ningún caso es un pronóstico de que esto vaya a suceder.

Tras la declaración del Estado de Alarma ya se dictaron instrucciones, donde se preveían ciertos escenarios que nunca llegaron a ocurrir. Por tanto, y a pesar de la interpretación que de la orden se ha hecho por ciertos medios de comunicación, asegurando que la Guardia Civil augura que se vayan a producir ciertos altercados, nadie lo puede saber en este momento. Desde el Mando de Operaciones se alerta a las distintas Unidades para que estén atentos y preparados para poder adelantarse a cualquier posibilidad, incluidas las más graves. Es algo que siempre se viene haciendo, estar preparados..

Un informe del mes de mayo, emitido por el Mando de Operaciones de la Guardia Civil, sobre la "Actuación de la Guardia Civil en el marco del Plan de Transición hacia una nueva normalidad", se alerta de que no se puede descartar que, de «manera puntual», aparezcan en las próximas semanas de desescalada «protestas o disturbios que alteren la tranquilidad social».

En el mismo se insiste en que la desescalada podría alargarse «varios meses», y no descartan una vuelta atrás si hay nuevos contagios e incluso alertan de posibles «rebrotes de la enfermedad con la llegada del invierno».

Se hace hincapié en el informe que «Ante esta situación, el Cuerpo tiene que mantener la capacidad de aplicar diferentes medidas en función de las adoptadas en cada área geográfica, que puede no coincidir con las demarcaciones territoriales, así como reaccionar con oportunidad y eficacia ante los posibles reajustes o rectificaciones de las medidas gubernamentales adoptadas».

Se reconoce que «hasta el momento se ha constatado en la población» un «comportamiento generalizado de aceptación de las restricciones impuestas» por el estado de alarma, «siendo probable que ésta sea la tónica que siga a lo largo de todo el proceso hacia la nueva normalidad». Aunque avisa de que no «se puede descartar» que suban las «cifras de delincuencia tanto habitual como organizada, debido a la necesidad de ingresos de los delincuentes», o que puedan existir «protestas localizadas en aquellas zonas más deprimidas económicamente». También que haya problemas en «sectores de producción o servicios que se pueden considerar perjudicados por el mantenimiento de las restricciones y limitaciones». Los analistas prevén igualmente «alteraciones de orden público protagonizadas por afectados por ERTEs o despidos».

Al final de ese análisis de posibles focos de disturbios el Mando de Operaciones, señala que en algún momento se pudieran dar «protestas o alteraciones por motivaciones políticas o de corte separatista», incluyendo «actos de sabotaje contra infraestructuras críticas o edificios vinculados con partidos políticos».


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