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El ministro de Interior contra las "reformas radicales" que Iglesias pretende para la Guardia Civil

iglesias marlaska

El ministro Fernando Grande-Marlaska ha afirmado este lunes que el deseo del Ejecutivo es impulsar una Guardia Civil «moderna» y se ha desmarcado abiertamente de las «reformas radicales» que defiende el vicepresidente Pablo Iglesias para el Cuerpo, como acabar con su esencia militar después de más de 176 años de historia.

«El Gobierno quiere una Guardia Civil eficaz y moderna; eso implica cambios y ajustes, pero no supone emprender viajes imaginarios o teorizar con reformas radicales como trastocar su carácter militar o desnaturalizarla», ha mantenido ante la cúpula del instituto armado.

El titular de Interior se ha expresado en estos términos durante el discurso que ha ofrecido este lunes durante el acto de toma de posesión del Director Adjunto Operativo (DAO), Pablo Salas, y del Jefe del Mando de Operaciones, Félix Blázquez. Son los nuevos números dos y tres en la estructura orgánica del Cuerpo en sustitución de Laurentino Ceña, que presentó su dimisión y adelantó su pase a la reserva en protesta por la destitución del coronel Diego Pérez de los Cobos, y del teniente general Fernando Santafé, reubicado en la Dirección del Centro Universitario de la Guardia Civil.

El pasado 9 de junio, en respuesta a una pregunta formulada durante la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Consejo de Ministros, Iglesias defendió la desmilitarización del instituto armado. «Si respondiera como líder de mi partido me gustaría que se puedan reunir, manifestarse y sindicarse como, de hecho, reivindican muchas asociaciones. Me parecería muy bien. Pero como vicepresidente soy prudente porque competencialmente no me corresponde», mantuvo.

La pérdida del carácter militar de la Guardia Civil no entra en la agenda de reformas que pretende llevar a cabo en esta legislatura Grande-Marlaska, que ha aprovechado el acto de toma de posesión de Salas y Blázquez para respaldar públicamente a María Gámez como directora general y para defender los cambios acometidos en el último mes tras la destitución fulminante del coronel Diego Pérez de los Cobos como jefe de la Comandancia de Madrid.

El ministro del Interior apuesta por modernizar la Guardia Civil pero rechaza los «viajes imaginarios»

Días después de que la oposición promoviera sin éxito su reprobación en el Congreso por su gestión de la crisis en la Guardia Civil, el ministro ha lamentado que la sustitución de mandos haya llegado a «la arena mediática» y al «debate partidista», al tiempo que ha abogado por que el Cuerpo se mantenga alejado de la «contienda política» y de los «posicionamientos partidistas».

«En los primeros momentos, los cambios siempre generan incertidumbres que el tiempo y los resultados se encargan de desvanecer», ha dicho el ministro, que ha indicado que tan sólo ha buscado las decisiones «más acertadas y beneficiosas» para el futuro del instituto armado. «Éste es mi único objetivo y lo seguirá siendo mientras dure mi mandato: que cuente con los mejores cuadros de mando, con más medios y recursos, y que opte a puestos y funciones de primer orden dentro de nuestra estructura y de nuestro modelo policial», ha justificado.

Con el eco aún de la polémica por el cese de Pérez de los Cobos en plena investigación judicializada del caso 8-M (ya sobreseído provisionalmente), el titular de Interior ha reivindicado la «arraigada imparcialidad», la «lealtad» con todas las instituciones del Estado y la «neutralidad» de la Guardia Civil como las «cualidades» que sustentan el «aprecio y la confianza» de los ciudadanos hacia el Cuerpo.

«Modernizar la Guardia Civil conlleva renovar con ponderación equipos y estructuras, implica relevar personas para heredar el legado de los predecesores y seguir avanzando con nuevo estilo y nuevos objetivos», ha indicado.

«SEÑA DE IDENTIDAD»

Grande-Marlaska ha subrayado el «talento» y las «capacidades» del DAO y del Jefe del Mando de Operaciones para asumir «con solvencia» las nuevas responsabilidades, como la proyección internacional del Cuerpo, la lucha contra la violencia de genero, la cibercriminalidad o el control de los flujos migratorios y perseguir a las mafias. Junto a ello, que el servicio al ciudadano siga siendo la «seña de identidad» de la Guardia Civil y sensibilidad ante el «reto demográfico».

El titular de Interior ha dicho que «quiere» a la Guardia frente a las acusaciones de Vox y ha ensalzado el trabajo que los agentes han realizado en primera línea durante la gestión de la crisis sanitaria de la covid-19, que ha costado la vida a nueve agentes. «Un drama que se ha visto acentuado al no haber sido posible realizar una despedida para ofrecer nuestro consuelo a sus familias y expresarles nuestra cercanía», ha subrayado.

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