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DISCURSO TOMA DE POSESIÓN TENIENTE CORONEL, HÉCTOR DAVID PULIDO GARCÍA, JEFE DE LA COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL DE ZAMORA

TOMA DE POSESIÓN DE ZAMORA DISCURSO

Ilmo. Subdelegado del Gobierno en Zamora, Excmo. General de la Zona de Castilla y León, Oficiales, Suboficiales, Cabos y Guardias Civiles de la Comandancia y el Subsector de Zamora.

Sandra y chicos. 

Hoy 23 de octubre quiero dirigirme a ustedes, como Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil en esta provincia, aprovechando este acto de mi toma de posesión. 

Antes siquiera de presentarme quisiera tener un recuerdo afectuoso para el Coronel Manuel Rodríguez Zabala, anterior Jefe de la Comandancia de Zamora, el cual le hubiera gustado poder encontrarse presente en este acto, pero dadas las circunstancias en las que se celebra no ha sido posible. El afecto que ha despertado en las personas con las que ha trabajado es una referencia para mí.

Quisiera también comenzar recordando a todas las víctimas y familiares que han padecido de forma directa los efectos de la COVID, entre ellos los 257 zamoranos y los 9 guardias civiles que fallecieron como consecuencia de la enfermedad. Especialmente trasladar nuestro ánimo al Guardia Civil  Lucinio, a su hijo y a su mujer, a los que deseamos su pronta recuperación.

Vivimos tiempos diferentes, de nueva normalidad en la cual las medidas que se instauran  tienen como fin principal dar seguridad al conjunto de la ciudadanía, concienciar sobre nuestra cotidianidad, sobre nuestros hábitos, sobre como tenemos y debemos relacionarnos, medidas en resumen que tienen el objetivo de proporcionar a nuestra sociedad una seguridad sanitaria que no sólo es necesaria por el bien común, sino por ser una responsabilidad social corporativa. 

Esta nueva realidad social, ocasionalmente puede hacernos pensar que se omiten las celebraciones o cuando menos se deslucen hasta el punto que induzca a pensar que no hay nada que celebrar; nada como este pensamiento está más lejos de la realidad porque de ser así sería tanto como detenernos, como echar el freno de mano, por un lado como personas y sociedad, y por otro la Guardia Civil como Institución.

Por el contrario, quiero decirles que hoy, aún de forma austera y prescindiendo del ceremonial que acompaña a estos actos, me presento  ante ustedes de una forma simbólica a los ciudadanos, miembros y representantes del conjunto de poderes e instituciones públicas y privadas, Administraciones y organismos oficiales de carácter estatal, autonómico, provincial y local, y quiero expresar mi gratitud a los aquí presentes  por acompañarme en este momento, el cual resulta muy emotivo y personalísimo, como no puede ser de otra manera ante la gran responsabilidad y orgullo que para mí representa hacerme cargo del mando de la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora.

Aunque ustedes ya me conocen me gustaría presentarme, y en el convencimiento que lo que en la práctica define a una persona y permite presumir cuál es su carácter y su comportamiento futuro no es lo que se dice de él ni cuáles son sus virtudes, defectos o rasgos de personalidad, sino que lo realmente importante es saber lo que ha hecho, aplicándome la conocida frase de Ortega y Gasset “Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”, es por lo que me permito definirme profesionalmente contándoles mis circunstancias y mi trayectoria:

Soy un orgulloso nieto e hijo del Cuerpo, de mis 45 años de vida, he vivido en el interior de un cuartel cerca de 40 años.

No tengo memoria de cuando tomé la decisión de ser Guardia Civil, desde que tengo conciencia he tratado de vivir conforme a los valores del Cuerpo, transmitidos por mi padre, NO por lo que me decía y explicaba, me bastaba ver como se comportaba, tratando de imitarle y que se sintieran tanto él como mi madre orgullosos de mí. Echo en falta su presencia en este Acto.

Nací en Granada, pero gracias a los cambios de destino que tuvo mi padre así como mi propia trayectoria profesional, me ha permitido recorrer varios puntos de la geografía nacional y si bien no me siento paisano en ningún lugar concreto de España, si espero disfrutar la última etapa como Guardia Civil retirado en el pueblo de mi mujer en Sevilla.

Egresé de la Academia General Militar de Zaragoza en el año 2000, obteniendo mi primer destino como Teniente Comandante de Puesto Principal en San José de La Rinconada, posteriormente he prestado servicio en el Grupo de Información de Navarra en la lucha contra ETA, en el Servicio de Asuntos Internos en Valdemoro (Madrid), como Capitán fui Jefe de la Compañía territorial de Sevilla Capital y como penúltimo destino Comandante Jefe del Sector de Tráfico de Extremadura.

De todos ellos me siento orgulloso, en todos he disfrutado y he aprendido, en todos los destinos he tenido y tengo amigos, pero quiero tener un especial recuerdo para los compañeros del último de ellos, en los 8 años que estuve al frente de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil en Badajoz y especialmente en los meses que duró el confinamiento, tuve el privilegio de servir junto a ellos, no esperaba menos de ellos, no podía pedirles más. Un fuerte abrazo y un recuerdo desde Zamora.

Dos vocaciones han guiado mis aspiraciones profesionales, una ser Guardia Civil, esta como he comentado, inmemorial, permanente, que me ha acompañado y me acompañará siempre mientras viva, la otra surgió más tardíamente, con duración limitada, que no se conforma únicamente en ser, sino que exige hacer para dotarla de sentido, es la vocación de Jefe de unidad. De los cerca de 20 años de servicio profesional, más de 15 de ellos los he ejercido como Jefe de unidad, y es esta vocación la que motivó que solicitara destino como Jefe de la Comandancia en Zamora.

En esos 15 años he tomado muchas decisiones, la mayoría acertadas; si bien otras, con la perspectiva del tiempo, si no equivocadas, al menos si hubieran sido matizadas. La mayoría han sido compartidas y entendidas por mis superiores y subordinados, otras no; pero he tomado todas ellas, con la certeza personal que eran las decisiones correctas, con un claro sentido de la responsabilidad y afrontando siempre sus consecuencias. 

No todas han obtenido el resultado pretendido aprendiendo de cada mala decisión, aplicándome la frase: “Algunas veces se gana, otras SE APRENDE”.

He cometido errores, profesionales y personales, más de los que me hubiera gustado cometer, como nos pasa a todos los seres humanos, pero volvería a errar a sabiendas, en todos y cada uno de ellos, si al evitar cometer cualquiera, aunque fuera solo uno, me impidiera estar frente a ustedes dando mi primer discurso como Jefe de la Comandancia de Zamora y con mi familia como testigo.

Estoy casado con una sevillana, Sandra, con la que comparto la pasión y la entrega de nuestro amor y dedicación a las 3 personas más importantes de mi vida, nuestros hijos: Alejandro, Diego y María del Pilar, sin ellos 4 yo mismo no sería capaz de definir ni quien soy, ni que me mueve ni que espero del futuro.

Estoy donde quiero estar, haciendo lo que quiero hacer y rodeado de compañeros y de las personas a las que aprecio y a las que quiero. No puedo ni quiero pedir más. Por ello me siento afortunado, bendecido y agradecido.

Para darles a conocer que pueden esperar de mí y cuál es el espíritu que me mueve a actuar me permito contarles una fábula ambientándola en la provincia de Zamora:

Hace años, antes que el ser humano recorriera estas tierras sobre 2 piernas, se produjo un incendio en el Parque natural del Lago de Sanabria, todos los animales huían del fuego asustados en bandadas, mientras este cada vez crecía más y más, pero un pequeño gorrión volaba hacia al incendio, en dirección contraria al resto de animales, con un poco de agua en el pico, los ciervos le miraban extrañados, los zorros se mofaban de él diciendo que estaba loco si creía que con esa gota de agua apagaría el incendio, sólo un lobo se atrevió a preguntarle que qué hacía, a donde iba, que huyera como el resto de animales, a lo que el pequeño pájaro le respondió “yo hago mi parte”.

Para concluir quisiera dirigirme especialmente a los componentes de la Comandancia y del Subsector:

Guardias Civiles de Zamora, en estos tiempos que estamos viviendo se nos presentan retos distintos e importantes, sin olvidarnos de los que ya teníamos antes de la aparición de la pandemia y sus terribles consecuencias. 

Llevo cerca de 2 meses al frente de la Comandancia y no he tenido aún la oportunidad de conoceros a todos y cada uno de vosotros, pero sois miembros del benemérito Cuerpo, mujeres y hombres herederos de los Guardias Civiles que nos precedieron en el cumplimiento del deber y por ello SÉ que puedo esperar mucho de vosotros, tened el convencimiento que yo haré mi parte, entre todos juntos no hay incendio que no apaguemos ni reto que no concluyamos con éxito.

Muchas gracias.


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