NO ES EL CORONEL, ES LA GUARDIA CIVIL

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El Ministro del Interior debería aclarar ante la opinión pública los motivos que justifican la pérdida de confianza. No hacerlo supone manchar la imagen de la Guardia Civil, creando la sospecha en la opinión pública de que se debe a motivos ideológicos y políticos, afectando gravemente a la independencia y neutralidad de la Guardia Civil.

Hoy hemos conocido  el cese del Coronel Pérez de los Cobos como Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid. Esta Asociación no va a cuestionar la legalidad de la medida, pues el cese de un cargo de confianza es una potestad que la Ley concede al gobierno, y si algo nos caracteriza a los guardias civiles es que, por encima de todo, está el respeto a la Ley.

Entre las consecuencias de este cese sabemos que lo que más le duele a nuestro Coronel no es que le hayan cesado, sino el duro golpe que se le ha asestado hoy a la Guardia Civil, a su imagen, a su neutralidad.

El Coronel de los Cobos goza de una dilatada carrera en diversos destinos en la Guardia Civil y en el Ministerio del Interior. Pero sus méritos  ya no valen, porque no importan sus conocimientos, no importa su habilidad en la gestión, no importa su capacidad para lograr mantener y mejorar la seguridad de los ciudadanos.  Lo que ahora importa es que el político de turno (sea del color que sea) confíe en ti, que te amoldes a su estrategia política, que no supongas un obstáculo a sus objetivos políticos, aunque eso implique nefastas consecuencias para los ciudadanos. Lo único que importan son los criterios  políticos, no los técnico-profesionales, aunque para ello haya que sacrificar la neutralidad.

No podemos olvidar que los guardias civiles somos funcionarios al servicio de los ciudadanos. Un guardia civil no es un político, es un funcionario de carrera que debe actuar bajo el imperio de la Ley  y en base a criterios técnicos, por lo que no es admisible que pueda quedar sometido a los vaivenes de la política si de verdad queremos un Cuerpo de seguridad eficiente que se deba a los ciudadanos. Estos puestos de confianza deben ser ocupados en base a verdaderos condicionantes profesionales que generen confianza en cuanto a su efectiva contribución en el cumplimento de los objetivos de interés general, en este caso la seguridad ciudadana y protección de los derechos y libertades. Únicamente la pérdida de esos condicionantes profesionales en virtud de los que se obtuvo la confianza debería justificar un cese. 

Ahora, se plantea otro dilema. ¿Quién lo sustituirá?, ¿qué requisitos de confianza debe reunir?  A partir de ahora no podemos despreciar que aquél que lo sustituya estará bajo sospecha de ser el “hombre de confianza” del político, en una Institución en la que la neutralidad política forma parte de su ADN. 

Reiteramos que, aunque la decisión del gobierno está amparada por las potestades que le concede la Ley, el Ministro del Interior, debería explicar, y dar transparencia, de los concretos motivos que provocan el cese de un mando de la Guardia Civil. Si no se hace se estará permitiendo que se especule con el uso de la Guardia Civil como moneda de pago político, o se permitirá que se instaure la creencia de que se ha perdido la neutralidad de la Guardia Civil.

Este cese, se suma al no tan lejano del Coronel Jefe de la UCO, Manuel Sánchez Corbí. Si se repiten hechos similares a éstos, si explicar sus motivos, podremos anunciar a todos los españoles que la Guardia Civil que conocían hasta ahora ha entrado en proceso de extinción. 

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Redacción
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