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1845 - SOBRE CONSERVACION DEL VESTUARIO

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El Inspector General, para una mayor uniformidad y policía en todo el personal del Instituto, con fecha 9 del siguiente mes, dictaba otra amplia Circular sobre la conservación del uniforme:

“SECCIÓN CENTRAL.-Circular.- La conservación del vestuario y enseñar a los Guardias a que individualmente se acostumbren a conservarle, debe ser una de las principales atenciones de V. S. y de los demás Jefes y Oficiales de ese Tercio.- El servicio particular del Cuerpo exige se preste de dos muy distintas índoles; el uno en los caminos reales, y el otro en las ciudades.- Con el tiempo esta circunstancia ha de producir la necesidad de que los Guardias, aún en los mismos puestos de los caminos reales, hayan de tener las prendas dobles, lo que si en el resto del Ejército tiene un gran inconveniente, en la Guardia Civil destinada a un servicio de puntos fijos, y sin tener que llevar la mochila a la espalda para lo habitual de él, nada importa.

Debe V. S. por consiguiente hacer que los 1°s. Capitanes convenzan a sus subordinados, cuando se hagan un sombrero nuevo, guarden el viejo para el servicio de noche, para los días de temporal, o para cuando tenga que hacer alguna excursión al interior de los montes.- En el mismo caso deben estar las actuales levitas viejas y pantalones de paño, teniendo V. S. entendido que tengo ya propuesto a la aprobación de S. M. unas polainas altas, para usarse en los días de aguas, nieves y barros durante el invierno, fuera de poblado, o en las líneas de los puestos que cubren las carreteras.- Al mandar que se procuren conservar las expresadas prendas, deberá V. S. tener muy presente, y hacer que se tenga por sus subordinados, que se conserven con arreglo a ordenanza, sin rotura, mancha, ni mal remiendo en paño o forros, pues nada acredita más la policía y celo en un Cuerpo, que el presentar su vestuario deteriorado, limpio y remendado con perfección; y como por la índole del Cuerpo no puede pasarse las revistas de policía diarias, que garanticen la ejecución de esta parte tan interesante del servicio, es necesario que por la persuasión y el ejemplo, empiece a darse a conocer a los Guardias sus ventajas, no solamente morales sino pecuniarias, por el grande ahorro que reportarán en el entretenimiento de su vestuario, que S. M. tuvo muy presente al señalarles el alto sueldo de que gozan.- Para que tengan las levitas más duración, es de la mayor importancia el que estén bien hechas, y no estrechas en la cintura, bajo de los brazos, ni cuello, pues es cosa experimentada ya, que las prendas demasiado estrechas son siempre de menos duración que las que están un tanto holgadas, pues en aquellas, trabaja el paño las más veces hasta saltarse, mientras en éstas, sólo lo hace en el curso ordinario del servicio de la prenda.- Debe haber la mayor escrupulosidad en la colocación de los botones y ojales, en especial en el último de la derecha, pues de no estar en el sitio correspondiente, o estar muy tirante la solapa, salta el paño y ojales ó hace buches, y desfigura al Guardia.- Es muy importante, que los calzones no tengan apretador, pues se abusa de este también hasta saltar el paño muchas veces; y que entre piernas tengan el tiro correspondiente para la comodidad del Guardia y su duración, como igualmente el que estén forrados en la cruz.-

Dios etc. Madrid 9 de septiembre de 1845.- El Duque de Ahumada. Sr. Jefe del... Tercio".

Transcurridos varios días sale a la luz otra dilatada disposición, en la que se señalaba la pauta a seguir diariamente con respecto a la revista de policía que deberían pasar todos los Puestos, aunque sólo contasen con un reducido número de guardias:

“Circular de 12 de septiembre de 1845.- Conforme los puestos del arma se van haciendo más numerosos, va siendo necesario el uniforme al método que en ellos ha de seguirse para que sea su orden interior igual a todos los puestos. Como una gran parte de estos puestos están establecidos en lugares pequeños de ningún recurso, y otros están en ventas y casas de campo, es necesario que en sí propios tengan con que remediar las faltas comunes del vestuario y equipo; y vigilar sobre esta necesidad, debe ser una de las primeras atenciones de los Capitanes en sus revistas. Para que el método en las revistas de policía se siga en todos los puestos sea igual, deberá fijarse en una tablilla firmada el siguiente: (Método para las revistas de policía en todos los puestos de la Guardia Civil).

Artículo 1.° Desde el 15 de Abril al 15 de Septiembre a las siete de la mañana, y a las ocho en los otros seis meses del año, o en las horas más adelantadas, cuando en las marcadas se halle la fuerza de servicio, pasarán la revista de policía todos los puestos de la Guardia Civil aunque sólo sean de 4 guardias.
Lunes.- De sombrero con funda, capote o capota.
Martes.- De corbatín, levita, y caballos en pelo la caballería.
Miércoles.- De pantalones.
Jueves.- De botas, borceguíes y polainas.
Viernes.- De mochila, camisas, armilla y ropa interior.
Sábado.- De municiones, correaje, armamento, equipo y montura.
Domingo.- De casaca y guantes.

Art. 2.° En la revista de todos los días deberá cuidarse que los guardias estén en buena policía personal, las manos limpias, las uñas cortadas, la cara afeitada, lo menos un día si y otro no, el pelo cortado y la cabeza limpia y bien peinada.

Art. 3.° Para que en los puestos establecidos en pequeños pueblos y aún en despoblado que son la mayoría de ellos, tengan los guardias los medios necesarios para poder reponer los botones perdidos, las piedras gastadas, zapatillas de plomo y demás enseres para su debida policía, los Capitanes de las compañías y escuadrones, los Comandantes de las provincias y los Jefes de los Tercios, cuidarán muy especialmente, que cada guardia tenga por lo menos siempre de repuesto una docena de botones grandes y media de chicos, dos piedras de chispa con su correspondiente zapatilla de plomo de infantería, y una caja de pistones la caballería, dos balas para la cartuchera, y la cantidad correspondiente de ocre para un mes.

Art. 4.° Los Capitanes cuidarán de tener repuesto de todos estos efectos, y marcado en la tablilla el importe líquido, para que cuando se dé al guardia, bien lo pague en el acto, o se descuente.

Art. 5.° Se cuidará muy especialmente de que los corbatines sobresalgan un dedo del cuello de la levita, pues de lo contrario, además de la mala figura que hacen, se engrasan por adelante y por detrás.

Art. 6.° Los guardias civiles no necesitan como el soldado tener reducida su ropa a los que les quepa en la mochila; deberá hacérseles entender que para la mejor conservación de ella, conviene mucho que guarden las prendas viejas para determinados usos, como por ejemplo: los sombreros viejos, para llevarlos siempre con funda de noche o cuando llueva: la levita bien compuesta con arreglo a ordenanza, para el servicio de noche, o usarla debajo del capote o capota: los pantalones viejos, para la noche, o usarlos con la bota de montar o polaina.

Art. 7.° Nunca por ningún título ni pretexto, en ninguna parte se permitirá al guardia el uso de alpargata. Con la polaina podrá usar zapato negro, de la misma forma y hechura que el borceguí que usan sin ella; y a juicio de los Jefes de los Tercios en aquellas provincias que la escabrosidad del terreno lo requieran, podrá permitírseles el zapato con suela de alpargata, pero en ningún caso ni por ningún pretexto, la alpargata con el pie descubierto. Con la exacta observancia de este método para las revistas de policía, será igual al de los Guardias en todo el Reino, quedando responsables los Jefes de los Tercios de la menor contravención a ella".

Para aquellas capitales de provincias o pueblos de la misma que se considerase más conveniente, Ahumada, en Circular de 23 de septiembre de 1845, disponía "que se hiciera una contrata de zapatos y borceguíes por un maestro zapatero y que éste se obligase a tener un repuesto de ello a un precio dado, sin que los guardias estuviesen obligados a surtirse de los de dicha contrata". Y proseguía diciendo:

“Que los corbatines deberían sobresalir medio dedo de los cuellos de las levitas y casacas para evitar su suciedad". “Que no se debería poner tampoco en el interior de las dragonas blancas (especie de charretera) armazón de estopa, porque con las aguas ésta se descolora, mancha la dragona e impiden se laven”. “La Caballería sólo debería usar los pantalones blancos los días de gala o cuando llevasen casaca con la solapa encarnada vuelta, pues si lo verificaban con la solapa azul, el pantalón ha de ser de este mismo color”. “Los guantes amarillos se usarán para el servicio diario, mientras que los blancos serán para los días de gala”.

A pesar del poco tiempo transcurrido desde la creación, vemos como Ahumada, con respecto a la uniformidad, era intransigente; quería que esta fuese perfecta, incluso en las más insignificantes de las prendas, como puede observarse en la siguiente Circular:

"SECCION CENTRAL.- Siendo una de mis primeras y más constantes atenciones, el que la Guardia Civil se presente con la mayor brillantez y policía, lo mismo en la corte y demás capitales, que en el camino más recóndito de España, y siendo uno de los más comunes abusos el de llevar siempre la capota o capote que todo lo encubre, hará V. S. observar para el uso de estas prendas en el Tercio de su mando las reglas siguientes.

1ª El capote o capota en la Caballería y en la infantería, sólo se usarán habitualmente, desde los meses de octubre a 1.° de Abril, desde que el sol se pone, hasta que haya salido.-

2ª En todo el año podrá usarse, cuando llueva, o nieve.-

3ª Aún en los meses de invierno, los días en que está el sol claro, bajo ningún pretexto se usara el capote ni capota, desde las diez de la mañana hasta las cuatro de la tarde, pues para el abrigo de los Guardias, tienen la chaqueta amarilla, que podrán usar siempre que quieran, debajo de la levita.-

Dios etc. Madrid 8 de Diciembre de 1845.El duque de Ahumada.- Sr. Jefe del... Tercio”

Con iguales fines, aunque dos años después, en otra Circular similar a la anterior, decía a los Jefes y Oficiales:

"SECCION CENTRAL.- Circular.- A fin de que en la prenda de abrigo de los Jefes y Oficiales del arma de mi cargo, haya la completa uniformidad en que siempre deben resaltar estas clases, servirán a V. de regla general las siguientes:

1º. Ínterin S. M. no se digne determinar un abrigo general para los Oficiales del Ejército, los del arma de mi cargo usarán del mismo que los Guardias, según el instituto a que correspondan de montado o a pie.

2°. Siempre que los Guardias usaren bajo las armas el capote o esclavina, la usaran igualmente los Jefes y Oficiales, sin permitirse gabán ni ninguna otra especie de abrigo.

3º. Fuera de las filas, o función del servicio sólo podrán llevar el capote o esclavina cuando llueva, o en los meses desde el 15 de septiembre hasta el 15 de abril, desde anochecido hasta las diez de la mañana.-

Dios guarde, etc. Madrid 30 de enero de 1847.- El Duque de Ahumada.- Sr. Jefe del... Tercio”.

A una consulta del Coronel Jefe del Primer Tercio de fecha 28 de noviembre de 1845, en relación a si el Sargento 1.° de la 6.ª Compañía don Enrique Ramos, que tiene el grado de Subteniente, debería usar el galón en el sombrero de plata o de hilo, Ahumada resuelve que "los Sargentos 1°s. que tengan el grado de Subtenientes o Alféreces, según el Arma a que pertenezcan, usen el galón y los bordados de los faldones de la casaca de plata, las charreteras y caponas sin el escudo e iniciales de oro, que usan los Oficiales del Cuerpo en la pala, y que lleven los de Infantería siempre el sable pendiente del tahalí de ante, y los de Caballería del cinturón, y de ningún modo ceñido, así como la mochila, siempre que lo verifiquen las demás clases de tropa".

Con fecha 28 de enero de 1846 ordenaba Ahumada que la fuerza de Caballería en su servicio a caballo, al mismo tiempo que usaban las botas de montar, deberían llevar con éstas el boca-botín, aun cuando usasen el pantalón azul. Y dos días después, para aquellos casos en que la fuerza de Caballería efectuase el servicio a pie, disponía:

“2ª SECCIÓN.- En el curso de los partes de servicio de las distintas provincias, he observado que en algunos puestos ocupados por la caballería, se decía que tal o cual servicio no había podido desempeñarse por hallarse más de un caballo enfermo, o darles algún descanso; pero deberá ser regla general, que en estos casos deban los Guardias de Caballería hacer el servicio a pie, con cuyo objeto se les armó, desde la institución del Cuerpo, con una carabina larga o fusil, recortado, que tiene todo el alcance necesario para el servicio, tanto dentro como fuera de las poblaciones; aunque debiendo para estos casos llevar el pantalón largo de paño, en lugar de la bota de montar.

Los Jefes de los Tercios darán sus instrucciones, para que nunca estén los caballos sino reunidos, y con el debido cuidado, mientras se presta este pasajero servicio, que no podrá pasar nunca de 12 horas, pues deberá reducirse al de patrullas, dentro o fuera de poblado, debiendo los comandantes de los puestos fijar el Guardia que ha de cuidar el caballo del que sale a hacer el servicio, exigiéndole la correspondiente responsabilidad.-

Dios etc. Madrid 30 de Enero de 1846. El Duque de Ahumada.- Sr. Jefe del... Tercio”.

Sin duda alguna, lo que más influyó en el ánimo de Ahumada para ordenar la sustitución de las iniciales G. C. en los faldones de las casacas fue que en la uniformidad del Cuerpo no existía signo alguno alusivo al Ejército. Así, por medio de la Real Orden de 27 de febrero de 1846, dispone que las iniciales fuesen cambiadas por los "castillos y leones", usados por el resto de las fuerzas militares:

“Excmo. Sr.- Confirmándose la Reina (q. D. g.) con lo manifestado por V. E. en comunicación de 25 del actual, ha venido en resolver, que las dos iniciales de G. C. puestas en los remates de los faldones de las casacas del Cuerpo del cargo de V. E., sean reemplazadas con los mismos castillos y leones, que usa el resto del Ejército.- Y de Real Orden lo digo a V. E. para su conocimiento y efectos consiguientes.-

Dios guarde a V. E. muchos anos.- Madrid 27 de febrero de 1846. Roncali.- Sr. Inspector del Cuerpo de Guardias Civiles”.

Por lo que respecta a la policía y aseo personal, Ahumada, además de lo que había dispuesto en el artículo 8.°, capitulo 1.°, de la Cartilla, recomendaba a los Jefes de Tercio que los guardias que tuviesen camas del Cuerpo "lavasen las sábanas cada quince días, y que cualquier rotura que se produjese en las mismas fuesen bien compuestas y entretenidas como si de su propiedad se tratase".

También aconsejaba que durante la estación estival era necesario que los guardias tuvieran el mayor cuidado en su aseo interior, "debiendo lavarse los pies una vez en semana y mudarse algo más a menudo de ropa interior que durante la época invernal", recomendando que todos los componentes deberían de proveerse de bolsas individuales de aseo.


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