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LOS XXXIII PRIMEROS AÑITOS DEL CÍRCULO AHUMADA

hervas

Antonio Mancera López es un “crack”, además de un gran amigo.

Y los “cracks” son gente valiente y de firmes convicciones. Tal vez por eso, el 29 de junio de 1988, año compuesto de elegantes números -mis favoritos- en el pasado siglo XX (doce letras, nada más y nada menos, cuenten, cuenten), Antonio se levantó más Guardia Civil que ayer pero menos que mañana. Y en vista de ello, junto con algunos amigos, decidió crear el Círculo Ahumada, Círculo de Amigos de la Guardia Civil.

El trabajo a lo largo de estos treinta y tres años (12 letras también, es curioso…) ha sido constante y progresivo en defensa de nuestra querida Benemérita.

Bueno, y no solo ha motivado con premios a Guardias Civiles de cualquier empleo y destino, sino también a periodistas, políticos, militares, intelectuales de todo tipo, etc., defensores de nuestra querida Benemérita.

Huellas del Círculo Ahumada hay por toda España y en gentes de toda condición. Bueno, de hecho, yo fui abducido por su patriotismo, su bonhomía y su gran sentido del honor. Y me siento muy orgulloso de pertenecer a tan noble institución, el Círculo Ahumada.

El lema de la Guardia Civil es inconfundible: “El Honor es mi Divisa”. Y claro, siempre surgen dudas semánticas, porque si fuésemos una-un-uno política-político-polítique a quien todos conocemos por su esmerada ignorancia, diríamos el honor – la honora – lo honoro. Y claro, eso querría decir que el honor es lo que a cada cual le zumbe.

¡Qué años más difíciles e ineptos nos está tocando vivir…!

En fin, corramos un “estúpido” velo y recalemos en la RAE, la Real Academia Española de la Lengua. Pues bien, según nuestra RAE el honor posee varias acepciones, todas ellas relacionadas de algún modo con la limpieza personal de corazón.

Vamos a ver las dos principales de ellas:

  • 1. Cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.
  • 2. Gloria o buena reputación que sigue a la virtud, al mérito o a las acciones heroicas, la cual trasciende a las familias, personas y acciones mismas de quien se la granjea.

Bueno, hay un montón de acepciones más, pero no guardan exactamente relación con el tema que nos ocupa, aunque todas derivan de estas dos primeras expuestas.

La Guardia Civil y el Círculo Ahumada las representan muy bien.

Decía el poeta y exmilitar francés (se salió del ejército con el grado de capitán, mosqueado por el tema de los cien mil hijos de san Luis), y además noble, Alfred de Vigny que “el honor consiste en hacer hermoso aquello que uno no está obligado a realizar”.

Traduzco para nuestro caso: uno no está obligado a ser Guardia Civil ni a pertenecer al Círculo Ahumada, pero sus convicciones de patriotismo, ayuda a los necesitados y promoción de la grandeza, la libertad y la paz de España te llevan a aceptar el Honor, con mayúscula, como forma de vida. Y eso lo tuvo claro mi querido Antonio Mancera López desde la cuna, como tantos otros, entre los que cabe destacar al fundador de la Benemérita, el Duque de Ahumada, por encima de todos ellos.

Su fisiología le impidió a Antonio ser Guardia Civil, que era su máxima ilusión, pero lo que ha hecho, junto con otros muchos, es tan grande, que todos se merecen el reconocimiento de nuestra querida España y su Guardia Civil.

Porque ellos son como nuestros Guardias y poseen todos sus valores.

Yo creo que no les falta ninguno. Ojalá y todo el mundo fuera como ellos. Poseen un gran espíritu de sacrificio, que les lleva muchas veces a olvidar sus propios intereses a favor de los de la Guardia Civil.

Siempre admiré a aquellos guardias que no sabían de horas ni de libranzas, siendo un verdadero ejemplo para todos.

Yo he visto a Antonio agobiado, luchando por la promoción de alguna idea en pro de la Guardia Civil, dedicado en cuerpo y alma a ello, sin tiempo para si mismo.

La lealtad del Circulo Ahumada, como la de la Guardia Civil, está fuera de toda duda. Realmente los socios son un ejemplo de amor a la Patria y a la Justicia, por encima de cualquier interés personal. Uno debe ser fiel a muchas cosas, entre las que destacan básicamente cuatro: su familia (no como este canalla que parece haber matado a sus hijas recientemente), su patria (porque en el amor a la patria está la esencia de la dignidad y la decencia), la moral (que no es algo que uno se inventa, sino que es la base de la convivencia y la felicidad; los inmorales o amorales jamás serán felices) y la generosidad (¿qué pasaría si el egoísmo se apoderase de los demás cuando nosotros fuéramos los necesitados…?). Y la austeridad preside todos sus actos.

Decía Don Quijote que “a quien se humilla Dios le ensalza” (cap. 11, 1ª parte) y también “más vale buena esperanza que ruin posesión” (cap. 65, 2ª parte).

Pues eso, que no es más quien más tiene, sino quien menos necesita. No es importante en la vida tener cosas materiales, sino saber disfrutarlas en beneficio de todos. ¿Qué pasaría si el Círculo Ahumada no diera reconocimientos y premios?

Pues como dicen en mi pueblo: una “tontá”. Porque una tontería es discutible, pero una “tontá” es tajante y contundente.

La disciplina es el gran valor de la Guardia Civil y tratamos de que lo sea también en el Círculo Ahumada.

Volvamos al Quijote: “no hace menos el soldado que pone en ejecución lo que su capitán le manda que el mesmo capitán que se lo ordena” (cap. 13, 1ª parte).

Pues eso, mándanos, amigo Antonio, que obedeceremos con mucha soltura y agilidad. Obedecer es un honor cuando quien manda nos da ejemplo y cuando el objetivo es el bien común. Para ser un buen Guardia Civil hay que ser abnegado y también para ser un digno socio del Círculo Ahumada.

La disposición para las tareas, el estímulo de superarse uno a sí mismo constantemente, la responsabilidad de todo aquello que se nos encomienda es una norma de vida en la Benemérita.

Nosotros en el Círculo no llegamos a tanto, pero vamos tras ello.

Decía Horacio que “cuanto más se niegue uno a sí mismo, más recibirá de los dioses”. También lo dice Jesús en el Evangelio, que hemos de negarnos a nosotros mismos, cargar con nuestra cruz y seguirle. Si, hay que estar dispuesto siempre a hacer el bien y no a figurar por ello.El espíritu benefactor define al Guardia Civil. Por algo se le llama la Benemérita a la institución.

Eso es lo que nos transmiten a todos los socios del Círculo Ahumada quienes nos dirigen. Si se puede ayudar, se ayuda y si no se puede, también, o al menos se intenta. Siempre que tengamos un problema, ahí estará nuestra Guardia Civil para echarnos una mano.

Esto se demuestra en la diversidad de tareas de la Guardia Civil: seguridad, tráfico, medio ambiente, mar, aire… La Guardia Civil no rechaza ninguna tarea de las que se le encomiendan.

Y eso lo reconoce nuestro Círculo Ahumada en todas sus valoraciones.

Podríamos seguir así hasta casi el infinito, pero en este caso haremos caso a San Agustín de Hipona, cuando en apoyo al Papa Inocencio I, condenando la herejía de Pelagio, pronunció la siguiente frase: “Roma locuta causa finita” (Roma ha hablado, el caso está cerrado), recogida en el sermón número 131, de fecha 23 de septiembre de 417.

No valen desviaciones de la verdad. Aplíquense el cuento quienes deban, que no es precisamente el Círculo Ahumada.

En fin, 33 años de Círculo Ahumada, toda una vida.

Bien, pues adelante, que siempre quedará mucho por hacer.

Ánimo y a por otros treinta y tres.

Francisco Hervás Maldonado

Coronel Médico (r)

Socio de Honor del Círculo Ahumada


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