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El futuro incierto de la Guardia Civil

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Imaginemos a dos guardias civiles sentados en el coche patrulla, uno de ellos, pensativo, con la mirada perdida piensa en voz alta: “Me temo que vamos hacia el fin de la Guardia Civil tal y como la conocemos”. El otro, mirando indiferente por la ventanilla del vehículo le responde: “Parece que va a llover”.

Dicen que Winston Churchill escuchó una vez cómo un joven parlamentario, durante una sesión en el Parlamento británico, señalaba a la oposición y decía: “Esos son nuestros enemigos” cuentan que entonces el veterano estadista inglés se volvió hacia su compañero y contestó: “Nuestros adversarios están enfrente, nuestros enemigos atrás”, refiriéndose a los miembros de su propio partido.

De Francisco Villamartín (1848-1872), a la sazón comandante y tratadista militar es la frase, “Desgraciado país aquel que hace odiosa la carrera de las armas, aquel que alquila los ejércitos en los días de peligro, aquel que los degrada nutriendo sus filas de hombres sin virtudes ni patriotismo, aquel que con su menosprecio mata el honor militar y ahoga las nobles ambiciones”.

Hagamos un pequeño juego de imaginación sobre estas reflexiones, y trasladémoslas a la actualidad de la Guardia Civil y nos daremos cuenta de la realidad que rodea en estos difíciles momentos al Cuerpo, de quienes son nuestros adversarios y nuestros  enemigos y donde están, de quienes y desde donde se menosprecia el trabajo ejemplar de los guardias civiles y quienes y desde donde se degrada los principios y valores con los que se nos reconoce, de cómo, una vez más, y a pesar de los obstáculos, algunos colocados desde el propio Gobierno, la Guardia Civil como Institución y los guardias civiles como su valor más destacado, siguen comportándose de forma ejemplar, manteniendo firme la vocación de servicio, la lealtad institucional, el espíritu benemérito de sus integrantes y los principios y valores que son reflejo de la institución ante la sociedad y que demuestran cada día.

Es hora de luchar por nuestra identidad y nuestro futuro y eso solo se consigue con implicación rebatiendo las mentiras sobre nuestro Cuerpo y nuestra Historia. Por ejemplo la mentira, así con todas las letras, que dice que Policía Nacional es el cuerpo policial a nivel nacional más antiguo de España, como digo esto es una aseveración falsa, una mentira vamos, ya que lo que no nos dicen es que la Policía fue disuelta a mediados del siglo XIX por corrupta, tal y como suena, veinte años después de su disolución, cuando ya la recién creada Guardia Civil se había consolidado en todo el territorio nacional y volvía a reinar la paz social en España, volvieron a crearse en las grandes ciudades unidades de policía, lo que hace que sea en realidad la Guardia Civil el cuerpo policial a nivel nacional más antiguo de nuestro país, con 177 años de existencia continuada, con los mismos fines, principios, valores y por supuesto nombre.

El político crea problemas donde no los hay, para buscar soluciones imposibles, existe una campaña para hacer que se tambalee y caiga toda nuestra estructura, con el fin de hacer creer y engañar a la opinión pública, a la sociedad española, de que, cuando se produzca el colapso, era necesario un cambio en la Guardia Civil y en el modelo policial español.

SI volvemos a hacer un ejercicio de imaginación recordando las palabras de Blas de Lezo “Una nación no se pierde por que unos la ataquen, sino porque quienes la aman no la defienden”, trasladadas a nuestra Institución, veremos que quienes tienen que defender a la Guardia Civil, no lo hacen, bien porque no quieren, porque no pueden o porque no saben. Y así, por decisiones políticas de quienes nos quieren mal, por ataques de mediocres que no aceptan la excelencia de la Guardia Civil, por enfrentamientos internos de quienes deben velar por el futuro de los agentes y por ende de la propia Institución o por desgana o desidia de quienes deberían al menos quererse y valorar un poco lo que significa ser guardias civiles, se nos relega para que no destaquemos y para que la Guardia Civil no tenga presencia en órganos de decisión en el Ministerio de Interior, ni en el de Defensa, a pesar de nuestra doble dependencia.

La Guardia Civil debería estar presente en la Secretaría de Estado, concretamente en la Dirección General de Coordinación de Estudios, que debería seguir teniendo su estatus técnico y no político y mantener Guardia Civil el puesto que ha venido ocupando durante más de 30 años de forma ejemplar y que ahora al pasar a ser una Dirección General correspondería a un oficial general.

También debería tener el Gabinete del ministro de Interior un oficial general del Cuerpo como asesor, ya que mantiene otro tipo de asesores de Policía Nacional del mismo nivel, resulta curioso y no es de recibo que el único guardia civil dentro del Ministerio de Interior con nivel 30, sea un agente con empleo de guardia civil puesto a dedo por Podemos en la DGT, sin experiencia cualificada, que en ningún caso representa, y así lo ha demostrado en su faceta de diputado, a la Guardia Civil y mucho menos a los guardias civiles, ni va a defender a la Institución dentro del Ministerio, más bien al contrario.

En cuanto al Ministerio de Defensa, tampoco hay presencia de Guardia Civil en muchos órganos operativos, por ejemplo, en el Mando de Operaciones, donde debería haber al menos un general de brigada como asesor del teniente general o del almirante al frente del mando de Operaciones, ya que este tipo de operaciones, como la desarrollada en Afganistán, coordinada por el Mando de Operaciones de la Defensa, donde hay misiones especificas relacionadas con las policías de esos países y con protección civil, es la Guardia Civil quien asume en este tipo de misiones, por poner un ejemplo, de Guardia Civil depende la formación de las policías en estos países.

Tampoco hay presencia de Guardia Civil en la estructura orgánica del Ministerio de Defensa, del que la Guardia Civil depende en cuanto a personal y ascensos y donde Tierra, Mar y Aire, así como los Cuerpos Comunes si mantienen representantes, oficiales generales, en distintas áreas y subdirecciones generales, en este caso la Guardia Civil debería estar presente al menos en el área de personal.

Por lo tanto y resumiendo, tanto en el Estado Mayor de la Defensa y concretamente en el Mando de Operaciones, así como en la Subsecretaría de Defensa, que asume todo el tema de personal y ascensos, se debería crear al menos un puesto nivel 30, para un representante de la Guardia Civil con empleo de oficial general, como ocurre con el resto de las Fuerzas Armadas y Cuerpos comunes.

Para terminar, volvamos a hacer un ejercicio de imaginación y traslademos las palabras de Blas de Lezo “No podemos ser inferiores a nuestros antepasados, quienes también dieron la vida por la religión, por España y por el rey, ni someternos al escarnio de las generaciones futuras que verían en nosotros los traidores de todo cuanto es noble y sagrado”, a la Guardia Civil, no podemos permitirnos ser inferiores a nuestros antepasados, a nuestros veteranos, a nuestros caídos en acto de servicio, a todos los que un día formaron parte y engrandecieron a la Guardia Civil, ni podemos ser los traidores de todo lo noble de nuestra benemérita Institución, permitiendo que nos lo quiten o nos releguen de nuestras atribuciones, policiales y militares.

No debemos olvidarnos de lo importante que es para nuestro futuro, defender la identidad y por ende el futuro próximo de la Guardia Civil. Un compañero, comentando lo que estamos viviendo, me decía que a este paso nuestro Cuerpo no llegaría a cumplir los 200 años, no lo permitamos.

Antonio Mancera Cárdenas

Guardia Civil (r)

Director Benemérita al Día


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