El Ejército logra los medios para defender la soberanía del Estrecho que pidió tras la crisis con Rabat

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El Ejército de Tierra ya ha logrado los medios que solicitó a principios de junio, en plena crisis diplomática con Rabat, para defender la soberanía de los enclaves españoles próximos a Marruecos. Tras salvar los pertinentes procesos de una licitación pública, el cuerpo militar por fin podrá blindar las comunicaciones en la zona, imprescindible para proteger los islotes y peñones que el reino alauí reclama como propios. Un informe del Ejército alertaba de los “problemas” de control territorial que supondría no incorporar estos medios, tal y como adelantó Vozpópuli.

Las Fuerzas Armadas cumplen con una serie de misiones permanentes para salvaguardar la integridad y soberanía de los islotes y peñones españoles ubicados al norte de Marruecos. En la memoria quedan episodios como el de Perejil, en verano de 2002, cuando militares del reino alauí tomaron el islote de soberanía española, en un contexto de grave crisis y que el Gobierno de José María Aznar resolvió con una intervención militar.

Marruecos escenificó en ese episodio su reclamación de soberanía sobre los islotes y peñones españoles en el Estrecho de Gibraltar. Con el paso de los años, Rabat mantiene esa reivindicación. Y el Ejército de Tierra, en un documento fechado el 26 de mayo de este año, advirtió de que “una mala comunicación en esta zona supone poner en peligro la soberanía de dichos territorios”. La explicación consta en un documento desvelado por este diario y firmado tras la entrada de 10.000 personas a Ceuta desde Marruecos por vías irregulares.

La petición del Ejército

En concreto, el Ejército de Tierra solicitaba la instalación de tres mástiles para antenas en los centros de telecomunicaciones ubicados en la isla de Isabel II y en los peñones de Alhucemas y Vélez de la Gomera. La primera se integra en las Islas Chafarinas, a escasos 3,5 kilómetros de la costa de Marruecos. El peñón de Alhucemas dista 700 metros del reino alauí, mientras que el de Vélez de la Gomera está directamente unido por un istmo. Todos ellos son protegidos por las Fuerzas Armadas.

La cobertura de la zona es “difícil de controlar” debido a su “naturaleza geográfica”, a tenor de las valoraciones que realizaba el Ejército de Tierra en su informe. Por eso era imprescindible instalar unas torres que garantizasen una “buena comunicación” en la región. De no hacerlo, su soberanía podría estar en riesgo.

Tras esas explicaciones el Ejército abrió una subasta pública para que empresas privadas presentasen sus ofertas para cumplir con las exigencias planteadas. En concreto, se requería que los tres mástiles tuvieran una altura mínima de nueve metros cuando estuviesen desplegados y contasen con mecanismos automáticos y manuales para su elevación. También que soportasen un peso mínimo de 150 kilos en punta y resistir las inclemencias meteorológicas de la zona.

Tras los pertinentes procesos burocráticos y superar todas las fases de la licitación, el Ejército por fin adjudicó el procedimiento este 21 de julio a la empresa Hispamast SL, por un importe total de 129.886,37, impuestos incluidos. Fue la única empresa que presentó una oferta, de acuerdo a la información disponible en la Plataforma de Contratación. La firma tendrá 60 días naturales a contar desde la formalización del contrato para suministrar al Ejército los mástiles de antenas para blindar las comunicaciones en el Estrecho.

La soberanía española

La instalación de los mástiles no es el único episodio en que los enclaves españoles ubicados en el Estrecho de Gibraltar han acaparado el foco informativo recientemente. El Ejército de Tierra publicó en el BOE que exhumaría los restos mortales de 54 españoles que estaban enterrados en cementerios de Vélez de la Gomera y Alhucemas. A pesar de que en algunos espacios se debatió sobre la posibilidad de que este fuese el primer paso en una hipotética cesión de su soberanía a Marruecos, la verdadera razón del traslado de los restos a Melilla se debe al mal estado de los camposantos donde ahora permanecen enterrados: el desgaste con el paso del tiempo y su posición amenazan riesgo de derrumbe al mar.

El Ejército de Tierra mantiene una fuerza rotatoria pero constante en estos puntos para defender su soberanía. A esos despliegues hay que sumar la misión permanente de la Armada Española en la región, que patrulla las aguas entre España y Marruecos con diversos buques de su flota.

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