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Días excelentes para observar Marte y Mercurio

astronomia

Los atardeceres de este fin de semana, y los días siguientes, nos ofrecen una buena oportunidad para observar al esquivo Mercurio. Además, Marte nos obsequia con su bello brillo anaranjado durante la primera parte de la noche.

LOS PLANETAS MÁS PEQUEÑOS

A mediados de mes hemos despedido a Júpiter y Saturno, según se acercaban más y más a los fulgores del atardecer, y ya están demasiado próximos a la línea de mirada al Sol como para ser visibles a simple vista. Además, cada día que pasa tenemos más dificultades para ver a Venus que se encuentra progresivamente más bajo en los amaneceres.

Para poder seguir disfrutando del curso de los planetas en el firmamento, todavía nos quedan Marte y Mercurio. Pues, aunque se trate de los planetas más pequeños del sistema solar, se encuentran ahora en muy buenas condiciones visuales para su observación.

MARTE EN COMPAÑÍA

Marte es visible durante la primera parte de la noche. Podemos buscarlo tras el atardecer bien alto sobre el horizonte sureste. La Luna creciente pasó cerca del planeta rojo los días 20 y 21 de enero. El domingo 24 ambos astros estarán ya bien separados, con la Luna gibosa en Taurus y Marte pasando al norte de Cetus (la Ballena).

La escena en esa zona del cielo atraerá nuestra mirada tanto por la Luna y Marte como por las estrellas sumamente brillantes de esta región del cielo: la rojiza Aldebarán en Taurus, Capella -un poco más alta- en Auriga y, bajando hacia el horizonte, la magnífica constelación de Orión encabezada por Betelgeuse.

Quienes dispongan de unos buenos prismáticos o un pequeño telescopio podrán admirar además el discreto brillo del lejano Urano, cerca del disco anaranjado de Marte. Urano es un planeta muy grande, su diámetro (50.700 kilómetros) es 7,5 veces mayor que el de Marte. Sin embargo, desde la Tierra, Urano se encuentra ahora 14,6 veces más lejos que Marte (Marte a 205 millones de kilómetros y Urano a 3.014 millones de kilómetros). Por eso Marte aparece muy brillante, mientras que Urano, con un brillo 120 veces más débil, apenas puede distinguirse a simple vista.

EL PLANETA QUE COPÉRNICO NUNCA VIO

Se repite a menudo que Copérnico se lamentaba en su lecho de muerte de no haber podido ver nunca al planeta Mercurio. Aunque tan sólo se trate de una leyenda, alimentada por una deficiente traducción de uno de sus textos, esto nos da una idea de las dificultades para observar al pequeño planeta rocoso, en particular desde las orillas del Vístula, donde nació y vivió el genio polaco durante gran parte de su vida.

Afortunadamente, estos días tenemos desde España una magnífica ocasión para observar al escurridizo planeta. La luz amarillenta de Mercurio brillará por el sudoeste justo después de la puesta de sol. Para localizarlo, es importante buscar un lugar de observación con el horizonte oeste bien despejado de obstáculos y, por supuesto, de nubes. Y conviene no dejar pasar el tiempo desde la puesta de sol y mirar hacia esa parte del horizonte a partir de las 18h40m (hora peninsular). El esquivo planeta permanecerá visible apenas una hora, pues se esconderá por el oeste, siguiendo muy de cerca la trayectoria del Sol, a eso de las 19h30m, aproximadamente.

MÁXIMA ELONGACIÓN

Estas condiciones favorables son debidas a que Mercurio se encuentra ahora a la máxima separación angular posible (algo más de 18 grados) de la línea de mirada al Sol. Los astrónomos decimos que se encuentra en su 'máxima elongación este'.

Recordemos que Mercurio es un planeta 'interior', es decir, que tiene su órbita contenida dentro de la de la Tierra. Situados en nuestro planeta, podemos imaginar a Mercurio pasando por delante del Sol hasta alcanzar una posición extrema, a nuestra derecha, y luego lo volveremos a ver acercarse al Sol para pasar por detrás, y aparecer por la izquierda hasta llegar a alcanzar otra posición extrema por ese lado izquierdo, y así sucesivamente. Esas posiciones extremas son las elongaciones máximas.

Si la atmósfera lo permite, aprovechemos estos bellos atardeceres invernales para observar estos dos pequeños planetas. Además, la Luna llena tendrá lugar el día 28 de enero en Cáncer, ofreciéndonos otro bonito espectáculo celeste, sobre todo en aquellos lugares en los que la nieve haya cubierto el paisaje y el reflejo de la luz lunar contribuya a iluminar la noche de manera que puede llegar a parecer sobrenatural.

Rafael Bachiller es director del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional) y académico de la Real Academia de Doctores de España.


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