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Momias de babuinos egipcios para descubrir dónde estaba el legendario país del Punt

un babuino policia ayuda a atrapar a un ladron relieve procedente de saqqara

Los científicos han estudiado las momias de babuinos descubiertos en templos y tumbas del antiguo Egipto y las ha comparado con la de los babuinos modernos para conocer el lugar exacto en el que se encontraba el legendario país del Punt, un importante socio comercial de los egipcios y donde los egipcios se abastecían de artículos de lujo.

El Punt, una tierra legendaria cuyo nombre evoca exotismo, fue un importante socio comercial del Antiguo Egipto durante al menos 1.100 años. Ese territorio fue una fuente importante de artículos de lujo, incluidos incienso, mirra, oro, pieles de leopardo y babuinos vivos. Tal fue su importancia que, por ejemplo, los relieves que decoran el templo funerario de la reina Hatshepsut (1479-1458 a.C.) en Deir el-Bahari recrean una expedición comercial enviada por la soberana a ese lejano país para traer a Egipto productos tan exóticos como monos, jirafas y árboles de incienso. También en un yacimiento llamado Mersa (Wadi Gawasis), situado en la costa egipcia del mar Rojo, los arqueólogos Kathryn Bard y Rodolfo Fattovich, de la Universidad de Boston, encontraron durante sus excavaciones, llevadas a cabo en el lugar entre 2001 y 2011, una inscripción de piedra de 2.800 años que documentaba un viaje al lejano Punt.

EL MISTERIO DEL LUGAR EXACTO DONDE ESTABA EL PUNT

Ubicado en algún lugar de la región sur del mar Rojo en África o Arabia, los estudiosos han debatido sobre la ubicación geográfica de este misterioso territorio durante más de 150 años. Ahora, un nuevo estudio que rastrea los orígenes geográficos de algunos babuinos momificados hallados en Egipto ha descubierto que estos animales provienen de una amplia región que incluye los modernos territorios de Etiopía, Eritrea, Dijbouti, Somalia y Yemen, lo que ofrece una nueva perspectiva sobre la ubicación del país del Punt. Los resultados de este estudio, publicados en eLife, también demuestran la gran capacidad náutica de los antiguos egipcios. Un equipo interdisciplinar de investigadores del Dartmouth College,en New Hampshire (Estados Unidos), incluidos primatólogos, egiptólogos, geógrafos y geoquímicos, ha estudiado la composición de isótopos de los babuinos descubiertos en templos y tumbas del antiguo Egipto, y la ha comparado con la de los babuinos modernos que viven en el África oriental y el sur de Arabia.

"La navegación de larga distancia entre Egipto y Punt, dos entidades soberanas, fue un hito importante en la historia de la humanidad porque impulsó la evolución de la tecnología marítima. El comercio de artículos de lujo exóticos, incluidos los babuinos, fue el motor de las primeras innovaciones náuticas. Muchos académicos ven el comercio entre Egipto y el Punt como el primer paso marítimo largo en una red comercial conocida como la ruta de las especias, que continuaría dando forma a las fortunas geopolíticas durante milenios. Otros académicos lo expresaron de manera más simple, describiendo la relación Egipto-Punt como el comienzo de la globalización económica. Los babuinos eran fundamentales para este comercio, por lo que determinar la ubicación del Punt es importante. Durante más de 150 años, el Punt ha sido un misterio geográfico. Nuestro análisis es el primero en mostrar cómo se pueden utilizar los babuinos momificados para esclarecer este duradero debate", ha explicado Nathaniel J. Dominy, profesor de Antropología en el Darmouth College.

LA HUELLA DEL AGUA

Los antiguos egipcios veneraron a los babuinos a lo largo de toda su historia, y la evidencia más antigua de ello data de 3000 a.C. Se trata de una estatua que representa a uno de estos simios y que lleva inscrito el nombre de Narmer, el primer faraón de Egipto. Los babuinos fueron incluso deificados, ya que se les consideraba manifestaciones vivas de Toth, un dios asociado con la Luna y la sabiduría. El macho de una especie de babuino, el Papio hamadryas (el babuino sagrado), a menudo se ha representado en pinturas murales y en estatuas en posición sedente, con la cola doblada hacia la derecha de su cuerpo. De esta especie eran los babuinos momificados en esa misma posición, y que fueron enterrados con un sudario de lino cuidadosamente envuelto alrededor de sus extremidades y cola. Otra especie, el Papio anubis (el babuino oliva), también fue momificada, pero su tratamiento funerario reflejaba mucho menos cuidado.

Pero los babuinos no surgieron de forma natural en el paisaje egipcio, sino que llegaron allí fruto del comercio exterior. El estudio se ha centrado en algunos babuinos momificados del Reino Nuevo (1539-1077 a.C.), conservados en el Museo Británico, y en algunos especímenes del período ptolemaico (305-30 a. C.) del Museo Petrie de Arqueología Egipcia del University College de Londres. Además, los autores examinaron los tejidos de 155 babuinos de 77 ubicaciones distintas del este de África y el sur de Arabia. El equipo midió las composiciones de isótopos de oxígeno y estroncio, y empleó una técnica conocida como mapeo isotópico para estimar los orígenes geográficos de los animales.

El estroncio es un elemento químico que se encuentra en el lecho rocoso y que es específico de una ubicación geográfica concreta. A medida que este material se va erosionando, el suelo y el agua lo absorben y entra en la cadena alimentaria. Cuando los animales beben agua y se alimentan de plantas, sus dientes, pelo y huesos obtienen una firma geográfica que refleja dónde han vivido en el pasado y más recientemente. Los babuinos tienen que beber agua todos los días, por lo que sus cuerpos reflejarán la composición de oxígeno del agua en el paisaje en el que habitan. El esmalte de los dientes de un animal adulto refleja la composición de estroncio única de su entorno cuando los dientes se formaron en sus primeros años de vida. Por el contrario, el pelo y los huesos tienen firmas isotópicas que reflejan los meses (pelo) o los años (huesos) anteriores de comportamiento dietético. Del mismo modo que el estroncio, las composiciones de oxígeno (específicamente, los isótopos) del agua también pueden variar según la ubicación geográfica, pero los investigadores creen que los datos de los especímenes en esta categoría no son concluyentes y sólo reflejan valores específicos de Egipto.

 EL ORIGEN DE LOS BABUINOS

Los resultados del estudio demuestran que los dos babuinos momificados de la especie P. hamadryas del Reino Nuevo (clasificados como EA6738 y EA6736), conservados en el Museo Británico, nacieron fuera de Egipto. Lo más probable es que procedieran de alguna zona de Eritrea, Etiopía o Somalia, lo que limitaría la ubicación geográfica del país del Punt. Los datos sugieren que EA6736 debió de haber muerto poco después de llegar a Egipto, ya que los análisis indican que su esmalte y pelo no tuvieron tiempo suficiente para adquirir la firma local de oxígeno del agua potable. Cinco ejemplares momificados de P. anubis del período ptolemaico reflejaron en cambio niveles de estroncio que son consistentes con un origen egipcio, lo que ha hecho pensar a los investigadores en la existencia de un programa de cría en cautiverio de babuinos en esa época, posiblemente radicado en Menfis, la antigua capital del Bajo Egipto, situada al noroeste de el mar Rojo.

Como explican los investigadores en el estudio, la ubicación estimada del exótico país del Punt sigue siendo provisional, pero el papel que jugaron los babuinos en la red comercial del mar Rojo y su distribución geográfica sí que resulta fundamental para comprender los orígenes históricos del comercio marítimo internacional.


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