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DISCURSO DEL TENIENTE CORONEL JEFE DE LA COMANDANCIA DE LA GUARDIA CIVIL DE BURGOS EN EL DIA DEL PILAR 2021

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Ilustrísimo Sr. Subdelegado del Gobierno de España en Burgos, Excelentísimas e Ilustrísimas Autoridades Civiles y Militares, Oficiales, Suboficiales, Cabos y Guardias Civiles, Señoras y Señores.

Hoy, hace exactamente 2 años nos encontrábamos celebrando nuestra Patrona, en la plaza del Rey San Fernando, con motivo del 175 aniversario de la creación de la Guardia Civil. Recuerdo que fue una mañana soleada; los edificios estaban engalanados con nuestra bandera; había bastante gente, alegre, curiosa, expectante; y nuestra Catedral lo observaba todo, bella e imponente como siempre. En el 2021 cumpliría 800 años, y teníamos la firme intención de repetir aquello, como homenaje postrero a un año que se preveía cargado de eventos conmemorativos. Entonces, nada hacía presagiar los negros nubarrones que se cernían sobre todos nosotros.

Apenas unos meses después, desde China llegaban confusas noticias de un nuevo virus que podía afectar mortalmente a los seres humanos. Nos sentíamos seguros. Al fin y al cabo, la Humanidad ha alcanzado un nivel tecnológico que puede lograrlo casi todo. Y además el origen estaba muy lejos, así que no parecía previsible que nos afectase. Por desgracia, el COVID apareció en nuestras vidas, y aquello lo cambió todo. Las actividades públicas desaparecieron, la mayor parte de los trabajos quedaron paralizados, o se realizaban desde los respectivos domicilios. Las calles se mostraban desiertas, sin presencia humana. Por las carreteras sólo circulaban camiones y furgonetas que conformaban un tráfico inusualmente bajo. A vista de helicóptero, la provincia parecía el escenario de una película apocalíptica, pero aquello era una pesadilla, y era muy real.

El virus arrasó con la actividad económica, causando el desplome de las bolsas mundiales. Colapsó los hospitales y centros de salud. Arrasó con las residencias de nuestros mayores, y nos arrebató miles de vidas.

La situación era dramática, pero había que seguir adelante. Para lograr este objetivo, la Guardia Civil hicimos lo que hemos aprendido a lo largo de nuestros 177 años de historia; lo que nos sirvió anteriormente para enfrentarnos al bandolerismo, a las distintas guerras, o al terrorismo. Hicimos lo que mejor sabemos hacer, adaptarnos a la nueva situación, y tratar de ser útiles a nuestros ciudadanos. Desde el primer momento, se impartieron instrucciones de actuación muy claras a nuestro personal, conformando los servicios con parejas fijas de compañeros para disminuir la probabilidad de contagio. Se reforzó nuestra central de recepción de llamadas para atender avisos y resolver dudas. Se volcó toda la capacidad operativa en el control de las medidas establecidas. Nuestros compañeros de todas las especialidades, pausaron temporalmente sus cometidos habituales como Tráfico o SEPRONA, centrándose en la nueva situación. Se inició una campaña de comunicación directa con alcaldes y alcaldesas, para servir de apoyo a cualquiera que pudiera necesitarlo. Se comenzó a mantener contacto frecuente con personas que vivían aisladas, o en localidades con muy poca población. También se ha contactado periódicamente con los responsables de residencias y centros de mayores. Se ha distribuido material de todo tipo a quienes lo necesitaban, y se han realizado miles de actividades en favor de nuestra ciudadanía.

Durante todo este tiempo, hemos presenciado muchas conductas positivas y otras negativas. Es cierto que hay personas que se han comportado de manera insolidaria, acaparando recursos de forma excesiva cuando era innecesario, aprovechándose de la escasez para obtener un mayor beneficio, burlando el cumplimiento de las normas, negando la realidad, difundiendo falsas noticias e incluso teorías conspiratorias de lo más variado. Algunos de estos comportamientos son sancionables legalmente, y hemos actuado contundentemente siempre que nos los hemos encontrado. Otras de estas conductas, no tienen reproche legal, pero sí ético, y a quienes se han comportado de manera insolidaria quiero invitarles a una reflexión profunda y sincera. Como miembros de una sociedad, no hay nada más valioso que sentirse aceptado e integrado en la misma, y estas actitudes egoístas, únicamente nos alejan del grupo.

Afortunadamente, ha habido infinitamente más ejemplos de actuaciones solidarias por parte de la ciudadanía. Enumerarlos sería imposible, y muchos de ellos los hemos podido ver públicamente a través de los medios de comunicación. En lo que a la Guardia Civil respecta, ha sido enorme el número de personas que se acercaban a nosotros ofreciéndonos mascarillas o gel hidro-alcohólico, incluso al principio de la crisis, cuando había escasez de todo.

El virus no está totalmente derrotado, pero sí parece mostrar síntomas de debilidad, gracias sobre todo a la fantástica labor de nuestros sanitarios, y también de los científicos que han conseguido crear las vacunas contra la enfermedad.

Ahora toca reflexionar sobre lo ocurrido, y extraer las lecciones aprendidas para estar mejor preparados en el futuro. Durante esta crisis mundial, descubrimos que la seguridad nunca es absoluta. Que somos más vulnerables de lo que creemos. Que hay profesionales que habitualmente pasan desapercibidos, pero sin su trabajo, apenas podríamos sobrevivir unos días. Que los besos, los abrazos, o el simple hecho de vernos la cara, son lujos que no valoramos lo suficiente. Descubrimos que la salud de la familia y de nuestro entorno afectivo, tiene un valor incalculable. En definitiva, redescubrimos que somos humanos.

Celebramos hoy con alegría nuestra Patrona. No como hubiésemos querido, de nuevo en la plaza del Rey San Fernando, como homenaje al VIII Centenario de nuestra catedral, pero ya habrá ocasión de volver a ofrecer este acto a toda la población de Burgos. En este día tan señalado para nosotros, quiero felicitar a todos los Guardias Civiles, deseándoles que disfruten de una excelente jornada con sus familias y amigos. Ha sido algo más de un año y medio muy duro, y todos los componentes de la Comandancia de la Guardia Civil de Burgos, se han comportado de manera ejemplar. Lejos de arredrarse frente al virus, comprendieron que la situación era crítica y que debíamos trabajar en equipo y de forma muy intensa, y con esa filosofía hemos trabajado durante todo el tiempo. Creo que hemos logrado el objetivo inicial de ser útiles. Hemos percibido el cariño y el respeto de la gente. Y también creo que esta desgraciada experiencia, nos ha hecho más fuertes como Institución. Han sido de mucha utilidad todos nuestros valores tradicionales, aquellos que el Duque de Ahumada nos enseñó. Nos hemos mantenido serenos en el peligro, y hemos sido ese pronóstico feliz para el afligido, que reza en nuestra cartilla.

En esta difícil tarea de superar la pandemia, desde la Guardia Civil hemos apoyado a nuestros sanitarios que están en primera línea. Pero ha habido muchos más colectivos que lo han dado todo por la sociedad y que merecen un público agradecimiento, como son las residencias de mayores, el resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, las Fuerzas Armadas, Protección Civil, los sectores del transporte y del comercio y otros muchos colectivos que han seguido prestando sus funciones para evitar el colapso social. A todos ellos, muchas gracias.

A quienes hoy hemos condecorado, os quiero dar mi más sincera Enhorabuena. Esta recompensa es el fruto de vuestro trabajo y actitud, y espero que os anime a continuar con el mismo empeño y tesón en el futuro. Suponéis un ejemplo de sacrificio y esfuerzo para todos nosotros. También quiero agradecer a aquellas personas e Instituciones que han tenido un comportamiento excepcional con la Guardia Civil durante la pandemia. Hoy os hemos entregado a dos de vosotros una sencilla placa con la que únicamente pretendemos dejar constancia de nuestro sincero agradecimiento por vuestra colaboración desinteresada.

Quiero dirigirme a nuestros veteranos, a quienes nos precedieron. Fuisteis vosotros y el esfuerzo que dedicasteis, quienes conseguisteis elevar el prestigio de la Guardia Civil. Escribisteis importantes páginas en la historia del Cuerpo, y nos servís de guía y modelo a seguir. El uniforme que vestimos es un vínculo que nos unirá para siempre, y esta unión se ve reforzada en días como la celebración de nuestra Patrona.

A nuestras familias quiero decirles que una vez más, habéis sabido estar a la altura de las circunstancias. Nuestro servicio se ha prestado mayoritariamente en la calle, y eso suponía un riesgo añadido de posible contagio, al llegar a casa. Por otro lado, hay quienes tienen su familia fuera de la provincia de Burgos, y han estado varios meses sin poder visitarla. Pero nuestras familias han comprendido que la labor que hacemos era muy necesaria, y nos han apoyado siempre, constituyendo un soporte imprescindible. A todas ellas quiero daros las gracias por estar a nuestro lado, incluso en las situaciones más difíciles como la que nos ha tocado vivir.

Deseo finalizar mis palabras, recordando a todas aquellas personas fallecidas por España en el cumplimiento del deber, manifestando públicamente nuestra gratitud eterna a su servicio, y el apoyo incondicional para sus familias. Su sacrificio tiene el máximo respeto y despierta nuestra admiración.

Quiero también rendir un pequeño homenaje a todas las personas fallecidas por COVID, entre las que se encontraban trece Guardias Civiles en activo, y también muchos compañeros y familiares. Que la Virgen del Pilar acoja a todos con su manto protector y les sirva de guía.

Muchas gracias.


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