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La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil pone en peligro a sus agentes.

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La Guardia Civil de Tráfico expone a sus agentes y a los ciudadanos al contagio y exposición al COVID.

Desde el 1 de agosto de 2020 la Jefatura de la Agrupación de Tráfico obliga a realizar nuevamente puntos de verificación de alcoholemia y drogas a sus agentes, con la misma frecuencia que anteriormente al estado de alarma.

Al efectuarlos, los Guardias Civiles se ven expuestos a contagiarse del COVID-19 y a su vez transmitirlo a los ciudadanos con los que interactúan, siendo esto un brote imposible de controlar, debido al flujo aleatorio de las personas a las que se les da el alto.

Para realizar dichos controles se les conmina a un protocolo en el cual se dice que mientras sea posible, mantendrán la distancia de 2 metros mientras la persona sometida al test sopla.

En la práctica esto es muy difícil de llevar a cabo, ya que hay personas que necesitan ayuda de los agentes para la realización de la prueba, bien por no saber introducir la boquilla o que el grado de impregnación de alcohol sea alto y se necesite sujetar el etilómetro por los Guardias Civiles.

Al hacer las pruebas de alcoholemia las personas que tienen que realizarlas tienen que sacarse la mascarilla y exhalar aire durante un periodo continuado durante unos 10 segundos; este aire no se introduce totalmente en el etilómetro por lo que existe un flujo de aire que sale al entorno.

En la página web de la OMS en su apartado de información sobre el coronavirus admite que el virus puede transmitirse por el aire. Los virus infecciosos que se transmiten por aerosol "pueden permanecer suspendidos en el aire durante muchos segundos u horas, como el humo, y ser inhalados" y además "también pueden viajar más de dos metros".

A los agentes se les facilita unas toallitas para limpiar los etilómetros, las cuales llevan alcohol e interfieren en el resultado del etilómetro, dando resultados erróneos y pudiendo perjudicar al ciudadano, o incluso el propio gel hidro-alcohólico se puede introducir por la manguera del etilómetro evidencial.

Las boquillas Drager tienen una válvula anti retorno, desconociéndose si las boquillas SAFIR, actualmente las más utilizadas por los etilómetros evidenciales, la tienen.

Dicho protocolo no se sabe si está avalado por el servicio de prevención de riesgos profesionales de la Guardia Civil, o si por parte de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil se ha realizado una evaluación de riesgos antes de aplicar el mismo.

Desde IGC se considera que se está exponiendo tanto a los miembros de la Agrupación que realizan esos controles como a la población en general a un riesgo innecesario y particularmente a los agentes.

Es necesario que el servicio de prevención de riesgos de la Guardia Civil evalúe los riesgos a los que se ven expuestos los Guardia Civiles, ya que como es sabido está habiendo rebrotes del virus y el peligro todavía sigue, por lo que no debemos de relajarnos.

IGC es consciente de que se deben de realizar pruebas de alcoholemia y drogas pero es evidente la falta de protocolos claros y efectivos y los medios disponibles no son los acordes a las necesidades derivadas de la pandemia del COVID-19.

Según el comunicando e informando 8/20 sobre reconocimientos médicos para agentes de la Guardia Civil, se indica que se ha retirado la prueba de espirometría por el peligro de contagios.

IGC solicita que el servicio de prevención de riesgos laborales de la Guardia Civil informe si se ha realizado alguna evaluación de riesgos, así como manifestación al respecto del protocolo por parte del Servicio Médico de la Guardia Civil y que se realicen las pruebas de alcoholemia estrictamente necesarios ( accidentes, infracciones, síntomas


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