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10 de marzo de 1965: La Guardia Civil abate en un enfrentamiento al último maqui de Galicia

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El último maqui, murió en la ribera de Chantada en un enfrentamiento con la Guardia Civil en la mañana del 10 de marzo de 1965

Hacia las once y media de la mañana del 10 de marzo de 1965 -según la nota que la prensa publicada– el bandolero José Castro Veiga "O Piloto" murió en la parroquia chantadina de San Fiz, cerca del embalse de Belesar, en un enfrentamiento con la GuardIa Civil. El forajido, fue conminado a entregarse, pero lo que hizo fue enfrentarse directamente a la Guardia Civil,

Poco antes había atracado a un vecino de Lamagrande, en O Saviñao, arrebatándole 15.000 pesetas «que en concepto de multa le impone el Gobierno legítimo de la República», según le explicó a la víctima. Esta acción fue la que dio pie a que se le localizase. Tenía 50 años recién cumplidos y hacía por lo menos veinte que se había echado al monte con las armas en la mano.

O Piloto fue el último de los maquis de toda España que murió en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Natural de Boelle de Arxemil, en el municipio de O Corgo, a los 16 años ingresó como voluntario en el cuerpo de Aviación, en Madrid. De esta etapa, en la que obtuvo el rango de cabo, le vino el apodo que conservó toda la vida. Luchó con el bando republicano en la Guerra Civil y al terminar la contienda fue detenido y condenado a treinta años de cárcel. No obstante, salió de la prisión cuatro años después, gracias a un indulto. Entre 1943 y 1945 se incorporó a los bandoleros (maquis) que operaban en el noroeste de España y al principio participó en acciones armadas cerca de su localidad natal, en la zona de Baralla y Castroverde. En 1946, tras la detención de un gran número de maquis lucenses, trasladó su zona de acción al sur de la provincia.

La actividad bandolera de un gran número de maquis empezó a decaer en 1949, cuando el régimen franquista empieza a consolidarse en el plano internacional. Por entonces, muchas agrupaciones de la zona habían quedado diezmadas en los choques con la Guardia Civil, por la acción de las contrapartidas y por numerosos infiltrados. Ese año, una numerosa partida cayó en un enfrentamiento con la Guardia Civil en la parroquia monfortina de Chavaga.

Numerosos miembros del maquis empezaron a dejar las armas, pero O Piloto prefirió seguir operando en el sur lucense, acompañado por un número cada vez más reducido de compañeros, hasta acabar por quedarse solo. 

En esa última época, O Piloto vivía oculto en diversas casas particulares y realizaba solo unas pocas salidas al año. «A veces iba a visitar a otros compañeros y otras a realizar lo que él llamaba un "golpe económico" para procurarse fondos. Siempre justificaba políticamente sus robos, diciendo que actuaba en nombre de la autoridad republicana.

La extrema dureza con que actuaba hizo que los vecinos las comarca de Chantada y Lemos, le tuviesen miedo y le ddejasen de dar apoyo.


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