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EL HONOR Y EL DEBER CUMPLIDO

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En la vida de las instituciones, como en la de los individuos, hay rasgos característicos, que por sí solos marcan la fisonomía de una época.

    HONOR, lema de la Guardia Civil, extraído del artículo 1º del Reglamento para el servicio, donde refleja el verdadero espíritu que rige a los componentes del Instituto y, por supuesto, la cualidad más valorada por los mismos. No tiene inclinación política, no está desfasado, es una forma de afrontar la vida y regir nuestras acciones. Una cualidad moral, que por desgracia escasea en la actualidad, que implica hacer lo correcto, meditar profundamente las acciones y medir sus inevitables consecuencias. Una persona de honor cumple su palabra, que tiene más valor que su propia firma, mantiene intacta su dignidad y su orgullo, es altruista y desinteresado.

Se podría decir que honor es una virtud, una actitud moral que nos impulsa  a cumplir con nuestros quehaceres, es respeto, decoro, dignidad, honradez, integridad y  consideración, por lo tanto, “no tiene precio, ni se compara ni se subasta”, no se mercadea con él.  “Preservar el cumplimiento del deber y guardar silencio es la mejor respuesta a la calumnia.” (George Washington).

    En los Cuerpos policiales, nunca la política puede servir de disculpa en ningún concepto. Es sabido que los componentes del Instituto no deben ni pueden afiliarse a ningún partido, su misión es precisa: limitarse a cumplir puntualmente sus sagradas obligaciones y obedecer y acatar a los Jueces, Tribunales y, por supuesto, al Gobierno de la Nación, cualquiera que sean las doctrinas que profesen sus componentes. De otro modo las Instituciones perecerían sin remedio y lo harían a manos de sus mismas individualidades, ya que por desgracia el deber no coincide siempre con el interés; de hecho lo más difícil no es cumplirlo sino conocerlo.

En este punto nos podemos preguntar si todos los encargados de mantener el orden público, lo realizan acorde a sus principios, normas éticas y códigos deontológicos , haciendo una pequeña reflexión tal y como aparece en el poema de Mío Cid : “¡Que buen vasallo sería si tuviese buen señor!”, por lo que hay que intentar alejarse de las “tendencias y pasiones” políticas a todos los que han jurado o prometido respetar y hacer respetar la Constitución.

En la Recomendación Rec (2001) del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de la Policía (Adoptada por el Comité de Ministros el 19 de septiembre de 2001, en la 765ª reunión de los Delegados de los Ministros),  en su Anexo a la Recomendación , punto nº 39 dice textualmente : “El personal de policía debe ejecutar las órdenes regularmente dadas por sus superiores, pero tienen el deber de abstenerse de ejecutar las que son manifiestamente ilegales y de informar de este tema, sin temor a cualquier sanción en semejante caso”. Otrosí, en la Declaración sobre la Policía , Resolución 690 del Consejo de Europa, de 8 de mayo de 1979, en la parte dedicada a la ética del su anexo se especifica: “el funcionario de policía debe ejecutar las órdenes legales reglamentariamente formuladas por sus superiores jerárquicos; se abstendrá siempre de ejecutar cualquier orden que él sepa o deba saber que es ilegal”, como clara antesala del punto anterior.

Ahondando sobre el tema, en la L.O 2/86, de FCS, en el  artº  5.1.d  deja de manera cristalina que ha “sujetarse en su actuación profesional, a los principios de jerarquía y subordinación. En ningún caso, la obediencia debida podrá amparar órdenes que entrañen la ejecución de actos que manifiestamente constituyan delito o sean contrarios a la Constitución o a las Leyes” y en su punto 5.1.e “Colaborar con la Administración de Justicia y auxiliarla en los términos establecidos en la Ley”,  y por supuesto el artículo 3,sobre la cooperación recíproca, el cual se olvida con una facilidad “pasmosa”, y como decía George Bernard Shaw “cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber”.

Las FCSE, modelo de valor, de disciplina, de lealtad y de abnegación, son las más firmes columnas sobre que descansa la sociedad, como así queda reflejado en todas las encuestas del CIS.

No quisiera dejar pasar la ocasión sin citar al poeta y premio Nobel Camilo José Cela: " el nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor del mundo ; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo; y eso sí es cierto", así como al militar y político francés, Charles de Gaulle "Patriotismo es cuando el amor por tu propio pueblo es lo primero; nacionalismo, cuando el odio por los demás pueblos es lo primero".

Como corolario se expone a continuación como era el juramento de los “Jóvenes atenienses” al alcanzar la edad de 17 años y convertirse en ciudadanos hace más de 2.500 años:

Nunca traeré vergüenza sobre nuestra ciudad mediante actos de deshonestidad o cobardía ni abandonaré al compañero que lucha a mi lado. Lucharé por los ideales y cosas sagradas de la ciudad, ya sea individualmente o con la ayuda de muchos. Respetaré los gobernantes de mi tiempo debidamente. Reverenciaremos y obedeceremos las leyes de la ciudad, y haremos todo lo posible para alentar la reverencia y respeto en quiénes estén por encima de nosotros y sean propensos a invalidarlas o desobedecerlas. Nos esforzaremos sin cesar para estimular el sentido del deber cívico. De esta manera dejaremos como legado una ciudad aun más grande y esplendorosa que la que hemos recibido”.

Para finalizar este breve artículo, se reproduce íntegra y textualmente una Orden General dada por el Director General de Instituto en plena IIIª Guerra Carlista, la cual he creído que puede ser interesante una lectura y reflexión sobre la misma., contextualizándola en su época,  por supuesto, tal y como decía el emperador Marco Aurelio “el que huye de sus obligaciones sociales es un desertor”.

Orden General del 27 de Setiembre de 1873, en Madrid:

He sabido con profundo sentimiento al tomar el mando del Cuerpo, que algunos individuos habian desertado para unirse á las filas de los constantes enemigos del órden y la libertad.

¿Qué significa tal conducta, veteranos? ¿Habeis olvidado acaso los sábios preceptos de la Ordenanza y vuestros propios hábitos?. Cuando tantos y tantos sacrificios ha costado el conquistar para el Cuerpo timbres tan preclaros vais ahora á empañarlos con una bochornosa defección. ¿No comprendeis que este delito, afrentoso siempre, lo es aún más en la Guardia Civil por la gravísima ofensa que con él se infiere á su nunca mancillada reputación?.

No hay para él disculpa y menos en las difíciles circunstancias que el País atraviesa; no; no habrá perdón para los delincuentes; si caen bajo la acción de la justicia, esta será inexorable.

El Guardia Civil, firme garantía de la Ley; el Guardia Civil, perseguidor de los desertores, agrava este delito cuando le comete por sí, echando negro borron sobre la historia del Instituto, sobre esta limpia historia representada por veintinueve años de increíbles fatigas y heróicos hechos, que han venido, piedra por piedra, levantando el templo de su esclarecida fama.

Pocos fueron por fortuna los individuos que olvidando lo que á si mismos se debían; y más principalmente al honroso uniforme que llevaban, desertaron la gloriosa enseña del Instituto para cambiarla por otra ridícula y odiosa: pocos han sido; yo espero que serán los últimos.

Desoíd toda clase de sugestiones en este sentido, Guardias; limitaros á cumplir puntualmente vuestros deberes si no quereis trocar la tranquilidad de la conciencia que esto os proporciona, por el amargo remordimiento que debe sufrir el que faltando á ellos, lega á sus hijos un nombre manchado por el delito.

La Nación hace además todo género de sacrificios para atender con especial preferencia al mantenimiento de este costoso Instituto y no es noble ni es honroso corresponderle con una deslealtad..

¿Qué disculpa pueden alegar los que la comenten? Por ventura no se les guardan religiosamente las condiciones de su empeño en el servicio. Y aun admitiendo que sí no sucediese, ¿no tiene expedito el camino por donde dirigir sus quejas?

Césen, pues, de hoy más las deserciones que tanto os denigran; coadyuvemos todos al mayor brillo y gloria de la Guardia Civil, y tened confianza en que vela por vosotros y os atenderá con solicitud en todo aquello á que tengais derecho, vuestro General y Director.

Juan Acosta.”

Fuentes:

     - “Orden General del 27 de Setiembre de 1873, en Madrid.

     - En la Recomendación  Rec (2001) del Comité de Ministros a los Estados miembros sobre el Código Europeo de Ética de la Policía.

     - Declaración sobre la Policía , Resolución 690 del Consejo de Europa, de 8 de mayo de 1979.

Por Antonio Sánchez, Historiador y miembro de la Guardia Civil (A).


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