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LEGISLACIÓN SOBRE LA NATURALEZA, MATRIMONIO Y DESTINO DE LOS GUARDIAS CIVILES

articulo antonio historia

Ya desde los años de la consolidación del Cuerpo, una de las mayores preocupaciones de los Directores Generales, como no podía ser de otra manera, era la realización del servicio sin injerencias de ningún tipo, ni políticas, familiares o de simple amistad; de ahí que la legislación fuere tan exhaustiva en ese sentido.

Últimamente hemos visto, con gran desagrado, como alguna policía de ámbito autonómico, era más fiel a su arraigo regional que a su función policial y de mantenimiento del orden y la ley, que a su objetivo prioritario y de vital importancia, produciendo una gran desafección con una gran parte de la sociedad.

No se pueden ni se deben invocar circunstancia excepcionales tales como la inestabilidad política o cualquier otra, para “quebrantar” los principios básicos de actuación, que como código deontológico, deben seguir los encargados de hacer cumplir la ley; siendo responsables de sus actos u omisiones.

No se pretende valorar si la normativa que afectaba al Instituto en el siglo XIX era demasiado estricta, pero sin duda fue totalmente efectiva, lo que sin duda ha contribuido a que estemos apunto de “cumplir” 174 años de servicio ininterrumpido a la sociedad de esta gran Nación, durante los estertores del imperio, las repúblicas, dictaduras, regencias y monarquías, SIEMPRE FIEL A SU DEBER Y SIENDO UN PRONÓSTICO FELIZ PARA EL AFLIGIDO.

1ª Sección-Circular-Número 59- La Guardia Civil presta el servicio, más por la fuerza moral que ejerce en el distrito en que lo hace, que por la material, supuesto que esta, generalmente se reduce á dos hombres.- Difícil es á cualquiera individuo adquirir fuerza moral en el pueblo que le vió nacer y menos si poco tiempo antes le miró dedicado á las ocupaciones de su tierna edad, lo cual, para un Guardia, es un obstáculo para el buen desempeño de su cometido.- Hay otra razon tambien de mucha importancia, y es la exposición que los individuos del Cuerpo tiene a faltar á su deber colocados en un pueblo donde están rodeados de afecciones de amistad y parentesco, lo cual inutilizaria los conocimientos prácticos que pudieran tener y que, sobre exponerlos á faltar y sufir por ello el castigo á que se hacen acreedores, desvirtuaria el principal objeto de la Institución, que es la continua y más esquisita vigilancia sobre los criminales.- Para evitar uno y otro, los Jefes de Tercio cuidarán que ningún individuo del Cuerpo preste el servicio en el pueblo de su naturaleza, ni en el de su mujer, si es casado, ni en el partido de ambas poblaciones; permitiéndole, sin embargo, estar dentro de la provincia para que solicitaron, si son voluntarios, con cuya única condición ingresaron., á no ser un caso excepcional, en que se me consultará.- Dios guarde á V. S muchos años. Madrid 21 de Junio de 1860.- Hoyos.- Señor Jefe del....Tercio.

Fuente:

-Circular de 21 de junio de 1860, número 59.

    Por Antonio Sánchez, Historiador y miembro de la GC (A).


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